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Calidad del sueño

Acaba con el insomnio en el embarazo: trucos para dormir bien

No hay una fórmula mágica que garantice una mejora en la calidad del sueño, pero antes incluso de consultar al especialista médico se pueden repasar todos los hábitos e introducir algunas mejoras en todos ellos para intentar revertir la situación.

Embarazada durmiendo
Embarazada durmiendo (Foto: depositphotos)

Vigilia, falta de sueño a la hora de dormir. Eso es lo que significa insomnio según la RAE. Pero no es lo mismo “dormir mal”, por ejemplo, que tener insomnio, un trastorno que implica también la dificultad para dormir mal durante el día. Por este motivo, aunque en el diccionario popular se suele relacionar con cualquier motivo que impida dormir bien, para hablar con propiedad y poder cabida a todas las causas a las que puede deberse la ausencia de descanso de calidad, hablaremos de trastorno del sueño, un fenómeno muy habitual en los seres humanos y que se acentúa en el embarazo. 

Aunque como en todos los casos en los que la salud está en juego, nuestra recomendación es que te pongas en manos de un especialista si desgraciadamente no encuentras la forma de ponerle remedio natural al insomnio, existen algunos trucos que puedes poner en práctica en los primeros días en los que detectes que tu calidad de sueño se ha visto claramente afectada. Son consejos que no son garantía de éxito, pero todo lo que sea limitar los efectos de la falta de sueño serán bienvenidos, y más en una época, el embarazo, en el que es más necesario que nunca acumular fuerzas para lo que vendrá muy pronto, la etapa del sueño discontinuo que la llegada de un bebé implica la gran mayoría de las veces.

Vida activa

Hacer un poco de ejercicio diario te llevará a la cama con una sensación de cansancio que es distinta a la de agotamiento psicológica. La diferencia es abismal y por ende lo es también el descanso. Del mismo modo, la dieta puede tener su importancia, siendo lo más recomendable no acostarse nada más cenar ni que esta sea muy pesada. Y evita todo lo posible las bebidas azucaradas y con cafeína y teína, algo que ya deberías hacer por el simple hecho de estar embarazada. 

Horarios ordenados

En este sentido, los horarios tienen más influencia de lo que creemos en el descanso. Al igual que pasa con los niños, las rutinas afectan al ritmo biológico de los adultos, y el hecho de que se mantenga un cierto orden en las comidas y la hora de acostarse y levantarse suele ayudar muchísimo a la calidad del sueño. 

Por otro lado, la rutina previa al acostarse es también un factor en el que seguro puedes mejorar detalles. Por ejemplo, no es nada recomendable pasar más tiempo en la cama del debido; esto es, evita ver la tele en ella o estar media hora mirando el móvil. Lo ideal es crear un ambiente tranquilo y sereno, ventilado y con luz tenue en la medida de lo posible, y como mucho dedicar cinco o diez minutos a la meditación, un consejo que a muchas personas con mala calidad del sueño les funciona. 

La postura

Y una vez apagues la luz, también puede ayudarte mucho la postura. Dos consejos al respecto: dormir de costado, sobre el lado izquierdo, lo cual te aliviará muchísimo la carga de la tripa además de proteger al feto, y utilizar cojines para elevar las piernas e incluso un cojín de lactancia para sujetar bien tu espalda si te colocas de lado. En verano puede darte demasiado calor, pero te ofrece muchísimo confort para descansar. 

Adiós a los malos hábitos

Por supuesto, nada de hábitos malsanos como alcohol o tabaco y en la medida de lo posible, si te cuesta mucho conciliar el sueño por la noche, evita también las siestas diurnas, o por lo menos no las alargues en demasía. Y en ningún caso te automediques sin haber consultado al profesional médico que lleva tu embarazo primero.

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