Pruebas prenatales

Muestra de vellosidades coriónicas: qué es, cómo se hace y cuándo

Cuando el médico sospecha que el feto podría presentar un riesgo mayor de algún tipo de trastorno cromosómico o enfermedad genética, una de las pruebas prenatales que se recomiendan en el primer trimestre de embarazo es el muestreo de vellosidades coriónicas.

Muestra de vellosidades coriónicas
Foto: Istock

La muestra de vellosidades coriónicas consiste en una prueba prenatal que busca enfermedades hereditarias o determinados trastornos cromosómicos en el feto, como la fibrosis quística (considerada como una de las enfermedades más comunes dentro de las enfermedades raras) o el síndrome de Down.

Se trata, como veremos detalladamente, en una prueba en la que se examina una muestra de tejido presente en la placenta, conocida con el nombre de vellosidades coriónicas, que comparten la misma estructura genética que el bebé en desarrollo.

Esta muestra puede ser obtenida insertando una aguja a través de la pared abdominal, o bien a través del cuello uterino. Independientemente del procedimiento que se elija, la muestra se obtiene entre las semanas 10 y 13 de embarazo.

¿Qué es y en qué consiste la muestra de vellosidades coriónicas? ¿Para qué sirve?

La conocida como muestra de vellosidades coriónicas es una prueba de diagnóstico prenatal que se lleva a cabo a lo largo del primer trimestre de embarazo, habitualmente entre las semanas 10 y 13 de embarazo, que implica obtener una pequeña muestra de tejido de las vellosidades coriónicas.

Cuando un feto se está desarrollando, presenta muchas membranas que lo unen a la madre. Una de esas membranas es el corion, formado por tejido mesodermo de la madre y por células trofoblásticas derivadas del feto en formación. Precisamente, las vellosidades coriónicas emergen de este corion (de ahí su nombre), y entran al endometrio.

Consisten básicamente en proyecciones microscópicas, en forma de dedos, que contienen una serie de capilares por los que la sangre fluye. En el endometrio, que es la membrana interna del útero, las vellosidades coriónicas permiten la transferencia de nutrientes de la sangre de la futura mamá al feto. 

El también conocido como muestreo de vellosidades coriónicas se caracteriza por contener la misma información genética que el bebé, por lo que la prueba en sí puede ser útil a la hora de descartar distintos trastornos cromosómicos, enfermedades hereditarias o determinar incluso con precisión el sexo del bebé.

¿Cuándo se realiza y por qué se hace?

A diferencia de otras pruebas, la muestra de vellosidades coriónicas se encuentra disponible para cualquier mujer embarazada, pero en lugar de ser una prueba de rutina, se caracteriza principalmente por ser opcional. No en vano, únicamente se suele llevar a cabo cuando el especialista médico así lo indica.

Por ejemplo, se recomienda hacerla después de que se hayan obtenido resultados inciertos con el análisis de sangre del primer trimestre, en la prueba de detección de translucidez nucal o en las conocidas como pruebas prenatales no invasivas.

También el médico es posible que la aconseje en función de la edad que tenga la embarazada. Así, dado que a partir de los 35 años de edad el riesgo de tener un bebé con algún trastorno cromosómico es mayor, es normal que también se recomiende realizarla a partir de esta etapa. 

Eso sí, debemos tener en cuenta que, por lo general, las pruebas para detectar enfermedades genéticas específicas (como los análisis genéticos) únicamente se llevan a cabo cuando existen antecedentes familiares de la enfermedad, o se sabe con antelación que los padres o los abuelos son portadores de ella. En cualquier caso, como te hemos indicado, es común que la prueba se realice entre las semanas 10 y 13 de embarazo

El objetivo es determinar si el feto en desarrollo presenta o tiene ciertos defectos, como:

  • Anormalidades y trastornos cromosómicos. Como el síndrome de Down y otras trisomías, el síndrome de Klinefelter y el síndrome de Turner.
  • Trastornos y enfermedades genéticas o hereditarias. Como la fibrosis quística, la enfermedad de Huntington o el síndrome de X frágil.

Se trata de una información vital que puede ayudar a los futuros padres a tomar decisiones importantes, como prepararse para la llegada de un niño / a que tendrá necesidades especiales, o bien, continuar con la gestación que podría resultar en defectos de nacimiento graves o en la muerte del feto.

¿Cómo se realiza el muestreo de vellosidades coriónicas?

El primer paso es realizar una ecografía. El médico controlará, en dos ocasiones, cuál es la edad gestacional del bebé para confirmar que tiene entre las 10 y 13 semanas de embarazo; y que, por tanto, es un momento seguro para llevar a cabo la prueba. A su vez, es una opción útil para localizar la placenta con la finalidad de guiar la aguja correctamente.

En el momento de llevar a cabo el procedimiento, el especialista aplicará sobre el abdomen de la embarazada un gel frío y transparente a base de agua, lo que facilitará el deslizamiento de la sonda manual que captará las ondas sonoras que producen una imagen del interior del útero a lo largo de la piel (conocido con el nombre de transductor). Durante el proceso, es posible ver y escuchar los latidos del corazón del feto a través del monitor de ultrasonido. Dependiendo del tipo de muestreo que se vaya a realizar, los pasos que el especialista seguirá serán diferentes. El médico también podría presionar el abdomen con la finalidad de encontrar la posición del útero. 

Cómo se hace la muestra de vellosidades coriónicas
Foto: Istock

Muestra de vellosidades coriónicas transcervical

Es similar a la prueba de Papanicolaou, que ofrece la posibilidad de detectar el cáncer de cuello uterino. Durante el procedimiento, la embarazada se acostará boca arriba mientras, con cuidado, se inserta un tubo delgado y largo a través de la vagina, hasta alcanzar el útero.

El médico, guiado por imágenes de ultrasonido, colocará el tubo entre el revestimiento uterino y el corion, y luego succionará una muestra a través de un tubo para su posterior estudio.

Muestra de vellosidades coriónicas transabdominal

Durante esta prueba la embarazada también debe acostarse boca arriba. En esta ocasión, el ultrasonido es utilizado para determinar la situación y ubicación de la placenta, así como para ver las distintas paredes uterinas.

Luego, con la ayuda del ultrasonido, se inserta una aguja a través del abdomen y la pared uterina, hasta alcanzar el borde de la placenta. Las células que se van a estudiar (la muestra en sí), serán posteriormente extraídas a través de la aguja.

Una vez obtenida la muestra, es enviada al laboratorio para su estudio y análisis. Se estima que la muestra de vellosidades coriónicas es capaz de detectar anomalías cromosómicas con una precisión del 98%.

Es común que, después de practicada, surjan algunos efectos secundarios como cólicos y sangrado vaginal. Aunque no es motivo de preocupación, sí es necesario informar al médico cuando se produzca algún tipo de sangrado.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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