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Las pruebas necesarias

Este es el número total de ecografías necesarias en el embarazo

No cuentan como necesarias las virales ecos 3D que tan de moda se han puesto, algo que en circunstancias normales solo son las tres que se hacen como norma general a los largo de los nueve meses de embarazo, una por trimestre.

Ecografías en el embarazo
Ecografías en el embarazo (Foto: depositphotos)

El deseo y la necesidad por saber constantemente que todo está bien lleva a muchos futuros padres a contratar ecografías extra durante el embarazo o directamente a ponerse en manos de la sanidad privada por motivos como este. Pero lo cierto es que, en un embarazo sin complicaciones, riesgos o patologías previas, no son necesarias más que las tres ecografías que se hacen por lo general a todas las gestantes a lo largo de los nueve meses de embarazo. 

Es completamente lícito que haya personas que las consideren insuficientes, pero clínicamente hablando no hay motivos para hacer más en circunstancias normales que una por trimestre. La primera, alrededor de la semana 12, la segunda sobre la 20 y la última a un mes y medio de salir de cuentas aproximadamente, en la semana 34. 

Qué se ve en cada una de ellas

En la primera de las tres, que puede ser la segunda en algunos casos concretos en los que se ha hecho una primera eco para confirmar el embarazo y las constantes vitales del embrión aunque no sea lo habitual, los objetivos son múltiples: determinar la fecha del embarazo de forma más precisa, ver la situación de la placenta, confirmar el número de fetos y valorar la salud del mismo. En este momento, los padres podrán escuchar el corazón de su hijo por primera vez y quizá saber su sexo, aunque lo más habitual es que este dato se confirme en la segunda ecografía. 

Esta segunda prueba se hace hacia la mitad del proceso, y más allá del repaso en profundidad que se hace del feto y la placenta, se presta especial atención a posibles anomalías o malformaciones, y también se busca confirmación del sexo del futuro bebé. 

La prueba definitiva

Por último, hacia la semana 34, se valora de nuevo el crecimiento fetal y se repasa hasta el último detalle del feto para descartar anomalías que no hubieran dado la cara en las ecografías anteriores. A partir de aquí, ya solo quedará, en circunstancias normales, otra prueba antes del parto: la conocida como monitores, en la que se controlan durante unos minutos seguidos las constantes vitales del feto para tener una referencia prolongada en el tiempo y no tan solo de un momento. 

Evidentemente, en circunstancias especiales el panorama cambia. Embarazos de riesgo, diabetes gestacional, arteria umbilical única, anomalías más o menos graves que deben ser vigiladas en el tiempo… los motivos son extensos para que los profesionales médicos consideren oportuno hacer ecografías más a menudo, pero no hay mejor noticia contra la incertidumbre que un embarazo en el que solo se hagan las tres pertinentes, una por trimestre. 

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