Parto

La inducción del parto, ¿cuándo es necesaria?

El embarazo en ocasiones tiene que ser terminado por motivos médicos y es ahí cuando recurrimos a lo que llamamos la “Inducción al Parto”. Pero, ¿cuándo es realmente necesaria?

Los motivos que podemos encontrar cuando se realiza una inducción al parto son muy diferentes, pero lo importante es que siempre tengan una razón médica y no sea “por que te viene bien a ti o al médico”, circunstancia muy común, que lo único a lo que lleva, basándonos en la evidencia científica, es a aumentar el riesgo de complicaciones tales como parto instrumental o cesárea.

¿Cuándo haría falta una inducción al parto?

La inducción del parto
Foto: Istock

En algunas circunstancias, será necesario administrar medicación para conseguir desencadenar el parto. Esto es lo que conocemos como inducción del parto. La inducción puede ser por diferentes causas maternas o fetales:

  • Embarazo cronológicamente prolongado: cuando pasadas las 41 + 5 semanas no se desencadena el parto de forma espontánea. En este caso, se debe inducir el parto ya que es más beneficioso que el bebé no siga dentro del útero materno.
  • Enfermedades maternas que indiquen que hay que finalizar la gestación (cardiopatías, diabetes mal controladas, hipertensión en el embarazo,...)
  • Bebé más grande de lo normal. En este caso, será necesario finalizar la gestación ya que, si continuara el embarazo, el bebé crecería aún más y su nacimiento (ya sea mediante parto vaginal o mediante cesárea) podría ser más dificultoso.
  • Si se comprueba que el bebé no está creciendo lo suficiente dentro del útero materno, cuando el beneficio de que esté fuera supera al de que continúe dentro del útero materno.
  • Rotura espontánea de la bolsa y no comienzo espontáneo de las contracciones. En este caso se induce el parto puesto que tener la bolsa rota un tiempo prolongado aumenta el riesgo de infecciones.

Siempre hay que individualizar cada caso, valorando la historia médica de cada paciente para tener en cuenta el riesgo/beneficio.

¿Qué tipos de Inducción al parto me puedo encontrar?

En cuanto a las formas de inducción, tenemos las siguientes:

Maniobra de Hamilton

Maniobra que podéis ver cómo se realiza en uno de los artículos que sacamos hace unos días. Se trata de una maniobra que no requiere medicación y consiste en realizar una exploración vaginal, si el cuello del útero está favorable y despegar el cuello de la bolsa que contiene el líquido amniótico. Esta manipulación, puede ayudar a segregar las hormonas necesarias para comenzar con las contracciones.

Con prostaglandinas (Propess) o Misofar (pastillas)

El Propess es semejante al cordón de un zapato, y en uno de los extremos tiene la medicación; es ese extremo el que se introduce dentro de la vagina. Esta medicación se coloca
cuando la exploración vaginal es desfavorable, es decir, cuando todavía nos queda mucho por dilatar y borrar.

Por qué se hace la inducción al parto
Foto: Istock

Rotura Artificial de Membranas

Es parte de la inducción y se suele realizar si existe al menos 1-2 cm de dilatación, para ayudar a la cabeza del bebé a descender y apoyarse sobre el cuello uterino, favoreciendo así la dilatación del mismo.

Oxitocina

Es una medicación que se administra a través de la vía venosa. Su función es producir contracciones. Si las condiciones de la exploración vaginal son favorables (ya hay borramiento o dilatación), se puede administrar directamente. Tambiénseadministrará,comoyasehacomentadoanteriormente,tras la administración de prostaglandinas si fuera necesario.

Sonda de Foley

Es la técnica menos utilizada, al menos en España. Consiste en introducir por el cuello del útero una sonda de goma fina y blanda que tiene en su extremo un pequeño globo que se llena de agua creando una esfera de tamaño similar a una almendra. Dicho procedimiento es indoloro, tan solo algo molesto La sonda de foley producirá unas contracciones suaves en muchos casos, apenas perceptibles, que irán favoreciendo las condiciones del cuello uterino para continuar al día siguiente con otro método de inducción si con este no se terminará en parto.

Como conclusión, lo importante es que siempre se realice una Inducción al parto con un consentimiento informado y que exista una razón médica para ello y así no aumentar el riesgo de complicaciones innecesariamente.

Carla Quintana

Carla Quintana

Diplomada en Enfermeriìa por la Universidad Autoìnoma de Madrid y especializada en Obstetricia y Ginecología, trabajo como matrona poniendo en praìctica un cuidado personalizado, humanizado y cercano hacia la mujer embarazada y su pareja, para asiì poder disfrutar de este momento tan importante sin miedos, empoderada y segura de siì misma.

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