Preparación para el nacimiento del bebé

¿Qué son los pujos durante el parto y para qué sirven?

Durante el expulsivo, la embarazada tiene que empujar al mismo tiempo que siente las contracciones para facilitar la salida del bebé por el canal del parto, y a esos movimientos se les conoce con el nombre de pujos, que pueden ser naturales o dirigidos. Te lo explicamos en detalle.

Momento del parto
Momento del parto (Foto: depositphotos)

Los pujos del parto no son otra cosa que los empujones que la mujer gestante realiza durante la fase del parto conocida como el expulsivo, justo antes de que el bebé nazca. De hecho, son los pujos los que facilitan la salida del feto por el canal del parto, pero para que sean verdaderamente efectivos tienen que hacerse en el momento indicado. Si son naturales, no habrá problema porque la mamá sabrá en todo momento cuándo toca, pero si son guiados, sí se pueden hacer esfuerzos en balde. 

Cuando los pujos son espontáneos es porque la necesidad de empujar aparece de forma natural en la madre. Es decir, es normal que sienta la necesidad de empujar, tras una dilatación normal, cuando el bebé esté presionando para encontrar el camino de salida. Pero si se ha puesto la anestesia epidural a la embarazada, la pérdida de sensibilidad que alivia el dolor genera también que se pierda esa necesidad de empujar, lo que se traduce en pujos dirigidos. 

Diferencias entre los pujos naturales y los dirigidos

Es los pujos dirigidos entra en acción el papel personal sanitario que asiste en el parto, que tomará el mando de la situación por completo e indicará a la mamá cuándo tiene que empujar. Para ello, seguirá las indicaciones del monitor en el que se refleje la curva de la contracción, donde se marca perfectamente la intensidad y evolución de esta. 

No tiene por qué ser distinto el resultado de los pujos naturales con respecto a los dirigidos, pero sí es cierto que por mucho que se produzcan ambos en el momento adecuado, la sensibilidad de la mujer no es la misma si tiene anestesia, lo cual puede hacer que sus empujones pierdan un poco de efectividad. No hay problema porque el final del camino es lo importante. 

Cómo prepararse

De hecho, ocurre algo parecido en la comparativa entre madres primerizas y las que repiten experiencia. El cuerpo de las segundas tiene memoria y ya sabe que pasó por eso antes, de ahí que el expulsivo suela durar menos tiempo, alrededor de una hora, que lo que se alarga en una mamá que lo vive por primera vez. En ellas la fase final del parto se puede ir a las dos o tres horas, pero no será en este caso por la efectividad de los pujos, sino por una cuestión física. 

Es fundamental, en cualquier caso, que el pujo una su fuerza con el de la contracción, pero también que la técnica al empujar sea la adecuada -se aprende en el curso de preparación al parto-. Esta implica contraer la pared del abdomen y empujar hacia abajo al mismo tiempo durante la duración de la contradicción, acompañando el proceso de una respiración controlada y profunda que ayude a sacar fuerzas de dentro. 

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