Dolores y cambios

Molestias más típicas en el posparto

Ya nos gustaría poder decirte que tras la tormenta llega la calma y todo lo que dolía desaparece, pero desgraciadamente no es así, ya que se pueden heredar síntomas presentes en la fase final del embarazo y también pueden aparecer dolores nuevos.

Posparto
Posparto (Foto: iStock)

Tenemos una mala noticia si estás leyendo esto en pleno embarazo con la esperanza de que los dolores y molestias que sufres se acaben lo antes posible, a ser posible en cuanto tenga lugar el parto. No, desgraciadamente durante el puerperio, las seis u ocho semanas que tarda el cuerpo en recuperar cierta normalidad física tras la exigencia del embarazo y el tremendo esfuerzo final del parto, también persisten las molestias. 

Puede que no sean las mismas, lógicamente ya puedes moverte con facilidad, sin sentir esa presión que te inmovilizaba durante las últimas semanas, pero además de que algunas lesiones pueden seguir dando guerra en el posparto, lo habitual es que también aparezcan otras. 

No hablamos de secuelas indoloras como los loquios -sangrados consecuencia de los entuertos-, las estrías o la tripita flácida típica del posparto, tampoco de la falta de sueño por los despertares nocturnos del bebé, sino de esos síntomas que sí generan dolor, o cuanto menos molestias y malestar. Estas son las más habituales.

Entuertos

El útero sigue contrayéndose en el posparto porque es la forma que tiene para volver a su tamaño normal. Suelen durar dos o tres semanas, se suelen acentuar al dar el pecho por la descarga de hormonas,  y pueden ser dolorosas, pero afortunadamente no siempre lo son y no se prolongan mucho en el tiempo.

Cicatrices

Ojalá no las haya en tu caso, pero si el bebé ha nacido de una cesárea o en un parto en el que se haya producido un desgarro o haya sido necesario hacer una episiotomía, las habrá, y dan mucha guerra. Es mejor hablarlo con claridad y si tienes la suerte de no sufrir molestias derivadas de ellas, mejor que mejor. Dependiendo del tamaño y la gravedad de la herida, así será la intensidad de las molestias y el tiempo de recuperación. 

Subida de la leche

O bajada, según quien se refiera a ella. Ambas expresiones se refieren al mismo proceso natural por el cual aumenta la producción de leche materna. Al ser abrupto, se producen cambios en las mamas de la mamá que pueden derivar en hormigueos, inflamación, pinchazos e incluso dolores intensos puntuales. Si todo va bien, quedará en molestias a corto plazo, pero se puede complicar si el niño no se engancha bien o si no mamá lo suficiente en base a lo que produces. Es peor lo primero porque puede producir heridas y grietas en los pezones que son bastante dolorosas y puedes alivar con algunas cremas.

Gases

No siempre aparecen, pero la ralentización del funcionamiento intestinal puede provocar, entre otras cosas, gases en el posparto. Son más habituales tras una cesárea y suelen aparecer menos si la dieta es adecuada, con hidratación y sobre todo con movimiento. No es ni mucho menos la dolencia más molesta que puede tener lugar en el puerperio. 

Estreñimiento y hemorroides

Van de la mano generalmente, aunque en realidad las hemorroides, como las varices, tienen su origen en la presión excesiva que se genera en la zona del ano y de la parte inferior del recto durante el último trimestre del embarazo. La inflamación de las venas puede aparecer de forma interna, lo cual suele provocar sangrados al defecar, o externas, que es cuando son mucho más molestas. Si se forma coágulo de sangre todavía duelen más. Lo habitual es que tras el parto, poco a poco, también vayan desapareciendo las hemorroides, pero darán guerra todavía unos días o semanas más.

Varices

Las venas varicosas aparecen habitualmente en la última fase del embarazo por la dificultad circulatoria que supone la presión excesiva del útero y el bebé sobre la zona pélvica. Lo normal es que tras el parto se reponga la correcta circulación en las extremidades inferiores y con ella se reduzca la inflamación de las venas, pero no es algo que ocurra de un día para otro así que pueden darte todavía problemas durante un tiempo. Sé responsable con el descanso, ayuda a la circulación y vigila que no se compliquen.

Incontinencia urinaria

Es como las varices y las hemorroides, uno de esos síntomas del embarazo que se puede heredar en el posparto. El suelo pélvico ha estado sometido a muchísimo trabajo y llevará tiempo recuperarlo al 100%. Por ese motivo es posible que durante las primeras semanas tras el parto, y sobre todo hasta que puedas empezar a trabajar la zona tras la cuarentena con los ejercicios de Kegel, sufras incontinencia urinaria, algo que no es doloroso pero sí molesto. 

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