Posibles complicaciones

¿Qué es el parto de riñones y qué riesgos tiene?

Cuando el bebé se encaja en el canal del parto en posición cefálica también pueden existir complicaciones, y una de las más frecuentes en que sitúe su cabeza en la parte posterior de la pelvis o hacia el sacro, que es lo que técnicamente se conoce como parto occipitoposterior.

embarazada
Embarazada (Foto: depositphotos)

Al parto de riñones se le conoce como tal porque su nombre técnico, como pasa tantas veces con el lenguaje científico, es hasta difícil de pronunciar: occipitoposterior. Este tipo de parto no es otro que el más habitual dentro de aquellos en los que se considera que el feto está mal colocado pese a estar en posición cefálica, “de cabeza”.

Lo que hace que un parto de riñones sea complicado es que el bebé sitúa su cabeza hacia el sacro o la parte posterior de la pelvis cuando se coloca en el canal del parto, de manera que impide que la pelvis se flexione como debería, lo cual alarga mucho el proceso de dilatación. Esto, a su vez, dificulta el parto vaginal, por lo que aumenta el porcentaje de cesáreas en este tipo de contextos, aunque no es improbable que pueda llegar a término de forma natural. 

es habitual que este tipo de partos sean más largos y, por lo tanto, más exigentes para la madre, que además suele tener dolores intensos en la zona lumbar que si el parto fuera de tipo occipitoanterior; es decir, aquellos en los que el bebé sitúa su cabeza hacia la sínfisis del pubis o la mitad anterior de la pelvis de la madre. 

Por qué sucede y qué implica

Debido a la postura anómala del feto, en los partos de riñones se sobrestimulan los nervios sacros, lo que provoca en la mujer gestante que la sensación de necesidad de pujar aparezca antes incluso de que se inicie la fase del expulsivo durante el parto.

Además, debido a la postura del bebé en el canal del parto, se suele requerir la aplicación de oxitocina de forma externa a la que genera por sí misma el cuerpo humano durante el parto, y también es más alto el riesgo de desgarros y la necesidad de recurrir a instrumentos de ayuda para facilitar el nacimiento del bebé. Esto último también explica que sea mayor el porcentaje de recién nacidos con traumatismos obstétricos, ya que está relacionado directamente con el uso de instrumento durante el expulsivo por parte de los profesionales sanitarios. 

Según los expertos, los partos de riñones se dan con mayor frecuencia en las mujeres primerizas, y hay quien asocia la analgesia epidural colocada en una fase demasiado temprana con que el feto se encaje en esta postura que puede desencadenar un parto más complicado. Lo ideal, en cualquier caso, es mantenerse muy activa físicamente -todo lo que las circunstancias permiten- para favorecer que el bebé se coloque de la forma correcta y así se evite el parto de riñones. 

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