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Suplementación especial

La importancia del yodo durante el embarazo

Ya te hablamos de la trascendencia del ácido fólico en la población gestante recientemente, pero seguramente también has oído hablar en alguna ocasión de este nutriente esencial cuyo nivel tiende a descontrolarse más en las mujeres que esperan un bebé.

Yodo en el embarazo (Foto: depositphotos)
Yodo en el embarazo (Foto: depositphotos)

Desde el año 2005, a raíz de diversos estudios científicos que demostraron el déficit de yodo entre la población gestante, el Ministerio de Sanidad autorizó que el Sistema Nacional de Salud financiara los suplementos de yoduro potásico. Quince años han pasado desde entonces y todavía son muchas mujeres las que desconocen la importancia de que no exista tal déficit en su organismo durante el embarazo, de igual modo que lo es, por ejemplo, el ácido fólico, del que te hablamos recientemente. 

El yodo es el encargado de que el metabolismo de las células que convierten en alimento en energía sea el correcto, y si no está presente en la cantidad mínima que el cuerpo necesita, una deficiencia de yodo grave prolongada en el tiempo -los nueve meses de un embarazo son tiempo suficiente- puede derivar en un hipotiroidismo, ya que si aumentan las células tiroideas y la glándula tiroides. Esto tiene consecuencias graves en la salud, ya que se produce un trastorno que puede acabar afectando a numerosos procesos que tienen lugar en el organismo. En el caso de las mujeres embarazadas, el riesgo es mayor por dos motivos: está también en riesgo la salud del futuro bebé, y hay una probabilidad más alta que en personas no gestantes de que e produzca un déficit de yodo durante el proceso. 

Consecuencias para la salud de la madre y el bebé

El motivo es doble de que esto sea así, tal y como se expone en este artículo científico firmado en representación del Grupo de Trabajo sobre Trastornos relacionados con la Deficiencia de Yodo y Disfunción Tiroidea de la SEEN-Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición-, es doble: por un lado, durante el embarazo se produce en la mujer gestante “una serie de cambios fisiológicos en el metabolismo del yodo”, y por otro, durante la lactancia “también se incrementan los requerimientos diarios de yodo debido a la concentración de yodo en la leche materna”. Ambas razones explican por qué se le presta especial atención al  yodo durante el embarazo y por qué los especialistas médicos suelen recomendar suplementos yodados de forma precoz para garantizar que no se produzca una yododeficiencia en la gestante.

De no controlarse el nivel de este nutriente esencial para el organismo, las consecuencias podrían ser muy graves tanto para la salud de la madre como del bebé, ya que ambas cosas van de la mano.  Por ejemplo, se ha demostrado que la falta de yodo en niveles importantes en la embarazada puede tener consecuencias negativas en el desarrollo cerebral del bebé. Y no solo eso, ya que tal y como se apunta en el artículo anteriormente citado, “numerosos trabajos epidemiológicos han demostrado de forma inequívoca que la yododeficiencia grave origina un aumento de las tasas de infertilidad y de abortos, un incremento de la mortalidad neonatal y de la prevalencia de malformaciones congénitas y de niños con bajo peso al nacimiento”.

Vigila la alimentación

Más allá de los suplementos, que deben ser recetados por el profesional médico que lleve el control y seguimiento de cada embarazo, es recomendable impulsar el consumo de yodo de forma natural, a través de la dieta. No se trata de obsesionarse con ello, ya que es mucho más importante comer sano y variado que repetir grupos de alimentos por el simple hecho de que sean ricos en yodo, pero es bueno conocer cuáles son estos alimentos para no obviarlos de la dieta durante la gestación. Fundamentalmente son los mariscos, pescados como el bacalao y las algas marinas los tres tipos de alimentos ricos en yodo de forma natural, si bien algunos productos lácteos también lo son dependiendo de la alimentación de los animales cuya leche haya dado origen a dicho producto. 

En cualquier caso, dado que el control del nivel de yodo y el tratamiento para paliar un posible déficit está a salvo gracias a los especialistas médicos, que saben mucho más que nosotros, el objetivo de este texto es difundir por qué este nutriente es esencial para el correcto funcionamiento del organismo, y cuáles son los motivos que llevan a que se incida tanto en él en el caso de las mujeres gestantes. Esperamos haber conseguido aclararte ambas cosas con todo lo expuesto, y al mismo tiempo tranquilizarte si estás embarazada porque hay productos suplementarios para controlar el yodo con relativa facilidad si así lo requiere tu médico. 

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