Exámenes y técnicas precisas

Pruebas que se realizan durante el parto

Durante nueve meses la mamá y su bebé han estado muy vigilados. Y cuando llega el momento del parto, el control se extrema. Los médicos cuentan con excelentes medios para supervisar la salud de la mujer y su pequeño y actuar con rapidez ante cualquier imprevisto.

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Exploración vaginal

La primer prueba que te hará el día del parto será una exploración vaginal

Se realiza nada más llegar al hospital para comprobar el grado de dilatación del cuello del útero.

Si ya está borrado y hay unos centímetros de dilatación, la embarazada se quedará ingresada.

Cada dos horas aproximadamente la matrona le realizará tactos vaginales para ir comprobando la evolución del cuello uterino.

Amnioscopia

  • Cuando la embarazada aún no ha roto aguas, en la primera exploración vaginal se comprueba también el color del líquido amniótico con un procedimiento llamado amnioscopia (se introduce un tubo con una luz por la vagina).
  • Si el líquido estuviera teñido, habría que provocar el parto inmediatamente o practicar una cesárea, pues podría indicar una posible pérdida de bienestar fetal por falta de oxígeno.

Toma de tensión

  • Es uno de los primeros controles que se realizan en cuanto se llega a la clínica. Si la futura madre ha tenido problemas con la presión arterial, esta se le tomará varias veces y se realizará un seguimiento más estricto durante el parto.
  • La embarazada sufre hipertensión si tiene unos valores iguales o superiores a 140 mm de máxima y 90 mm de mínima. Cuando se utiliza la epidural también es importante tener la tensión controlada, ya que la analgesia puede provocar una bajada brusca.

Monitorización fetal

  • Habitualmente la parturienta está monitorizada desde que ingresa hasta que nace el bebé. De esta manera, se vigilan los latidos del corazón del feto y su reacción ante las contracciones (la frecuencia del latido fetal puede disminuir un poco coincidiendo con una contracción, pero es algo normal y luego se recupera), o cualquier otra alteración que pueda sufrir.
  • También se registran las contracciones y su evolución en un gráfico, que se va imprimiendo en papel para que la matrona o el obstetra vean su evolución en el tiempo.
  • La monitorización puede ser externa o interna (siempre que la bolsa de aguas esté ya rota). En la externa se atan unas correas alrededor de la tripa de la madre. En la interna se coloca un sensor en la tripa de la madre y un electrodo en el cuero cabelludo del niño. De esta forma, el latido del niño se registra directamente y no a través del abdomen materno como en la externa.
  • Lo habitual es que la mujer tenga que permanecer tumbada, salvo que el hospital disponga de un equipo de telemetría (que recoge el pulso fetal y las contracciones mediante ondas de radio), algo que no es habitual.
  • Una vez que se aplica la epidural, la monitorización debe realizarse en la cama, bajo control médico.


Asesora: Dra. Victoria Bravo, tocoginecóloga del Servicio de Ginecología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Etiquetas: embarazada, embarazo, parto

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