Después del parto

Los mejores consejos para una buena recuperación postparto

Después del parto, si todo ha ido bien y no se ha producido ningún tipo de complicación, es probable que la mamá quiera recuperarse cuando antes. Pero, ¿qué puede hacer para que la recuperación vaya mejor?.

La mayoría de las mujeres no pasan el tiempo suficiente planeando la recuperación posparto. Como resultado, es habitual que en los primeros días y semanas de un estado ya de por sí sensible se sume una mayor cantidad de estrés. Y es que la mayor parte de las mujeres desean recuperarse rápidamente después de dar a luz. Pero el cuerpo sanará a su propio ritmo, por lo que cada esfuerzo para acelerar la recuperación solo te hará sentir peor. ¿Qué consejos seguir para que la recuperación después del parto sea adecuada?. 

Muchas especialistas coinciden en señalar que la recuperación posparto, por completo, tiende a llevar de seis a ocho semanas aproximadamente, aunque es evidente que el cuerpo tardará bastante más a la hora de recuperar un estado similar al que tenía antes de la gestación. Incluso es evidente que nunca será exactamente igual a como lo era antes: es común que surjan estrías, flacidez, y que la apariencia no sea la misma.

A pesar de la creencia común, es habitual que el sangrado tarde alrededor de seis semanas después del nacimiento en desaparecer. Se debe ser paciente, aunque si el sangrado persiste, es recomendable que sea el ginecólogo quien confirme que no existen problemas de salud subyacentes. En el caso de una episiotomía, la sensación de tener puntadas, así como los desgarros, pueden permanecer más de lo habitual.

Es posible utilizar algunos remedios naturales para aliviar el dolor, la picazón y la hinchazón, como por ejemplo los baños de asiento o las compresas frías. Pero es fundamental recordar algo: permitir al cuerpo el tiempo suficiente para sanarse es imprescindible, tratando de descansar siempre que se pueda (y lo que el recién nacido permita).

¿Qué esperar durante la recuperación posparto?

La curación después del parto se caracteriza por ser un proceso lento, por lo que comprender cuáles son algunos de los principales cambios que ocurren en el cuerpo puede ayudar positivamente a la hora de aliviar los temores. ¿Qué esperar, por tanto?:

  1. Contracciones uterinas. Se producen después del parto, y tienden a aparecer con mayor frecuencia durante la lactancia, debido a la acción de la oxitocina, que actúa directamente sobre la producción y la secreción de la leche materna, y que desempeña un papel esencial en el estado emocional, ocasionando una sensación de relajación y de felicidad en la mamá. Son conocidas médicamente con el nombre de contracciones posteriores al parto, y los dolores se vuelven más fuertes después del parto, como consecuencia del estiramiento del útero.
  2. Sangrado posparto. Se conocen con el nombre de “loquios”, y no debe entenderse de la misma manera que si lo fuera el período menstrual. Tienden a durar hasta ocho semanas después del nacimiento, y son completamente normales e inofensivos, a no ser que se noten cambios en el olor o un aumento en el flujo sanguíneo.
  3. Sofocos. Son absolutamente normales, especialmente como consecuencia del desequilibrio hormonal. Eso sí, aunque los sofocos son normales, la temperatura elevada puede ser un síntoma de infección, por lo que si la temperatura aumenta es fundamental acudir al médico de inmediato.
  4. Recuperación del abdomen. Después del parto, el útero es firme, y se contrae. Esto puede causar muchos dolores y molestias abdominales. Así, la recuperación del abdomen puede durar entre seis a ocho semanas. Puedes masajearlo o utilizar una almohadilla térmica si el dolor es muy molesto.
  5. En caso de episiotomía. La episiotomía sanará a su propio ritmo. Es imprescindible limpiar la herida con agua tibia, y secarla siempre después de que vayas al baño, en especial durante las primeras semanas después del parto.

Consejos útiles que te serán de gran ayuda

Cada recuperación posparto es diferente, y se diferenciará de un embarazo a otro, dado que todo dependerá de la evolución del parto, y en especial, si ha surgido o no algún tipo de problema o complicación.

El descanso, por ejemplo, es fundamental para ayudar a reducir el sangrado, además de calmar los dolores asociados a cada contracción. Durante las primeras semanas de recuperación, en especial si los dolores son muy intensos, debes tratar de no levantarte de la cama a menos que sea necesario.

También es fundamental pedir ayuda siempre que la necesites, especialmente del médico si empapas la almohadilla o la compresa de sangre después de media hora. Tanto el movimiento como las posiciones cambiantes pueden aumentar el flujo, además de los dolores de la contracción. Es habitual que el sangrado sea más intenso por la mañana, y después de acostarte. Esto es debido a la acumulación de sangre en la vagina, que es más común cuando te encuentras acostada.

Por otro lado, los coágulos de sangre son también comunes y normales, pero cuando se combinan con calambres y con dolor pueden convertirse en una señal alarmante. Vaciar la vejiga con la mayor frecuencia posible es también fundamental, dado que será útil a la hora de reducir los dolores posparto.

Estar cerca del bebé te ayudará a la hora de estimular las hormonas de la lactancia. Y permanecer siempre cerca de él ayudará a que tu cuerpo se recupere más rápido, puesto que estimulará las contracciones, haciendo que el útero vuelva a su tamaño natural (y normal).

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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