Una prueba clave

¿En qué consiste exactamente la prueba de la Curva larga de la glucosa?

Todo el mundo ha oído hablar de la diabetes gestacional, pero poca gente sabe qué pruebas son las necesarias para detectarla ni en qué consisten, siendo la decisiva a la hora del diagnóstico este test que es el segundo y definitivo filtro al que se somete a las gestantes que pueden padecer esta patología exclusiva del embarazo.

La diabetes gestacional es una de las grandes amenazas a la salud de las mujeres embarazadas. Se trata de un trastorno específico de la gestación, que nada tiene que ver con antecedentes de diabetes. Se da en mujeres gestantes que nunca antes habían padecido este exceso de los niveles de azúcar en sangre, que es al final y al cabo lo que es la diabetes. Una enfermedad muy seria por las muchas complicaciones en las que pueda derivar si no se es responsable con su control, y que en el caso de la gestacional aparece en un porcentaje elevado de embarazos, entre el 5 y el 10%. 

Cuando se habla de la prueba de la curva larga de glucosa, uno de esos conceptos que de repente empiezas a conocer de golpe cuando te quedas embarazada, se hace referencia a la segunda prueba de detección de la diabetes gestacional. El primer filtro es el test de O’Sullivan -entre la semana 24 y la 28-, prueba encargada de medir la glucosa en sangre, que es lo mismo que una especie de cribado para descartar si existe diabetes gestacional. Es así siempre y cuando los resultados sean inferiores a 140 md/dl (miligramos por decilitro), que es lo mismo que 7,8 milimoles por litro. Todo lo que sea por encima supone que a la persona embarazada que haya dado dichos niveles altos se le deba realizar una segunda prueba. Esta sí, la de la curva larga de glucosa. 

Objetivo: detectar diabetes gestacional

También llamada Test de Tolerancia Oral a la Glucosa (TTOG), y es la prueba que dictamina si el diagnóstico es de diabetes gestacional o no. La prueba no dista mucho de la anterior, el test de O’Sullivan, y no necesita nada especial por parte del paciente salvo acudir en un ayuno prolongado de mínimo ocho horas y ser estricto con la dieta en los tres días anteriores a la cita para hacerla. Nada que no se deba hacer, simplemente controlar que se consumen los carbohidratos recomendados en cualquier dieta saludable, algo que no todo el mundo hace.  Este detalle es importante para limitar el riesgo de que los resultados sean erróneos.

¿Cómo es la prueba?

La prueba en sí consiste en un análisis de sangre en ayunas, una segunda extracción de sangre pasados sesenta minutos, otra a los 120 minutos de la primera, y una cuarta a los 180. En total, cuatro análisis de sangre a lo largo de una mañana exigente tanto por la cantidad de análisis como por lo prolongada de la prueba.  El motivo es poder comparar todas las muestras para conocer cómo reacciona el organismo teniendo en cuenta que entre la primera y la segunda se le ofrece al paciente una solución bebible de 100 gramos de glucosa -es una cantidad alta que puede generar malestar físico casi inmediato- que debe ingerir para que la prueba tenga validez.

El valor al que se presta atención es el mismo que en el test de O’Sullivan pero con una comparativa que permite extraer una información decisiva a los médicos. Los límites de glucosa en sangre deben ser de 105 mg/dl en el primer análisis; 190 mg/dl  en el segundo; 165 mg/dl , como máximo, en el tercero; y 145 mg/dl en el último. 

Dependiendo de cuántos valores den resultados alterados, por encima de las cifras mencionadas, se actuará en consecuencia: si no hay valores por encima, se suele hacer otro test de O’Sullivan en el siguiente trimestre; si es uno el alterado se repite la prueba a las tres semanas aproximadamente; y si son dos o más los valores por encima de lo recomendable, entonces se diagnostisca diabetes gestacional, que debe ser tratada de inmediato según las directrices de los profesionales médicos. 

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