Diferencias con la analgesia epidural

'Walking' epidural: parto menos doloroso y con más movilidad

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¿Qué diferencias tiene la 'Walking' epidural -o epidural ambulante- con respecto a la analgesia epidural normal? ¿En qué casos es posible este tipo de analgesia? ¿Puedo pedirla en mi parto? Nos resuelve todas las dudas el comadrón Alejandro Ojeda Pérez.

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'Walking' epidural: parto menos doloroso y con más movilidad

Para las mujeres que buscan un parto más natural pero no se atreven a decantarse por no utilizar la epidural nace la 'walking epidural'. Alejandro Ojeda Pérez nos explica todo lo que debemos saber.

En primer lugar, vamos a empezar por lo básico. ¿Qué es lo que todo el mundo conoce como “la epidural” para el parto?

Cuando hablamos de la epidural nos estamos refiriendo a una técnica de analgesia que se puede utilizar durante el proceso de parto punzando el espacio del que deriva el nombre (espacio epidural), a nivel lumbar, e infundiendo a través de un catéter medicamentos anestésicos locales que en muchas ocasiones se combinan con un opiáceo. Es importante que recalquemos la palabra “analgesia” y no “anestesia”, ya que la primera solo pretende eliminar o modular la percepción del dolor, y la segunda, elimina cualquier tipo de sensibilidad. Por lo tanto, es lógico pero vital que la cantidad de fármacos que se infunden produzcan el efecto analgésico y no el anestésico.

La analgesia epidural es el principal método utilizado para eliminar el dolor durante el proceso de parto. Su utilización aumentó bruscamente y muchas mujeres deciden usarla, aunque hoy día también hay muchas de ellas que están empezando a prepararse para intentar parir sin ella y tener un parto totalmente fisiológico. Es importante resaltar que ambas son opciones igual de válidas, no hay una decisión buena. Se puede tener un parto satisfactorio o insatisfactorio con epidural o sin epidural, y la decisión de la mujer siempre debe intentar respetarse, y facilitar que se cumpla.

Aun así, es importante que toda libertad de la mujer, se base en una información real sobre los procedimientos, y que se le ofrezcan todas las opciones para afrontamiento y alivio del dolor, para que después con la información en la mano pueda decidir. Y aún más importante, está el derecho a poder tener la libertad de elegir en el momento oportuno, en un proceso como el parto la flexibilidad para poder cambiar de opinión y adaptarse a las circunstancias es vital. Lo que sí es cierto, es que la epidural no debe convertirse en el objetivo del parto. Ni para sí, ni para no, es un recurso que está ahí, y como recurso debe estar disponible en el caso de que durante el proceso hiciera falta.

Inconvenientes de la analgesia epidural

walking epidural

Tengamos en cuenta que el parto es un proceso fisiológico, para el que el cuerpo humano lleva millones de año evolucionando, y que cualquier procedimiento que altere su devenir fisiológico, va a tener consecuencias. La analgesia epidural también los tiene, y es importante saberlos para su elección.

- Puede provocar hipotensiones.

- Puede producir alteraciones en la frecuencia cardiaca del bebé.

- En caso de que la punción sea demasiado profunda, puede provocar cefaleas y una recuperación difícil.

- Aumenta la necesidad de medicamentos como la oxitocina, y de perfusión continua de sueros

- Suele ir acompañada de monitorización continua.

- Puede provocar fiebre materna.

- Aumenta la probabilidad de tener parto instrumental.

- Puede aumentar el tiempo de expulsivo.

- En ocasiones falta el reflejo de micción y se necesita sondaje vesical periódico intermitente.

- La eliminación del dolor altera la secreción hormonal propia y fisiológica, disminuyendo las endorfinas, y encefalinas, hormonas protectoras ante el dolor que también pasan  a través de la placenta hasta el bebé, y que hacen cualquier experiencia más sastisfactoria.

La ventaja de la analgesia epidural es obvia, si funciona bien, poder tener un parto vaginal sin dolor.

Llegar al parto sin ideas rígidas

Puede ser igual de contraproducente tener una idea excesivamente rígida de ponerse la epidural sí o sí, y no contemplar otra opción, como la de no ponérsela en ninguno de los casos, y no valorar la opción de tenerla como recurso si fuera necesaria. Se puede dar el caso de alguien que se la quiera poner y por algún motivo no pueda, o el efecto no sea el adecuado, siendo inevitable la frustración y el miedo. También podría ocurrir que alguien que no valore ponérsela por nada del mundo, tenga en un momento dado la necesidad de hacerlo, por circunstancias del proceso de parto o por no poder gestionar la situación como se esperaba, y la sensación de frustración y de fracaso acaben llenando un parto que puede acabar de una forma satisfactoria.  

En definitiva, quizás la opción de prepararse para afrontar el dolor, conocer todos los recursos disponibles, y después, incluir dentro de las posibilidades de nuestro parto utilizar la epidural en caso necesario,  sea la opción que todas las mujeres deberían tener disponible.

¿Qué diferencias tiene la 'Walking epidural' con respecto a la analgesia epidural normal?

El procedimiento para utilizar la walking epidural sería el mismo, pero lo que cambia son los fármacos que vamos a infundir en el espacio epidural. La cantidad de analgésicos va a ser menor, de manera que aunque se mantenga en algún grado la sensación dolorosa, la mujer pueda deambular, moverse y desplazarse, facilitando el proceso de parto y el descenso del bebé. Y además, en la fase de expulsivo sería más probable la sensación del reflejo de pujo, permitiendo un pujo espontáneo menos dañino y más efectivo. Recordemos que la movilidad en el parto es un recurso esencial, la pelvis puede variar su diámetro y su forma, y la gravedad nos ayuda a que el bebé vaya rotando y descendiendo.

Por lo cual, algunas de las consecuencias negativas de la utilización de la analgesia epidural se eliminarían.

En el caso de decidir uso de analgesia para el alivio del dolor, la opción de la walking epidural puede ser positiva, ya que no interfiere tanto en el proceso normal del parto, y aunque no desaparezca del todo la sensación dolorosa, se puede compensar con el alivio que produce el movimiento, y con otros recursos que siempre deberían estar presentes (condiciones ambientales, acompañamiento continuo, hidratación oral, etc).

Concretamente, el acompañamiento continuo (que siempre es un derecho en el parto), se convierte en algo imprescindible con la Walking epidural, como apoyo para la deambulación por los posibles efectos de la analgesia.

Sin embargo, debemos tener en cuenta, que a cada mujer las cantidades de fármacos que se le infundan, les afectará de forma diferente, aunque se contemplan parámetros como el peso y la altura para elegir la cantidad que se va a usar. Por tanto, podemos encontrarnos con sensaciones diferentes a las buscadas al utilizar la analgesia. Por otra parte, no en todos los hospitales se ofrece la Walking epidural, o se permite la deambulación tras la aplicación de la analgesia epidural, por lo cual la mayoría los beneficios de unas bajas cantidades de anestésicos desaparecerían.

alejandro

Para terminar, comentar que no existen decisiones buenas ni malas. Para mí cuantas más opciones disponibles  tenga una mujer, cuanta más información, y más respeto a su capacidad de elección, más opciones existen de que tengan un parto satisfactorio. Depende de nosotros, los profesionales sanitarios relacionados con la obstetricia, aportar esa información real, así como motivar, alentar, acompañar, y respetar a la mujer en cada una de sus decisiones.

La epidural es un buen recurso en caso necesario, la walking epidural aún mejor, un recurso más de todos los que podemos y debemos ofrecer a la mujer.

Escrito por Alejandro Ojeda, comadrón. Descubre su página en Facebook.

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