Recién nacido

Piel con piel, el mejor estímulo para tu bebé

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Tu bebé reconoce tu piel desde que nace. Tus abrazos le ayudan a adaptarse al mundo y despiertan sus ganas de conocerlo. ¿A qué esperas para achucharle?

piel

Aunque se pase la mayor parte del día durmiendo, el recién nacido no permanece aislado y ajeno al exterior. Ya oye, ve, huele, saborea la leche materna… Y, además, tiene un sentido del tacto especialmente receptivo, lo que supone una enorme suerte para él.

La piel es el órgano sensorial que antes aparece en el desarrollo embrionario (se forma en la octava semana de gestación), precisamente por lo importante y útil que es.

Podemos vivir siendo ciegos, sordos o mudos, pero no podemos salir adelante sin piel. Quizá las caricias que recibimos a través de ella nos nutren y estimulan casi tanto como la comida.

Pegadito a mamá

La doctora Sylvia Caballero, médico adjunto del Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, explica que : “está científicamente comprobado que el método canguro, que consiste en llevar al bebé prematuro pegado al pecho el mayor tiempo posible, ayuda al bebé a mantenerse caliente y a subir de peso, aumenta sus respuestas inmunológicas, favorece su oxigenación, le facilita el sueño (fundamental para su correcto desarrollo neurológico), reduce sus episodios de llanto, aumenta su tolerancia al dolor…”.

Y hay otros muchos estudios que confirman que los bebés que se crían en orfanatos, aunque coman cuanto necesitan, son más bajos y delgaditos que los pequeños que crecen con su familia. El motivo, según los autores de dichas investigaciones, es que les falta el alimento de las caricias.

El contacto piel a piel con el bebé también retrasa la liberación de cortisol, la hormona del estrés, y favorece la producción de oxitocina, la hormona del amor. Por eso, en cuanto mamá le acurruca contra su pecho, deja de llorar.

Tus caricias le hacen más listo

Las caricias también favorecen el desarrollo intelectual del bebé y le hacen más sensible y empático con los demás. “Los científicos han descubierto que cada vez que tocamos al bebé, su cerebro se activa favoreciendo la formación de conexiones entre sus neuronas, gracias a las cuales el bebé puede moverse, relacionarse, comenzar a articular sonidos y despertar sentimientos de apego hacia los demás”, cuenta la doctora Sylvia Caballero.

Etiquetas: bebé, recién nacido

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