A corto y a largo plazo

Riesgos de una cesárea para la madre y para el bebé

Las cesáreas son intervenciones quirúrgicas complejas, se trata de cirugías mayores que no están exentas de riesgos para madre y también para el bebé. Siempre que se pueda debemos evitar las cesáreas programadas. Aquí la explicación de por qué no programar una cesárea.

Riesgos de una cesárea para la madre y para el bebé

En ocasiones las cesáreas se hacen estrictamente necesarias para preservar la vida y salud de la madre o el bebé, y como señala la OMS son indicadas cuando el parto vaginal supone un riesgo para la madre y el hijo, bien sea por presentación anómala, parto prolongado o sufrimiento fetal; pero también indica esta organización, que la tasa de cesáreas ha ido en aumento, alejándose mucho del porcentaje idóneo que es de un 10 a un 15%. Lo que ocurre es que en aquellos casos en que la intervención no está justificada, las consecuencias negativas están presentes no solo a corto, si no también a medio y largo plazo.

También te puede interesar:

Riesgos inmediatos de una cesárea

Además de los riesgos inmediatos como mayor frecuencia de hemorragias, problemas derivados de infecciones, consecuencias del uso de anestésicos,  problemas respiratorios en el bebé…, existen otra serie de secuelas o consecuencias que son las de carácter emocional.

Cuando se practica una cesárea, el mecanismo de respuesta natural en el parto y nacimiento se ve afectado, con lo cual también se afecta el período sensitivo, que es ese momento tras el parto en el cual los índices de oxitocina y endorfinas en la madre y de oxitocina y catecolaminas en el bebé está elevados, siendo las bases sobre las que se establece el vínculo y la conducta de apego. Además en un parto vaginal, sin separación madre-bebé, estos permanecen unidos fomentándose este vínculo, el inicio de la lactancia y la regulación del bebé.

En una cesárea esto no es siempre así, sabemos que existen separaciones, casi inmediatas, en las cuales se rompe con la marcha de ese período sensitivo, se retrasa el inicio de la lactancia y no se fomenta el piel con piel tan necesario para que madre y bebé se regulen.

Riesgos psicológicos para la madre

Las mujeres sometidas a una cesárea suelen tener sentimientos de menor valía, de fracaso, de no haber podido parir a sus hijos, como si fueran mujeres-madre incompletas, esto repercutirá notablemente en la adaptación posterior con sus hijos e hijas e incluso en el vínculo.

Bien es cierto que existen diferencias entre mujeres y también marcadas por cómo ha sido la cesárea, en el caso de una cesárea de urgencia, se unen el hecho de sentir miedo e incertidumbre, por la vida propia o por la del bebé, lo que puede llevar a que en un futuro se experimenten sensaciones negativas que pueden incluso, dependiendo de la gravedad del momento y de la vivencia de la madre, derivar en un trastorno de estrés postraumático.

En las cesáreas programadas, las mujeres pueden tener un cierto tiempo para prepararse ante el acto médico, informándose y haciéndose a la idea de este tipo de parto.

Consecuencias de una cesárea a largo plazo

Riesgos de una cesárea para la madre y para el bebé

Entre las consecuencias a largo plazo a nivel emocional más frecuentes en las mujeres sometidas a una cesárea, y más aún en el caso de que esta no esté completamente indicada, y pueda llamarse "innecesaria" nos encontramos una tristeza elevada, que en ocasiones responde a un proceso de duelo por el parto perdido, y en ocasiones robado. Dificultades para el establecimiento del vínculo; en ocasiones las separaciones madre y bebé se prolongan, dando lugar a una sensación de extrañeza frente a ese bebé que algunas en un principio dicen no reconocer.

Son frecuentes también las sensaciones de sentirse violadas, heridas, mutiladas, siendo la cicatriz un recuerdo constante de lo vivido.

Otra de las consecuencias que se pueden presentar es la llamada tocofobia o miedo desmesurado con evitación al parto y todos los aspectos relacionados con él.

En la pareja también existen una serie de secuelas, ya que no olvidemos que las cesáreas suelen ser situaciones en las que no siempre se permite el acompañamiento de la pareja en el nacimiento, lo que puede generar sentimientos de duda e incertidumbre e incluso miedo por el desarrollo de la intervención y la vida de madre y bebé, en cuanto a la relación entre los miembros de la pareja, suelen sentirse más insatisfechos con el nacimiento de su bebé, en ocasiones hay puntos de vista discordantes, lo que lleva a una falta de entendimiento entre ellos.

Consecuencias de una cesárea para el bebé

Finalmente es necesario hablar de las consecuencias en el bebé, sabemos que la separación precoz puede dificultar notablemente el vínculo y la conducta de apego con el hijo, además de que crea un estrés mayor en el neonato del cual es más difícil recuperarse, así mismo; con cesáreas programadas antes de la semana 40 de gestación parece incrementar los riesgos de tener necesidades educativas especiales que aquellos que nacen tras esta semana.

En cualquiera de los casos, se debe considerar que una cesárea es una operación de cirugía mayor, no exenta de riesgos, y que supone para la madre una situación de tensión que puede agravarse a largo plazo cuando ésta es practicada de forma rutinaria e innecesaria, generando en ella sentimientos de pérdida, duelo, dolor, desilusión, inutilidad, e incluso pudiendo desembocar en trastornos de estrés postraumático o depresiones puerperales; para ello el adecuado acompañamiento en la cesárea con información sobre el proceso, la no separación de su bebé, fomento de la lactancia precoz y el vínculo, así como encontrarse en un espacio donde poder hablar de lo vivido, de lo ocurrido, de sus sentimientos y sensaciones, ayudarán a la mejor recuperación física y emocional de la madre

 

 

Artículo escrito por Jesica Rodríguez Czaplicki es psicóloga en GEA Atención Perinatal y Psicología y presidenta de la Asociación de Psicología Perinatal de España

CONTINÚA LEYENDO