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Pruebas en el embarazo

La importancia de la ecografía en el segundo trimestre del embarazo

Habitualmente tiende a realizarse alrededor de la semana 20 de embarazo, y es considerada como una de las ecografías más importantes, ya que ofrece al médico una valiosa información sobre el desarrollo del feto.

Entre las semanas 18 y 22 del embarazo se hace la conocida como ecografía del segundo trimestre, una prueba sumamente esperada por los futuros padres, dado que les brinda mucha información sobre su bebé. Además, si aún no lo saben, esta ecografía revelará, sin dejar lugar para las dudas, cuál es el sexo del bebé. Pero, ¿por qué se realiza, y sobre todo, por qué es tan importante?.

Alrededor de la semana 20 de embarazo (habitualmente entre las semanas 18 y 22) es muy común la realización de una de las ecografías más importantes a lo largo de toda la gestación: es también conocida con la denominación de ecografía morfológica, y como su propio nombre indica, ayuda a detectar posibles malformaciones, además de conocer el estado del bebé, su evolución y desarrollo.

¿En qué consiste la ecografía del segundo trimestre de embarazo?

La ecografía del segundo trimestre de embarazo, también conocida médicamente bajo el término de ecografía morfológica, es una prueba importante que se suele llevar a cabo a las 20 semanas de embarazo.

El motivo por el que esta prueba se realiza alrededor de esta semana es porque, en esos momentos, el feto presenta un tamaño lo suficientemente grande como para que el especialista pueda ser capaz de ver bien tanto sus órganos como sus diferentes sistemas. Pero, a su vez, es lo suficientemente pequeño como para poder moverse con cierta soltura en el interior del útero materno.

Además, en esta etapa lo más común es que la mayor parte de los sistemas y órganos del feto se encuentren desarrollados, pudiendo ser vistos y analizados mediante la realización de esta ecografía, algo posible además porque la cantidad de líquido amniótico presente en el interior de la placenta es igualmente elevada

Es una prueba fundamental, porque ayuda al médico a valorar tanto la estructura del feto como su forma y sus proporciones (biometría), brindándole la posibilidad de conocer si se está desarrollando con normalidad. Además, también permite excluir o diagnosticar la existencia de malformaciones.

¿Cómo se efectúa?

Lo cierto es que no es una ecografía muy diferente al resto. Más concretamente, se trata de una ecografía normal, que se realiza sobre el abdomen de la embarazada mientras ésta se encuentra tendida.

No es necesaria llevarla a cabo en ayunas, ni es preciso beber previamente, como sí requieren las ecografías pélvicas o abdominales. Tiende a durar entre 10 y 30 minutos aproximadamente, que es lo que el especialista suele tardar a la hora de recoger toda la información necesaria para emitir el informe médico.

Eso sí, en caso de que la embarazada tenga obesidad es probable que la duración del examen sea algo mayor, puesto que la calidad de las imágenes tenderán a ser un poco menor.

Evidentemente, esta ecografía tampoco es dolorosa, por lo que lo único que se recomienda es que la mamá se relaje y disfrute del momento, especialmente cuando puede ver a su bebé moverse y en aquellos instantes en los que se escucha el latido de su corazón.

¿Para qué se utiliza esta ecografía y qué permite diagnosticar?

Es una ecografía ciertamente importante porque ayuda a identificar y diagnosticar posibles malformaciones en el feto, que pueden ser graves o leves.

De esta forma, un estudio europeo titulado ‘Eurofetus stury’ demostró que la capacidad diagnóstica de esta ecografía alcanza el 88,3 por ciento en el caso de las malformaciones mayores del sistema nervioso, el 84 por ciento en el caso de malformaciones renales, y al 38 por ciento para aquellas malformaciones relacionadas tanto con el corazón como con los grandes vasos sanguíneos del sistema circulatorio.

También ofrece información sobre otros interesantes aspectos, como:

  1. Estimar las medidas que tiene el feto en el momento de realizar la prueba. De esta forma, es posible descartar retrasos en el crecimiento.
  2. Valorar y conocer el grado de bienestar fetal, mediante la observación de los movimientos respiratorios del feto, sus movimientos corporales, sus patrones de flujo sanguíneo y cerebrales, etc.

¿Qué ocurre si en la ecografía se encuentra alguna malformación?

Tanto si el resultado del examen indica la existencia de alguna malformación, como la posibilidad de que exista algún tipo de complicación, el especialista médico derivará a la embarazada a un centro de nivel II, en el que se llevará a cabo una ecografía mucho más exhaustiva.

Además, en determinados casos, también podría ser necesario la elaboración de un examen mucho más invasivo -y revelador-, como podría ser el caso de la funiculocentesis (consiste en la punción del cordón umbilical con el fin de extraer sangre del feto) o la amniocentesis (procedimiento mediante el cual el médico toma una pequeña muestra de fluido amniótico del útero materno).

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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