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Hepatitis C: todo lo que debes saber

La hepatitis C es una de las enfermedades crónica de transmisión sanguínea más comunes. No suele producir síntomas hasta cuando está muy avanzada, y dado que se contagia fácilmente a través de la sangre, su análisis se realiza de forma rutinaria durante el embarazo.

La hepatitis es un tipo de infección que puede dañar el hígado seriamente. Si esta infección se produce durante el embarazo, puede existir un riesgo de transmitirse al recién nacido. Los tres tipos de virus de la hepatitis más comunes son la A, la B y la C y su contagio muchas veces no presenta síntomas primarios. Eso sí, tienda a causar señales evidentes cuando la enfermedad ha progresado mucho.

Por lo general, la hepatitis no tiende a dañar al bebé, ni afectará al embarazo. No obstante, si te han diagnosticado esta infección con anterioridad a la gestación, o te la han encontrado al realizarte las pruebas diagnósticas que habitualmente se realizan como control durante el embarazo, es posible que tu médico desee controlar la enfermedad para reducir las posibilidades de que se produzca algún tipo de dificultad hepática a largo plazo, no solo en ti, sino en tu bebé.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C está considerada la enfermedad crónica de transmisión sanguínea más común.

De acuerdo a datos del Ministerio de Sanidad en nuestro país, actualizados a octubre de 2018, se estima que cerca de 70.000 personas tienen hepatitis C en España, una prevalencia que sería muchísimo menor a lo que se estimaba hasta el momento, afectando por tanto a un 0,17 por ciento de la población (que tendría una infección positiva, y por ende, la enfermedad), y un 0,8 por ciento de la población tendría anticuerpos positivos para el virus.

Esta enfermdad causa la infección y la inflamación del hígado, la cual puede ser aguda o crónica. A diferencia de otras hepatitis (como la A o la B), no existen vacunas contra ella (por el momento), aunque es cierto que los esfuerzos y la investigación para crearla continúan.

Es una enfermedad altamente contagiosa, por lo que es normal que si una futura mamá ha estado expuesta al virus de la hepatitis C, tenga preguntas o dudas relacionadas tanto con su salud como la de su bebé.

El riesgo de transmitir la infección de la hepatitis C al bebé

Según un estudio publicado hace algún tiempo en el ‘World Journal of Gastroenterology’, si la futura mamá tiene hepatitis C, la probabilidad de que pueda transmitir la infección a su hijo es de entre un 3 a un 5 por ciento. Por otro lado, el riesgo aumenta a cerca de un 20 por ciento si, además, la embarazada tiene una infección de VIH no tratada.

No obstante, sí nos podemos encontrar ante una buena noticia: la hepatitis C no suele tener un efecto negativo en el curso del embarazo, así como a afectar negativamente al peso del bebé al nacer.

¿Cesárea o parto natural?

Si tienes hepatitis C es normal que preguntes si un parto natural puede aumentar el riesgo de transmisión del virus a tu bebé. Por el momento, según las investigaciones publicadas hasta ahora, ese no parecería ser el caso.

Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón, en Estados Unidos, analizaron 18 estudios llevados a cabo entre los años 1947 y 2012, indagando acerca de cómo el tipo de alumbramiento del bebé se relacionaba con la transmisión del virus.

El resultado del análisis fue que no pudieron encontrar una conexión clara entre el método de nacimiento y el riesgo de transmitir el virus. Sin embargo, los investigadores señalaron que los estudios que analizaron presentaban algunos aspectos negativos, como unas muestras pequeñas o desventajas metodológicas.

No obstante, en estos momentos existe una recomendación médica clara: dado que existen otros factores de riesgo, como la coinfección por VIH, a las mujeres embarazadas con hepatitis C no se les aconseja tener un parto por cesárea.

¿Y en el caso de la lactancia materna?

Por el momento, los investigadores no creen que el virus de la hepatitis C pueda transmitirse a través de la leche materna. Algunos estudios, de hecho, no encontraron tasas más elevadas de hepatitis C en bebés amamantados que en bebés alimentados con leche de fórmula.

No obstante, en caso de duda, se aconseja hablar primero con el médico, en especial si la mamá tiene hepatitis C y VIH.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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