Salud de la mamá

¿Qué es la fiebre puerperal? Causas y tratamiento

Aunque no tan conocida como otras complicaciones o dolencias que pueden surgir durante el embarazo, la fiebre puerperal es una condición grave, que debe ser tratada médicamente. Descubre en qué consiste

La fiebre puerperal se refiere a una infección posparto del útero, la cual es considerada como muy grave desde un punto de vista médico. Concretamente, consiste en una infección que puede afectar a las mujeres que acaban de dar a luz, la cual se produce en el endometrio, y que puede tener graves consecuencias si no se trata a tiempo.

¿En qué consiste la fiebre puerperal?

El adjetivo “puerperal” proviene del latín “puer”, que significa “niño”, y “parere”, que significa “mostrar” o "parir". Así, “puerperal” corresponde al período que sigue al nacimiento, después del parto, anteriormente conocido como “período del parto”. De hecho, hoy en día, este período se refiere al período posparto o posnatal.

Una vez dicho esto, la fiebre puerperal, también conocida como fiebre del parto, es un término médico que, durante muchos años, era muy usado para designar una misteriosa enfermedad que aquejaba a algunas mujeres después del parto.

En realidad, la fiebre puerperal entendida como tal se refiere únicamente a cualquier fiebre que se presenta durante o después del parto, cuyas causas pueden ser múltiples: desde infección del tracto urinario a infección de la cicatriz, pasando por una infección en el útero.

Cuando se habla específicamente de la infección del útero, hoy en día es médicamente conocida como endometriosis posparto.

No en vano, consiste en una afección grave que resulta de una infección del útero, conocida con el nombre de endometriosis, la cual surge en el momento del parto, que se caracteriza por la aparición de fiebre aguda. Es común que esta fiebre se presente en algunas mujeres generalmente al segundo o tercer día después del parto (o incluso, en ocasiones, algunas horas después del parto).

El endometrio es una membrana mucosa que recubre el interior del útero.

¿Cuáles son las causas?

Es cierto que las infecciones genitales altas continúan siendo bastante raras a lo largo de la vida, debido a que el cierre del cuello uterino, la acidez de las secreciones vaginales, y las propiedades antibacterianas del endometrio, tienden a ayudar a reducir al máximo cualquier riesgo.

No obstante, estas barreras protectoras pueden debilitarse durante el parto y durante el período posterior (es decir, durante el puerperio). Así, es esta vulnerabilidad la que favorece entonces el establecimiento y desarrollo de diferentes microorganismos patógenos, y es este daño al útero el punto de partida de la fiebre puerperal. 

Causas de la fiebre puerperal
Foto: Istock

En realidad, la fiebre puerperal tiene cuatro causas principales:

  • Infección del útero (endometriosis)
  • Infección del tracto urinario, favorecida por la instalación de un catéter urinario durante el parto
  • Infección mamaria (como absceso mamario, ingurgitación o linfangitis)
  • Flebitis útero-pélvica (o de las extremidades inferiores).

Es común que la infección sea polimicrobiana, y los patógenos que la originan estafilococos o estreptococos.

¿Cuáles son los síntomas?

Existen una serie de síntomas comunes que pueden aparecer. Son los siguientes:

  • Dolor en la parte inferior del abdomen, o la pelvis, con espasmos uterinos
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Dolor de cabeza
  • Sensación de malestar general
  • Pérdida del apetito
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón)
  • Secreciones vaginales malolientes, con o sin presencia de sangre.

Pero, en ocasiones, el único síntoma que se presenta es la fiebre baja

¿Cómo se trata?

Si la fiebre puerperal está producida por una infección bacteriana, como suele ocurrir con las infecciones del útero, la mamá debe recibir tratamiento con antibióticos por vía intravenosa, durante al menos 2 días luego de que la fiebre haya disminuido.

Por otro lado, se sabe que, cuando el parto es por cesárea, la administración de antibióticos profilácticos dentro de la hora anterior al procedimiento puede ayudar a reducir el riesgo hasta en un 75 por ciento.

¿Pueden surgir complicaciones?

Pueden ocurrir algunas complicaciones, las cuales pueden llegar a ser graves. Por ejemplo, es posible que surja una peritonitis, que consiste en la inflamación de las membranas que recubren el abdomen.

También es posible que surja una tromboflebitis pélvica, o una embolia pulmonar, que ocurre cuando un coágulo migra a los pulmones y bloquea una arteria. Además, también existe un riesgo elevado de sepsis.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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