Aprende a diferenciarlas

¿Qué son y cuándo se sienten las contracciones de Braxton Hicks?

Quizá no las conozcas por el nombre del médico que las describió por primera vez, pero sí por el de contracciones falsas, eas que empiezan a aparecer de forma irregular de la semana 20 aproximadamente, y son decisivas para ayudar al útero a estar preparado de cara al parto.

Contracciones en el embarazo
Contracciones en el embarazo (Foto: depositphotos)

En la salud, como ocurre en otros muchos ámbitos científicos, es habitual que se bauticen enfermedades, procesos que tienen lugar en el organismo y hasta partes concretas del cuerpo con el nombre de la primera persona que las describió en su día. Las trompas de Falopio son un ejemplo más o menos conocido por todos, también lo son síndromes como el de Tourette, y nuestras protagonistas de este texto, las contracciones de Braxton Hicks. 

Así se llamaba el médico que las descubrió allá por 1872; al menos, el primero que dejó constancia de ellas. Pero es cierto que poca gente conoce exactamente qué son por este nombre, ya que está casi más extendido el concepto de contracciones falsas, un término que sirve para diferenciarlas de las de parto, y que ya explica buena parte de lo que son las contracciones de Braxton Hicks.

Menos intensas

El útero, por cuyo cuello descenderá el feto el día del nacimiento, debe prepararse para este exigente momento durante un tiempo. Por eso es normal que a partir de la mitad del embarazo, aproximadamente en la semana 20, hagan acto de presencia en el proceso de gestación las primeras contracciones, que la futura mamá notará porque su vientre se endurecerá durante algunos segundos. No son rítmicas, no aparecen de forma regular ni tampoco la intensidad es muy grande, por lo que no producen mucho dolor, y por estos tres detalles son claramente distintas de las contracciones de parto, que ya sí indican que el momento de dar a luz está a punto de llegar. 

Según las distintas instituciones médicas de referencia, las contracciones de Braxton Hicks ayudan al útero a fortalecerse y a ganar en flexibilidad de cara al día en el que su cuello deba dilatar lo suficiente para que se produzca un parto natural

Controla la cadencia

A medida que el embarazo avanza, las contracciones falsas aparecen más a menudo y con más intensidad, pero siguen sin ser constantes en ningún momento, de manera que no habrá lugar a confusiones. Puede haber más dudas cuando se hagan notar más dentro del último mes de gestación, cuando aparecen con más frecuencia y sí produzcan algo de dolor, pero basta con controlar la cadencia con la que se suceden para descartar que sean las de parto, que son muy rítmicas y más largas. 

En el momento en el que esto sí ocurra, ya no pueden llamarse de Braxton Hicks o falsas para denominarse de parto, algo que en el mejor de los casos ocurrirá cuando el cuello del útero ya haya dilatado tres o cuatro centímetros, lo suficiente para dar por hecho que el parto ha comenzado. 

En cualquier caso, para sobrellevar mejor ese momento de la contracción del vientre, lo recomendable es  relajarse en la medida de lo posible y cambiar de postura, y si son frecuentes y molestas, una ducha larga puede ayudar también. Además, dado que la falta de hidratación es una causa posible de que se den más las contracciones de Braxton Hicks, beber agua de es otra forma de suavizarlas. 

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