Recuperación posparto

Ya soy mamá pero ¿por qué estoy triste?

Muchas madres recientes sienten una repentina tristeza cuando deberían estar superfelices con su bebé. No hay que agobiarse: la razón es hormonal y pasajera.

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La tristeza posparto es un fenómeno habitual, sobre todo en las madres primerizas.

Las razones son numerosas y justificadas:

  • bajada brusca de los niveles hormonales
  • el cansancio que supone el trabajo del parto
  • la ansiedad por el cuidado de un ser que depende totalmente de ti
  • la llegada del insomnio.

Y a menudo esta situación te lleva a pensar que eres una mala madre por no estar eufórica todo el día y te asalta el miedo a no ser capaz de cuidar de tu pequeñín. Este fenómeno se llama ‘melancolía posparto’ o ‘baby-blues’.

Según explica la psicoterapeuta Sara Jort, “se trata de un proceso mental y psicológico necesario para adaptarse a todos los cambios, y que no impide el desarrollo de tu instinto maternal”.

Esta melancolía suele aparecer entre los dos y los cuatro días siguientes de dar a luz y desaparecer de forma espontánea de dos a tres semanas después sin tener secuelas. No se trata de ninguna patología y no todas las mujeres la sienten igual, aunque suelen padecerla entre el 50 y el 85% de las mamás.

Si la tristeza se hace insoportable y se prolonga más allá de los 15 días, hay que visitar a un especialista, pues puede tratarse de una depresión posparto, que afecta alrededor de un 15% de las madres y es una enfermedad grave.

Las alteraciones del sueño se producen porque tras el parto se registra una bajada brusca de la progesterona, una hormona que actúa sobre los receptores neuronales implicados en el ciclo del sueño. 

¿Qué hacer?

Para aliviar el insomnio y el cansancio, hay que dormir siempre en la cama (aunque sea una cabezadita), descansar cuando lo haga el bebé y evitar el consumo de cafeína.

Pedir ayuda al padre o a la familia para todo lo que no sea el cuidado del bebé e intentar no agobiarse ni sentirse culpable: estar triste no significa querer menos al bebé. Es más, es completamente normal sentirse insegura sobre los cuidados que precisa el pequeñín.

Acudir a un grupo de apoyo a las madres o a la lactancia para evitar el aislamiento y compartir experiencias.

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