¿Merece la pena?

Ecografía 4D: ventajas e inconvenientes

Al realizarse mediante ultrasonidos, como las ecografías convencionales, no causa daño alguno ni al feto ni a la mamá, pero clínicamente no aportan información añadida a las hechas en 2D.

Ecografía 4D (Foto: iStock)
Ecografía 4D (Foto: iStock)

Inconvenientes como tal no tiene una ecografía 4D, que es una prueba extra que suele hacerse con el objetivo de que los futuros papás tengan otro recuerdo del embarazo. No causan daño al feto y tampoco a la mamá porque los ultrasonidos son una técnica no invasiva, así que se pueden hacer todas las que los progenitores deseen. 

No quiere decir que no sirvan más que para que los padres vean a su hijo porque también tienen valor clínico lógicamente, pero sí es cierto que las importantes desde un punto de vista médica, las rutinarias, se siguen realizando en 2D, el sistema convencional, porque aporta muchísima información a los médicos. Y su programación, de ninguna de las 3 ecografías, se ve alterada por el hecho de que se haga alguna en 4D entre medias. Estas, en cambio, aportan muy poco a nivel visual por la falta de perspectiva y el blanco y negro en el que se ven. 

Cuándo hacerla

Lo recomendable según los expertos es esperar hasta el paréntesis que va de la semana 26 a la 32 para hacer la eco 4D porque de lo contrario se le vería muy delgado al feto, aunque las clínicas que las ofrecen aseguran que a partir de la semana 22 las imágenes que se obtienen del pequeño son excelentes. 

A diferencia de la ecografía 3D, donde se aprecian solamente imágenes fijas, en la 4D dichas imágenes se obtienen en tiempo real. La cuarta dimensión es la que permite precisamente que se pueda ver al feto en movimiento. Por lo tanto, la eco 4D es un vídeo, seguramente su característica más destacada y también la más valorada por los padres, que disfrutan de su hijo con un nivel de detalle que no hace tanto tiempo parecía utópico. Se ven rasgos definidos, gestos como abrir y cerrar la boca o sacar la lengua, movimiento de pies y manos, etcétera. 

Es, en definitiva, una experiencia única para la mamá, y aunque no aporte información adicional a las tradicionales en 2D, es recomendable disfrutar de las emociones que afloran al ver la vida que crece en el interior de la tripa de la madre. 

Además, en la mayoría de casos se puede llevar a algún otro familiar directo, es decir, que la alegría es compartida -la pandemia complica de momento que esto siga siendo así-, y los padres también se llevan para casa el recuerdo en un soporte que puedan reproducir tantas veces como quieran, un gran regalo para algún cumpleaños del pequeño que está a punto de nacer. 

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