Ecografías en 4D

¿Por qué son tan populares las ecografías 4D?

Has oído hablar de las ecografías en 4D, pero no tienes ni idea de en qué se basan. Debes saber que este tipo de pruebas cada vez se están popularizando más entre los futuros papás. Descubre en qué se diferencian con las tradicionales y qué es lo que puedes obtener de ellas.

A lo largo de los últimos años, las técnicas que permiten hacer un diagnóstico prenatal, como las ecografías, han experimentado un importante avance. Hasta hace poco tiempo, lo más conocido y más habitual era la ecografía convencional en 2D o bidimensional

Pero lo cierto es que existen muchos más tipos de ecografías en el embarazo. Además, algunos de ellos están viviendo un momento de auge, por ejemplo, las ecografías en 4D se están poniendo muy de moda entre las futuras madres embarazadas. ¿Quieres saber en qué consisten y por qué han ganado popularidad?  

¿Qué es una ecografía 4D?

Las ecografías que mayormente se conocen son las ecografías en 2D. Se trata de una ecografía estándar que se lleva a cabo pasando un transductor sobre la zona abdominal previamente untada con un gel conductor. La imagen que se obtiene de ella es en dos dimensiones

La principal diferencia que existe entre estas últimas y las ecografías tridimensionales es el hecho de que nos permiten ver al feto, como su nombre indica, en tres dimensiones. Pero ¿qué es lo que aportan, entonces, las ecografías 4D?

Además de recibir imágenes de mejor calidad, más reales y en directo, es que podemos ver el movimiento del bebé

¿Por qué son tan populares?

Aunque para algunos no aportan un gran valor añadido con respecto a las ecografías de toda la vida, para otros futuros padres suponen una experiencia de lo más emocionante ya que con una ecografía de este tipo pueden ver a su hijo antes de que nazca de una manera mucho más real

Gracias a que pueden recoger los movimientos, se pueden observar en tiempo real y con precisión, los gestos y acciones que estén haciendo los bebés dentro del útero de la madre. Por ejemplo, ver cómo sonríen y bostezan, cómo sacan la lengua o cómo se llevan la mano a la boca para chuparse un dedo

Desde luego que desde el punto de vista psicológico es muy beneficioso para los padres porque pueden incluso conocer cómo es su carita y empezar a diferenciar algunos de sus rasgos, lo que, lógicamente no es tan fácil de hacer con las imágenes en blanco y negro que se obtienen con las ecografías bidimensionales

Por otra parte, desde un lado más relacionado con lo diagnóstico, una ecografía en 4D verdaderamente no nos va a aportar muchos más datos que a la hora de detectar alguna anomalía. No obstante, no es sean más o menos valiosa que una ecografía tradicional, pero sí va a complementar y perfeccionar el análisis. Por ejemplo, puede ayudar a ver si el bebé tiene algún problema en la piel o alguna deformidad en el labio.

¿Cuándo es el mejor momento para hacer una ecografía en 4D?

Una ecografía en 4D se puede realizar en cualquier momento de la gestación, pero conviene tener en cuenta que, si queremos apreciar bien los movimientos de la cara del bebé, las mejores semanas para realizarla serán entre la 25 y la 32

Por último, no está de más recordar que, aunque estos ultrasonidos hayan evolucionado importantemente y las imágenes ahora tengan una mejor calidad con respecto a otras, no debemos hacernos demasiadas ilusiones con lo que podemos ver en ellas. Como punto positivo, comentar que no suponen ningún riesgo, ni para la madre, ni tampoco para el pequeño

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