Problemas en el embarazo

Embarazo molar: qué es, causas, síntomas y tratamiento

El embarazo molar es una complicación rara resultado de un error genético durante el proceso de fecundación, que origina la formación y el crecimiento de tejido anormal en el interior del útero. Aunque raramente ocasiona complicaciones, debe ser tratado de forma temprana.

Un embarazo molar puede tener complicaciones de salud serias, que pueden llegar a requerir meses de monitoreo preventivo después del tratamiento médico, el cual habitualmente suele consistir en la práctica de una dilatación y legrado. Por suerte, la mayoría de los embarazos molares tienden a desaparecer sin mayores complicaciones, pero las dudas y preocupaciones añadidas pueden hacer que su resolución sea aún más difícil de lo habitual.

¿Qué es un embarazo molar? ¿En qué consiste?

El embarazo sucede después de que un óvulo es fecundado, el cual finalmente se anida o implanta en el útero. Se trata de una etapa inicial sumamente delicada, y cualquier fallo puede hacer que la gestación no sea como en realidad debería.

Un embarazo molar ocurre cuando la placenta no se desarrolla con normalidad. Y, en cambio, en lugar de un embarazo en sí se origina un tumor en el útero, haciendo que la placenta se convierta en una masa de sacos llenos de líquidos (también conocidos médicamente bajo el nombre de quistes). Se estima que 1 de cada 1.000 embarazos es un embarazo molar, lo que supone un 0.1 por ciento.

Los embarazos molares son considerados como un tipo de enfermedad trofoblástica gestacional, causada por la existencia de anomalías cromosómicas durante el momento de la concepción.

Suelen dividirse en dos categorías: lunares hidatiformes completos y parciales. Ambos son causados por problemas de origen cromosómico en el óvulo fecundado, lo que conduce a un crecimiento excesivo del tejido gestacional. Por otro lado, aunque es cierto que un embarazo molar parcial puede convertirse en un feto, la existencia de una placenta que en realidad es anormal no sostiene el embarazo, a la par que los problemas cromosómicos no son compatibles con la vida.

Esto significa que este tipo de embarazo no evolucione ni dure, generalmente porque la placenta no puede alimentar o hacer crecer a un bebé. Y aunque es raro, en algunas ocasiones pueden suponer un grave riesgo para la salud de la mamá.

¿Puede ser peligroso para la salud de la madre?

Se estima que cerca de un 20 por ciento de las mujeres con embarazos molares pueden desarrollar uno de los dos problemas más graves: un embarazo molar invasivo, o un coriocarcinoma. No obstante, se calcula que, en realidad, una de estas dos condiciones suelen ocurrir después de embarazos molares completos; y de éstas, entre un 2 a un 4%.

Los embarazos molares invasivos (también conocidos médicamente como lunares invasivos) tienden a ser mucho más habituales, y el riesgo de sufrirlos aumenta cuanto más tiempo transcurra sin tratamiento.

El coriocarcinoma, sin embargo, consiste en un raro tipo de cáncer, el cual puede desarrollarse a partir de las células de la placenta, y extenderse por el cuerpo. Si bien es grave, se trata de un tipo de cáncer que responde muy bien al tratamiento, con tasas de curación bastante elevadas, en especial si se diagnostica a tiempo.

Principales factores de riesgo y causas

Existen una serie de factores que pueden influir en la formación de un embarazo molar. Uno de los más importantes es haber sufrido un embarazo molar con anterioridad. No obstante, tener más de 35 años de edad también pueden aumentar las probabilidades.

Sin embargo, como sucede con otros abortos espontáneos o involuntarios, no es necesario que existan factores de riesgo asociados para que ocurra un embarazo molar.

Por este motivo, no es posible controlar qué mujer va a tener -o no- un embarazo molar, puesto que no es causado por nada que la mamá haya hecho, pudiendo ocurrir a cualquier edad.

Síntomas del embarazo molar

Es posible que no surjan síntomas específicos asociados con un embarazo molar, pero existen algunas pistas o señales que pueden orientar al diagnóstico por parte del especialista médico. Uno de los más comunes suele ser tener niveles más elevados de hCG de lo normal, en particular cuando existe un embarazo molar completo.

También es posible que se observe un agrandamiento de los ovarios, una preeclampsia temprana, náuseas y sangrado vaginal, unido a dolor pélvico y sensación de presión abdominal.

¿Cómo se trata?

Dado que el embarazo molar no se convierte en un embarazo normal y saludable, es necesario recibir un adecuado tratamiento médico con el fin de prevenir y evitar posibles complicaciones.

En cualquier caso, algunos embarazos molares pueden abortarse naturalmente sin ningún tipo de intervención médica, pero cuando los médicos encuentran o detectan un embarazo molar a través de alguna prueba rutinaria (como por ejemplo podría ser el caso del ultrasonido), por lo general recomiendan la práctica de una técnica conocida como dilatación y legrado.

¿Y qué tratamientos suelen utilizarse? A continuación te resumimos los más comunes:

  • Dilatación y legrado. Se realiza dilatando la abertura de la matriz (cuello uterino), y con la ayuda de una aspiradora médica se elimina el tejido dañino.
  • Histerectomía. Consiste en una cirugía en la que se extirpa todo el útero. Es una opción adecuada cuando la mujer no desea volver a quedarse embarazada nuevamente. Aunque puede llevarse a cabo, no se trata de un tratamiento común para el embarazo molar.
  • Medicamentos. Si el embarazo molar es considerado de mayor riesgo, debido a que no se ha podido tratar de forma temprana o porque presenta un mayor potencial de cáncer, es posible la administración de algún tratamiento de quimioterapia después de la práctica de la dilatación y legrado. Esto suele ser más común cuando los niveles de la hormona hCG no disminuyen después de pasado un tiempo.

Después del tratamiento médico, es normal que sea necesario un seguimiento por parte del equipo médico, lo que puede incluir monitoreo y una mayor cantidad de análisis de sangre, con el fin de asegurarse que no haya quedado ningún tipo de tejido molar en el útero. 

Tratar de concebir después de un embarazo molar

Una vez todo se ha resuelto con normalidad, si deseas volver a quedarte embarazada, el período exacto de espera varía, pero es común que los médicos aconsejen esperar al menos 6 meses para intentar quedarse embarazada nuevamente después de haber tenido un embarazo molar.

El motivo es evidente: cuando ocurre un embarazo los niveles de hCG aumentan, lo que ocurre también ante la presencia de un embarazo molar. Por tanto, si se produce un nuevo embarazo antes de tiempo, los médicos no podrían distinguir si la hormona aumenta por la nueva gestación, o como consecuencia de una enfermedad trofoblástica gestacional potencialmente maligna.

Aunque el embarazo molar, debidamente tratado, no tiene por qué influir en el siguiente embarazo, se estima que entre un 1 a un 2 por ciento de las mujeres con embarazo molar podrían tener otro.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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