Salud

Hepatitis B: todo lo que debes saber

La hepatitis B es una enfermedad causada por un virus que puede ser tratada y curada en la mayoría de los casos. No obstante, puede volverse crónica y originar otras afecciones más graves. En el embarazo es habitual el estudio del diagnóstico de este virus para descubrir si la futura mamá tiene una infección activa o es portadora del mismo.

El hígado, que encontramos situado en la parte derecha de nuestro abdomen, es uno de los órganos más importantes del cuerpo. Se encarga de más de 400 funciones, procesar los nutrientes que consumimos a través de la alimentación, ayudar a eliminar las toxinas que se pueden acumular en el organismo, y metabolizar medicamentos. Entre las enfermedades que más comúnmente suele afectarle figura la hepatitis, que cada año afecta a millones de adultos y niños en todo el mundo.

La hepatitis consiste básicamente en una inflamación del hígado. La mayor parte de los casos de hepatitis están ocasionados por un virus. Entre los virus que más frecuentemente causan hepatitis son: el virus de la hepatitis A, el de la hepatitis B y el de la hepatitis C. También existen los virus de la hepatitis D y E, aunque tienden a ser menos comunes, siendo en definitiva menos frecuentes.

¿Qué es la hepatitis B?

En el caso particular de la hepatitis B se trata de una infección vírica, producida por un virus que afecta al hígado. Este virus es conocido médicamente con la denominación de VHB, y aunque la mayor parte de las personas que han padecido esta enfermedad se curan, otras no: pueden llegar a mantener la infección de manera imperceptible durante años, llegando a provocar una enfermedad crónica y la aparición de afecciones y problemas hepáticos.

Entre esas afecciones, cuando el virus no es tratado o curado y permanece en el organismo muchos años (es decir, cuando se vuelve crónica), puede llegar a producir años más tarde la aparición de cirrosis (etapa avanzada y final tanto de daño hepático como de fibrosis), cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular) y la muerte.

¿Cómo se produce el contagio en los niños?

En los niños, especialmente en recién nacidos, la transmisión del virus VHB se produce a partir del contacto de una madre infectada con su hijo.

Por ejemplo, las madres pueden ser portadoras del virus e infectar a sus hijos a través de la placenta antes de nacer, o bien después, a través del contacto íntimo o de la sangre (debemos recordar en este caso que el virus de la hepatitis B se transmite a través no solo de la sangre, sino también de los distintos líquidos corporales).

Cuando la embarazada tiene o ha tenido hepatitis B

A lo largo del embarazo se realizan diferentes estudios médicos y pruebas analíticas que persiguen indagar, descubrir y diagnosticar la posible existencia de determinadas infecciones que, en caso de existir, pueden suponer un riesgo para la salud del bebé.

Una de estas pruebas incluye el estudio para el diagnóstico de la hepatitis B. Básicamente consiste en un análisis para el antígeno de la hepatitis B (HBeAg). De esta forma, si el resultado de la prueba es positivo significa que o bien la embarazada presenta en esos momentos una infección activa por hepatitis B (especialmente si la carga viral es muy elevada), o es portadora del virus.

Teniendo en cuenta que el contagio de este virus se transmite sobre todo a través de la sangre o de los líquidos corporales, es posible el contagio del virus a los hijos a través de la placenta antes del nacimiento, o bien después, a través de la sangre durante el parto o del contacto íntimo.

Por ello, en caso de que el resultado de las pruebas de laboratorio indiquen la existencia de una carga viral muy elevada, tu médico puede recomendar la administración de un medicamento antiviral oral en el tercer trimestre de embarazo, el cual ayudará a disminuir el riesgo de infección en el recién nacido al nacer.

El objetivo del tratamiento cuando existe hepatitis B aguda es reducir el riesgo de transmisión del virus al bebé en el momento del nacimiento, y de minimizar el posible daño que se pueda producir en el hígado, a la vez que se controlan las complicaciones de la enfermedad.

Además, cuando la prueba resulta positiva, el recién nacido deberá recibir dos inyecciones de inmediato, desde el mismo momento en el que nazca (en las primeras 12 horas de vida), en la sala de parto: una primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B, completa y perfectamente segura, así como una dosis de inmunoglobulina contra la hepatitis B (HBIG) equivalente a 0,5 ml.

Si ambos medicamentos son administrados correctamente, se estima que el recién nacido tendrá más del 90% de probabilidades de estar protegido contra una infección por este virus para toda la vida. Por otro lado, es importantísimo que se siga con el calendario vacunal prescrito en cada Comunidad Autónoma, el cual incluye la administración de la vacuna contra la hepatitis B.

¿Se puede transmitir la hepatitis B a través de la lactancia materna?

Por el momento no existen evidencias ni pruebas que hayan podido demostrar que se pueda transmitir el virus de la hepatitis B a través de la leche materna. De hecho, la mayoría de pediatras siguen aconsejando la lactancia materna como forma de alimentación exclusiva, evitando desaconsejarla.

Eso sí, en el caso de que la madre se encuentre tomando algún tipo de fármaco para el tratamiento de la enfermedad, es necesario consultar al médico sobre la posibilidad de que éste pueda afectar a la salud del bebé a corto o largo plazo.

La importancia de la vacuna de la hepatitis B

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, la vacuna de la hepatitis B tiene el rango de sistemática, lo que significa que es una de las que todos los niños en España deberían recibir de manera universal. Se encuentra, por tanto, dentro de las vacunas oficiales ofertadas gratuitamente por cada una de las Comunidades Autónomas.

Así, la vacuna antihepatitis B (HB) se presenta en 3 dosis según 3 pautas equivalentes, dentro del propio Calendario de Vacunaciones Sistemáticas de la Asociación Española de Pediatría, de acuerdo al Comité Asesor de Vacunas: a los 2, 4 y 11 meses de edad. Aunque puede administrarse a cualquier edad.

Todas estas dosis son adecuadas para hijos de madres seronegativas (HBsAg -), y las 2 primeras pautas son también adecuadas para hijos de madres portadoras del virus de la hepatitis B (HBsAg +). A diferencia de los hijos de madres seronegativos, los recién nacidos de madres portadoras recibirán en las primeras 12 horas de vida la primera dosis de la vacuna.

Se trata de un tipo de vacuna completamente segura, la cual se obtiene por ingeniería genética, que raramente ocasiona molestias de corta duración -especialmente en el lugar o en la zona donde ha sido inoculado-, o febrícula.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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