Parto natural

Dilatar en el agua

Cada vez más mujeres en España se decantan por una atención menos medicalizada para sus partos. Muchas prefieren caminar, recibir un masaje o darse un relajante baño caliente para soportar mejor las contracciones, antes que recurrir a la anestesia epidural.

Hacia un parto más natural

¡Hacia un parto más natural!

La utilización del agua como un método natural de alivio del dolor durante el parto está cada vez más presente en los sistemas públicos de salud. No se trata de que se atiendan los partos en el agua, sino de utilizar el agua como un elemento más de confort.

Las bañeras en la dilatación son un elemento más del conjunto de medidas que se están tomando para que los partos sean más naturales. No tendrían sentido si no fueran acompañadas de cambios como la libertad de movimientos para la parturienta o el respeto de los tiempos naturales de cada mujer para dar a luz.

El agua templada relaja durante la dilatación. ¿Por qué?

Cuando llegamos a casa después de un día agotador, nada más relajante que un baño bien caliente. Parece que todo el estrés, la tensión y los nervios se diluyen en el agua. Si estábamos enfadados, nuestro humor mejora, si nos encontrábamos angustiados, todo parece de otro color. No es magia, son unas hormonas llamadas endorfinas que se activan por el efecto del agua caliente.

Las endorfinas son una maravillosa anestesia natural. Un baño templado puede ayudar mucho a la futura madre en ese momento crítico en el que cree que ya no puede más, que va a ser vencida por el cansancio y el dolor. Puede ayudarle a recuperar el optimismo y la confianza en su propio cuerpo.

Además, el calor del agua relaja la musculatura abdominal, realmente el dolor se reduce al disminuir la tensión en la zona.

 

La bañera de dilatación no sustituye a la epidural

Conviene no hacerse falsas expectativas sobre el uso del agua en el parto. Es un error pensar en la bañera como alternativa a la epidural. En algunos hospitales se han instalado bañeras para ayudar a la dilatación, pero su uso siempre viene precedido por un trabajo previo de la embarazada con ayuda de la matrona de Atención Primaria.

Si una mujer cree que por meterse en el agua ya no notará dolor, está equivocada. Es necesario todo un trabajo a lo largo del embarazo, puesto que decantarse por un parto más natural supone enfrentar como mujer el dolor que conlleva traer un hijo al mundo. Hay modos naturales de aliviar ese dolor, y el agua es uno de ellos.

Conocedoras de que la epidural puede implicar ciertos riesgos para la madre y para su hijo, algunas mujeres deciden prepararse para sobrellevar el parto de otra manera.

La bañera no es la única opción a la hora de mitigar las molestias durante el parto. A muchas mujeres no les gusta sumergirse en el agua. Una ducha puede tener el mismo efecto relajante, y en todos los hospitales y clínicas hay duchas en las habitaciones, así que para disfrutar de los beneficios del agua no hace falta optar por un centro con un equipamiento especial.

En todo caso, el arma más poderosa a la hora de enfrentarse al dolor es la confianza en la propia capacidad para traer al mundo al hijo que está a punto de llegar.

 

Asesora: Beni Castro, matrona del Centro de Salud de A Baña, La Coruña.

Etiquetas: dilatación, parto, parto natural, parto respetado, parto sin dolor

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