Aliviar el dolor en el parto

Posturas para aliviar el dolor de las contracciones

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Está demostrado: moverse y cambiar de postura facilita el parto. ¿En qué postura colocarse para que las contracciones duelan menos?

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contracciones

Hace cien años, las mujeres parían solas o ayudadas por familiares, vecinas y parteras, con lo que adoptaban las posturas que deseaban: sentadas en taburetes, sostenidas por la espalda, en cuclillas…

Fue más tarde, cuando los médicos empezaron a intervenir en el parto, cuando las mujeres empezaron a dar a luz tumbadas para facilitar, sobre todo, el trabajo del profesional.

Afortunadamente esto está cambiando. Cada vez son más los hospitales y maternidades de nuestro país que, siguiendo las recomendaciones de la OMS y de la Estrategia para la Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad, dejan que la mujer adopte la posición que le sea más cómoda durante la dilatación, realizando, eso sí, los controles necesarios para asegurar el bienestar fetal y materno durante todo el proceso.

Las contracciones duelen menos si te mueves

A lo largo del periodo de dilatación, la mujer no debe permanecer necesariamente acostada, sino moverse y adoptar cualquier posición en la que se encuentre cómoda. De esta manera tolerará mejor el dolor durante todo el proceso y se favorecerá el mantenimiento de una buena dinámica uterina ( contracciones).

No hay una posición ideal. Cada mujer debería poder elegir la que le resulte más cómoda en cada momento: de pie caminando, de pie apoyada en otra persona, de cuclillas, de rodillas, sentada en una pelota, acostada de lado, etc.

Según cuál sea la posición adoptada, las ventajas serán unas u otras, pero todas ellas favorecen el descenso fetal, consiguen contracciones más efectivas, alivian el dolor y permiten que las mujeres se sientan más satisfechas.

Masajes para relajarte

La utilización del masaje durante el parto ayuda directamente con el dolor localizado, ya sea en la zona lumbar, calambres en las piernas o contractura en la espalda.

El masaje provoca también una relajación general, que hace que las contracciones sean más llevaderas y efectivas, y segrega endorfinas, que actúan como analgésico natural. Por último, el masaje actúa como una distracción placentera a la sensación de dolor.

Cambiar de postura con la epidural

Una vez que se pone la analgesia epidural es es habitual tener que permanecer en la cama, porque es necesario monitorizar a la embarazada. Además con la analgesia se pierde movilidad en las piernas
Pero eso no significa tener que estar tumbada boca arriba sin moverse.

Y es que parece probado que si la madre cambia a menudo de posición, se agiliza y facilita el nacimiento del bebé, se practican menos episiotomías y se reduce el tiempo de pujos durante el expulsivo.

Es la matrona la que sugiere y coloca a la mujer en la postura más adecuada para cada momento y según sea la posición del bebé, para favorecer la rotación y el descenso y el parto progrese adecuadamente.

Las nuevas camas articuladas que existen en muchos hospitales permiten cambiar de postura más fácilmente para estar más cómoda y escoger la mejor posición para dar a luz. Así, aunque con la epidural no es posible caminar o sostenerse de pie, en estas camas sí se puede realizar perfectamente el expulsivo en posición sentada.

Otra opción interesante es la walking epidural, que alivia el dolor y permite moverse, combinada con una monitorización inalámbrica, aunque no son muchos los hospitales que la ofrecen.

No siempre es necesaria la monitorización continua

La mayoría de las mujeres no solo se sienten más cómodas de pie y caminando que sentadas o tumbadas, sino que incluso toleran mejor el dolor. Y es que la libertad de movimientos las entretiene y esto hace que perciban el dolor con menos intensidad. Además, la verticalidad y el movimiento acortan el tiempo en la primera fase del parto.

En las gestaciones que no son de riesgo no es necesaria la monitorización continua. El control del latido cardiaco fetal se puede realizar de forma intermitente, bien con auscultación con trompeta o doppler o con periodos de monitorización continua (cada hora: quince minutos de monitorización).

Pero incluso con el monitor puesto la mujer debería poder moverse y cambiar de posición. Normalmente los cables de los monitores tienen bastante longitud para que la mujer pueda, por ejemplo, sentarse en una pelota y realizar movimientos circulares, hacia delante, hacia atrás… para mover la pelvis y ayudar al descenso del bebé.

Todas las posiciones son útiles para hacer que las contracciones sean eficaces. Lo importante es que la mujer encuentre en cada momento la que le resulte más cómoda.

Etiquetas: contracciones, dar a luz, dolor del parto, epidural, masajes embarazo, parto

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