Síntomas de alarma

Fiebre durante el embarazo: ¿debo alarmarme?

La ciencia ha descartado que este síntoma pueda tener un impacto negativo en la salud y el desarrollo del feto, pero hay contextos en los que si alcanza temperaturas elevadas o va asociada a otros síntomas, sí puede ser preocupante.

Fiebre en el embarazo
Fiebre en el embarazo (Foto: depositphotos)

La fiebre, que no es otra cosa que una reacción del organismo para defenderse de algún ataque, no es peligrosa en sí misma para la salud del feto si aparece durante los nueve meses de embarazo. Por lo tanto, ya de entrada respondemos a la pregunta planteada en el titular de este texto: no debes alarmarte. Ojo, esto no es lo mismo que no prestar atención a tu evolución y a la de la fiebre, porque si se prolonga durante muchos días, alcanza temperaturas muy altas o va a acompañada de otros síntomas preocupantes, entonces sí será momento de consultar al especialista médico para descartar que lo que la esté causando sea algo potencialmente peligroso para el desarrollo del embarazo. 

Aunque todavía mucha gente cree que la fiebre tiene capacidad para impactar al feto, hace ya tiempo que la ciencia descartó esta teoría popular. Ni siquiera las fiebres altas pueden dañarlo, ni cuando tiene lugar en el primer trimestre de la gestación. No produce malformaciones ni está relacionada con el aborto espontáneo. Sin embargo, sí puede suponer un problema para la salud el problema de salud que haya provocado esta reacción de defensa del organismo, que por otro lado es bastante habitual en las embarazadas, que no se libran de catarros, gripes y resfriados.

Señales de alerta

El límite que marca la delgada línea entre preocuparse o no por la fiebre durante el embarazo lo marcan determinadas señales de alerta. De una ya hemos hablado, la temperatura alta; si la fiebre alcanza los 39 grados o los supera, y más todavía si persiste o lo hace en más de una ocasión, has de consultar al médico. La misma decisión debes tomar en caso de que la fiebre esté acompañada de vómitos frecuentes y prolongados, diarreas y dolores intensos que pueden afectar tanto al vientre como a la cabeza, y también al orinar. 

Y si ya todos estos casos de síntomas asociados a la fiebre son escenarios en los que una persona embarazada debe empezar a preocuparse y no puede dudar en acudir al médico, imagínate en el caso de que exista pérdida de líquido amniótico o algún tipo de hemorragia vaginal, por pequeña que esta sea. Estos dos síntomas son delicados ya por sí mismos, por lo que acompañados de fiebre todavía son un poco más preocupantes, y es necesario ponerle remedio rápido poniéndose en manos de los profesionales sanitarias para que diagnostiquen primero a qué se debe. 

Automedicarse nunca

Recuerda, por otro parte, que durante el embarazo está contraindicada la ingesta de medicamentos antitérmicos para evitar posibles efectos negativos en el feto. El paracetamol, y siempre bajo prescripción médica, es el medicamento que se suele recetar a las embarazadas para controlar la fiebre y el malestar derivado de este síntoma.

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