La prueba definitiva

Embarazada en el tercer trimestre, ¿qué se ve en la ecografía?

Es el punto de inflexión definitivo que marca el inicio de la recta final del embarazo y un momento muy ilusionante porque es muy probable que el doctor os confirme que vuestro pequeño está casi preparado para nacer, pero a nivel visual es la ecografía en la que los papás menos disfrutan por un motivo evidente, el tamaño del feto.

Ecografía en el embarazo
Ecografía en el embarazo (Foto: depositphotos)

Con la madre cada vez más cansada y nerviosa por lo que sabe que está a punto de afrontar, la espera hasta la fecha de la tercera ecografía se hace eterna. Es este un momento muy emocionante para unos futuros padres, porque es muy probable que sea la última vez que se encuentren en una situación así, ya que la próxima ocasión en la que estén frente a un monitor de ese tipo lo normal es que acaben la jornada sosteniendo a su pequeño entre sus brazos. 

Más allá de todo lo que el ginecólogo chequea desde el punto de vista clínico en esta ecografía, técnica fundamental para valorar el desarrollo intrauterino del bebé durante todo el embarazo, en lo personal quizá sea el momento más emocionante de todo el proceso de gestación porque es muy probable que recibáis un  mensaje similar a “el bebé está casi preparado para nacer”. Sobre todo si la eco está más cerca de la semana 36 de gestación que de la 32, fecha mínima en la que se suele citar a las futuras mamás. Y eso, escuchado así o con palabras similares, impone y emociona a partes iguales.

Lo que dice la exploración

A estas alturas, salvo excepciones, ya conocéis de sobra la carita del pequeño -incluso es probable que la mamá se haya sometido a una eco 4D en paralelo, ahora tan de moda, para ver mejor este tipo de detalles- pero eso no quita que sea todo un momentazo. Por lo general, es una eco en la que solo se explora por vía abdominal, pero existe la posibilidad de que el especialista médico decida también explorar el cuello uterino de la mamá o la posición de la placenta mediante una exploración interna a nivel vaginal. No es agradable, pero precisamente por eso es bueno estar preparada por si es tu caso.  

Es el estado de la placenta uno de los aspectos que se explora con detenimiento en la ecografía del tercer trimestre, también la cantidad de líquido amniótico y el estado del cordón umbilical. Además, se valora el crecimiento del feto a través de los valores habituales, entre ellos el del peso, y también se presta especial atención a la posición del pequeño, puesto que es un indicador importante a estas alturas del embarazo de cara al parto. 

El tamaño influye

Eso sí, aunque pronto veréis por fin la carita de vuestro bebé in situ, y sin que queramos chafar la ilusión con la que acudiréis a la cita de la tercera eco, debéis saber que es esta en la que menos veréis en el monitor, por mucho que pueda parecer contradictorio. El motivo no es otro que el tamaño del pequeño, que ya es demasiado grande como para que pueda mostrarse entero en el monitor donde se refleja la ecografía.

No os preocupéis por ello porque a buen seguro el ginécologo os explicará cada imagen con detalle y podréis seguir el hilo perfectamente, pero sí es cierto que  no serán los mismos planos que disfrutasteis en las dos primeras ecografías. Esto, por supuesto, es algo anecdótico, porque lo verdaderamente importante es que todo siga su camino correcto y muy pronto podáis tener con vosotros al que será vuestro tesoro más preciado.

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