Casos especiales

Qué es un parto velado

Es un fenómeno muy poco habitual ya que solo se produce, aproximadamente, en uno de cada 80.000 partos, es muy espectacular pero no implica complicación alguna para la salud del bebe y su madre.

Hace unos días, la influencer Verdeliss anunció el nacimiento de su octava hija, Deva, en un parto que tuvo como curiosidad el hecho de que la pequeña naciera con la bolsa amniótica intacta. Muchas personas, a raíz de la explicación de la navarra, conocieron el concepto de parto velado o enmantillado, que es como se conoce a este fenómeno muy poco habitual.

La estadística más utilizada por expertos en la materia dice que un parto de este tipo se produce solamente en uno de cada 80.000 nacimientos. El dato es llamativo, también el resultado porque las imágenes de un bebé que nace así son impresionantes, pero no así las consecuencias de ello ya que, afortunadamente, no tiene trascendencia en la salud del menor o de su madre. 

Por parto velado, por lo tanto, se conoce a aquellos nacimientos en los que el bebé “nace sumergido en el líquido amniótico envuelto en la bolsa a modo de velo”, explica la Dra. Natalia Garcia Montaner, especialista en Ginecología y Obstetricia de Teladoc, para Mapfre Salud. Es tan poco habitual porque lo común es que la bolsa amniótica, donde esta el líquido del mismo nombre, las famosas “aguas”, se rompa antes del expulsivo, durante la dilatación, o en el momento final del parto, “por la presión ejercida por las contracciones”, indican desde Natalben. Además, a menudo los profesionales que asisten el parto la rompen para estimular el proceso. Esto último se hace con un instrumento médico llamado lanceta.

La bolsa amniótica, apunta la Dra. Natalia Garcia Montaner, “Es un tejido bastante resistente, como si se tratara de un globo, aguanta relativamente bien la presión, pero mucho más delicado si lo rasgamos con un objeto punzante”. Por ello, esta es la forma, alargada y punzante, que tiene la citada lanceta. 

¿Es peligroso para el bebé?

En cualquier caso, si un recién nacido nace con la bolsa amniótica intacta, dentro de ella, inmediatamente se completa el expulsivo la bolsa debe ser rota por el profesional médico que atiende el parto. De esta forma, el bebe pasa al medio gaseoso, comienza a respirar y expulsa el líquido amniótico que pueda quedar en su sistema respiratorio. Quedan, si se toman, unas imágenes para el recuerdo porque los niños que nacen así tienen esa especie de manto blanco semitransparente que besa toda la superficie de su cuerpo. Es realmente llamativo pero no deja de ser anecdótico.

¿Para qué sirve la bolsa amniótica?

Tal y como explican desde Natalben, la bolsa amniótica está formada por dos membranas, el amnios y el corion, y tiene entre ambas una capa de colágeno y elastina  que es la que la otorga propiedades elásticas. Estas, a su vez, son las que permiten que se estire sin romperse a medida que el feto crece. “No posee músculos, ni nervios, vasos linfáticos y sanguíneos”, aclaran desde Natalben.

La función de la bolsa es protectora. En ella, el bebe está rodeado y protegido, nadando en el líquido, que hace las veces de amortiguador de los golpes y de la presión que puedan hacer los órganos internos de la mama. 

Además, al permitir que se mueva el feto con libertad, se favorece el desarrollo musculoesquelético de este, y por encima de todo, le protege y aísla de microorganismos y gérmenes que pueden ser potencialmente peligrosos para su salud de entrar en contacto con ellos, ya que le podrían provocar una infección grave. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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