Comienza el seguimiento

La primera visita al ginecólogo durante el embarazo: todo lo que debes saber

Una vez el test de embarazo ha confirmado tus sospechas, toca pedir cita con el médico especialista para confirmar lo que la prueba casera ha determinado y para que esta abra tu historial clínico de cara a hacer el mejor seguimiento posible de la gestación.

Embarazada atendida por el ginecólogo
Embarazada atendida por el ginecólogo (Foto: depositphotos)

Tu sentada en el váter con un test que muestra una doble rayita ante ti. ¡Estás embarazada! Sí, sí, ¡estás embarazada! Mejor repetirlo dos veces porque fueron las veces (por lo menos) que tuviste que decírtelo a ti misma antes de reaccionar, ¿verdad? Se lo cuentas a tu pareja, si la tienes, y ¿ahora qué? Pues toca pedir cita en el ginecólogo para que confirmar la noticia, hacerte las pruebas correspondientes y recibir la información necesaria para afrontar al embarazo.

En esa primera cita, que suele realizarse desde la semana seis a la nueve de gestación desde la fecha de la última menstruación, es muy probable que entre otras cosas recibas un efusivo  “¡enhorabuena!” por parte del doctor, ya que los test, como ya sabrás, fallan en muy pocas ocasiones. Además, es probable que ya hayas tenido síntomas asociados a un embarazo típicos del primer trimestre como las náuseas y vómitos. 

La ecografía

Dicho esto, antes de la felicitación, el ginecólogo te someterá a una ecografía vaginal para confirmar la presencia del saco amniótico y una vez esto sea así, preparará tu historial clínico y abrirá el seguimiento al embarazo. Entre otros detalles, el ultrasonido vaginal le servirá al especialista médico para confirmar que la implantación intrauterina ha sido correcta, y que por lo tanto no se trata de un embarazo ectópico; para conocer la fecha aproximada de parto en función del desarrollo del feto en el momento de la eco; y también podrá confirmar si se trata de un embarazo único o múltiple. 

En algunos casos, dependiendo del tiempo de gestación, es posible que los futuros papás puedan escuchar por primera vez en su vida el latido de su futuro hijo, aunque es mejor no hacerse ilusiones porque no ocurre en el 100% de los casos. Con toda seguridad, eso sí, lo podrán hacer en la segunda ecografía, que tiene lugar hacia el ecuador del embarazo. 

Entrevista personal

Con la puesta a punto de tu historial clínico el médico completará esta primera revisión, pero este conlleva hasta tres partes distintas. Todas ellas le aportan datos fundamentales que debe conocer de cara a posibles complicaciones del embarazo, de ahí que te someterá a preguntas sobre los antecedentes familiares de los dos miembros de la pareja, por tu pasado y presente clínico -si has sufrido abortos, operaciones quirúrgicas, patologías importantes, etcétera-, y por tus hábitos de vida y alimentación

Pruebas necesarias

Además de dicha entrevista, te someterá a distintas pruebas y mediciones. Por un lado, te tomará la tensión, te pesará para tener una primera referencia y te mandará un análisis de sangre y orina que analizará en posteriores citas. Son importantes tanto para la salud de la mamá como la del feto, ya que se descartan enfermedades de transmisión sexual, diabetes, riesgo de toxoplasmosis o determinadas carencias que pueden expresarse en forma de anemia, por ejemplo. Si aparece algo anómalo, ya sean estos u otros ejemplos clínicos, el ginecólogo podrá actuar en consecuencia de forma inmediata para ponerle solución o controlarlo durante la gestación. 

Y por otro lado, y último, te hará una  citología vaginal si lo cree conveniente -no es obligatoria-, prueba anual habitual en ginecología que se lleva a cabo con una espátula de madera, cepillo o esponja de algodón que tiene como objetivo raspar la superficie del cervix para recoger células que serán analizadas para descartar problemas de salud como el cáncer.

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