¿En qué consiste?

Puerperio inmediato: ¿qué es y cuánto dura?

¿Sabes qué ocurre después del parto? Conoce lo que es el puerperio inmediato y qué se debe hacer para llevarlo bien.

Cuando una mujer está embarazada, poco a poco pasa por diferentes etapas. Una de ellas, tiene lugar al final de la gestación: el puerperio. Conoce qué es y las fases que tiene.

El tiempo que abarca desde que la mujer embarazada expulsa la placenta, hasta que el organismo de la misma vuelve a la normalidad es lo que se conoce como puerperio, aunque también es llamado cuarentena porque su duración suele ser de entre 40 a 60 días. Es decir, es lo que también se llama posparto.

Este mismo periodo de tiempo puede dividirse en diferentes fases:

  • Puerperio inmediato. Este es en el que nos vamos a centrar y es aquel que abarca las primeras 24 horas después del parto.
  • Puerperio precoz o clínico. Se refiere al tiempo que suele estar la mujer en el hospital y suele durar dos días, cinco días o una semana, según si ha habido o no complicaciones.
  • Puerperio tardío. Es el periodo desde que la mujer sale del centro hospitalario hasta que vuelve a tener su primera menstruación.

¿Qué considerar para tener un buen puerperio?

Para empezar, lo primero que se hace es controlar las constantes vitales de la mujer, como la tensión, el pulso y la temperatura (que aumente un poco esta última entra dentro de la normalidad). Asimismo, se vigila que la matriz (él útero) se contrae correctamente para prevenir sangrados en exceso. Para ello se pueden realizar masajes palpando el útero para ayudar a su contracción.

A lo largo de las primeras horas puede que la mujer sienta lo que se conocen como entuertos, que son otro tipo de contracciones uterinas intermitentes que a veces presentan dolor. Así como los loquios, que son pérdidas vaginales que se dan después del parto y que van cambiando de color. Al principio son rojos, para después cambiar a marronáceos y luego a amarillentos. También se deben vigilar para evitar problemas, sobre todo controlar que los sangrados no sean demasiado abundantes.

Para prevenir infecciones, pero más bien de orina, es fundamental que la primera micción no se demore mucho. En algunos casos puede que se tenga que mantener una sonda urinaria durante las primeras horas tras el alumbramiento. De hecho, si la vejiga está muy llena de orina se impide la involución uterina.

En este sentido, también es conveniente favorecer la evacuación intestinal con una alimentación rica en fibra y con el uso de microenemas si fuera necesario.

En aquellas mujeres a las que se ha suministrado anestesia epidural pueden aparecer algunos temblores después de alumbrar, pero suelen desaparecer en poco tiempo, por lo que no es motivo de preocupación. Las extremidades inferiores hay que controlarlas durante los primeros días para detectar edemas o algunas señales de tromboflebitis. Es decir, que hay que constatar que los miembros inferiores tienen la movilidad y sensibilidad adecuada.

Por supuesto, también hay que controlar la herida y que se esté cicatrizando bien, tanto en cesárea, como en partos vaginales. Además, es recomendable que la lactancia materna se inicie lo antes posible. Preferiblemente en la primera hora tras el parto y favoreciendo a su vez el contacto piel con piel.

Si te interesa conocer más sobre esta etapa, aquí puedes leer más acerca de los cambios que vive el cuerpo de la mujer en el posparto.

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