Piel de la embarazada

Rosácea en el embarazo: qué es, síntomas, causas y tratamiento

Aunque la rosácea no es tan común en el embarazo como el acné o el melasma, lo cierto es que durante la gestación también podría aparecer. ¿Cuáles son sus síntomas y cómo puede tratarse? Mantener la calma y seguir una rutina de cuidado de la piel es fundamental.

El embarazo tiende a ocasionar una serie de cambios más o menos notables no solo en el cuerpo de la futura mamá, sino también en su piel. Así, lo más habitual es que las distintas hormonas propias del embarazo suelan ayudar a que la piel se torne más brillante y luminosa, al igual que la salud general del cabello también mejora muchísimo.

Pero, en ocasiones, puede llegar a ocurrir todo lo contrario. No en vano, determinadas condiciones cutáneas, como por ejemplo podría ser el caso del acné o del melasma (una afección que cursa con hiperpigmentación, la cual puede verse agravada por la luz solar), a menudo pueden llegar a aparecer durante la gestación. Y pueden hacerlo, incluso, aunque no se hayan experimentado en el pasado.

Como manifiestan muchos dermatólogos, cualquier afección de la piel puede llegar a agravarse durante el embarazo, pero existen dos problemas que suelen aparecer con una mayor frecuencia: el acné y el melasma.

Sin embargo, en ocasiones también puede aparecer una incómoda y molesta erupción rojiza, en forma de sarpullido, con una apariencia similar a granos. Se conoce bajo el nombre de rosácea, y aunque es cierto que no se trata de una condición muy común, sí puede surgir en el embarazo.

¿Qué es la rosácea?

La rosácea consiste en un problema cutáneo verdaderamente común, que tiende a afectar especialmente a personas mayores de 30 años de edad. Se caracteriza por ser una enfermedad crónica de la piel, cuya causa se desconoce y para la que de hecho, al menos por el momento, no existe cura. 

Eso sí, la rosácea que surge en el embarazo se trata de un tipo de afección momentánea, que suele desaparecer una vez nace el bebé y las hormonas se estabilizan.

¿Cuáles son los síntomas de la rosácea en el embarazo?

Lo cierto es que, los síntomas de la rosácea que surgen durante la gestación, se caracterizan por no diferenciarse prácticamente en nada a los síntomas de la rosácea que ocurre en cualquier otro momento o etapa de la vida.

El síntoma más común es la aparición de una serie de protuberancias de color rojizo, llenas de pus, que tienden a surgir en forma de brotes. 

No obstante, en la mayoría de las ocasiones lo más habitual es que la rosácea afecte únicamente a determinadas áreas del rostro, como es el caso de la piel de las mejillas, la nariz y la frente. A lo que se le une la presencia de una incómoda sensación de escozor.

También es necesario tener en cuenta que los brotes ocurren a menudo en distintos ciclos, por lo que es normal que los síntomas aparezcan durante algunas semanas seguidas, para luego desaparecer y volver a aparecer nuevamente en un futuro.

¿Por qué se produce en el embarazo? Causas

Como ocurre con la rosácea que surge en cualquier otra etapa de la vida, los expertos no tienen del todo claro qué es exactamente lo que desencadena su formación durante la gestación.

Pero en este caso en concreto sí coinciden en señalar que los cambios hormonales sí parecen tener alguna relación, motivo por el cual la rosácea que aparece en el embarazo se caracteriza por ser temporal. También se sospecha que el estrés podría ser otro desencadenante.

Tratamiento de la rosácea en el embarazo

Cómo tratar la rosácea en el embarazo
Foto: Istock

La mayoría de las opciones habituales para los pacientes con rosácea incluyen tanto el tratamiento tópico (es decir, la aplicación de cremas y ungüentos en la piel), como los medicamentos orales. Por ejemplo, las cremas tópicas pueden contener antibióticos con la finalidad de reducir el riesgo de infección, así como otros compuestos activos con cualidades antiinflamatorias y calmantes.

Lo mismo ocurre con los medicamentos orales, en los que se podrían recomendar determinados antibióticos con la finalidad de tratar la infección, en caso de que esta se haya producido.

En cualquier caso, cuando la rosácea aparece en el embarazo lo más común es que se busquen otras opciones, por lo que es sumamente recomendable acudir a un dermatólogo de confianza para encontrar un tratamiento más adecuado. Esto es debido a que determinados antibióticos no son adecuados durante el embarazo o la lactancia materna.

No ocurriría lo mismo con los tratamientos tópicos, aunque siempre deben ser utilizados bajo la supervisión y el consejo del médico. No obstante, en caso de optar por un tratamiento dermatológico durante el embarazo, la terapia con luz y láser y la terapia con luz roja pueden ser las mejores opciones.

Algunos consejos útiles a tener en cuenta

Dado que se cree que el estrés puede ser un factor desencadenante, especialmente de los brotes, es conveniente mantenerse lo más calmada y relajada posible. Y, para ello, es fundamental establecer una serie de medidas y técnicas útiles.

Por ejemplo, el yoga prenatal, la meditación y los masajes han demostrado ser muy eficaces en este sentido, siendo especialmente útiles para aliviar la condición.

También es recomendable seguir una rutina de cuidado de la piel, con la utilización de un limpiador suave para pieles sensibles y delicadas, a la vez que es imprescindible evitar rascarse el área afectada y frotarse la piel, dado que podría acabar empeorando la situación.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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