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Prevención y cuidados

Resfriado y embarazo: todo lo que debes saber

La recomendación de no tomar medicamentos para tratarlos complica un poco más la tarea de limitar el malestar general que provocan estas enfermedades comunes también en la población gestante, por lo que prevenirlas es lo más efectivo que se puede hacer al respecto

Embarazada constipada
Embarazada constipada (Foto: depositphotos)

Salvo que se meta en una burbuja durante nueve meses, o repita la durísima experiencia de la cuarentena pero de forma prolongada hasta que dé a luz, una mujer embarazada no está libre de coger una gripe, un catarro o un simple resfriado. De hecho, lo más probable, por pura estadística, es que sufra alguno, porque es prácticamente imposible pasar tres cuartas partes del año sin contagiarse de alguno de los infinitos virus que circulan. En la temporada cálida es más improbable, que no imposible, pero en los nueve meses que dura un embarazo se debe atravesar al menos una estación de la temporada fría. 

Ya lo dice la sabiduría popular, que un catarro dura siete días con tratamiento médico y siete días sin medicinas, pero bien es cierto también que no es lo mismo limitar los síntomas y el malestar general que conlleva con un fármaco que tener que superar los siete días sin poder tomar apenas nada. Este es el gran problema de la relación entre un catarro y el embarazo, que durante la gestación está contraindicada la ingesta de antitérmicos para garantizar que no producen agresión alguna en el feto. Tan solo el paracetamol, en cantidades muy controladas y siempre bajo prescripción médica, se suele permitir tomar a la población gestante, y en el caso de un catarro, donde los síntomas no son tan insoportables como en patologías peores como una gripe, todo lo que se pueda evitar, más seguro es para el feto.

Consejos naturales

Además de consultar al médico si se puede o no tomar el medicamento mencionado, lo único que una embarazada puede hacer para aliviar los efectos molestos de un resfriado son consejos de índole natural. Por ejemplo, mantenerse siempre muy hidratada, hábito que además es recomendable que mantenga durante todo el proceso de gestación, con independencia de si está enferma o no. El descanso, por descontado, es otro consejo infalible, y no se debe sentir mal por tomarse una semana más tranquila; cualquier persona debería comprender que un resfriado, aunque no sea grave, es mucho más llevadero con un tratamiento que sin él, así que lo recomendable es descansar todo lo que se pueda en la semana que suele durar. Para ello, es probable que ayude no hacerlo completamente tumbada, sino inclinando unos grados el torso, de forma que no afecte a la comodidad pero sí a la respiración.

Por otro lado, es interesante tener a mano siempre productos de limpieza naturales para las fosas nasales, porque son mucho más recomendables que cualquier otra herramienta de limpieza que pueda agredir a la piel, que suele estar más sensible durante el embarazo. El suero fisiológico, además del agua de una buena ducha, es un producto muy eficaz para descongestionar la nariz durante un catarro. Y por supuesto, procurar evitar ambientes secos y poco ventilados, también dentro de casa; usar a ratitos un humidificador puede ser un recurso que ayude a respirar mejor.  

Consulta a los expertos

Si los síntomas son agudos, empeoran o aparecen otros asociados que conviertan la situación en algo más que un catarro -para la gripe, las embarazadas son personas de riesgo, y por lo tanto tienen prioridad cuando arranca la campaña anual de vacunación-, dependiendo de la gravedad de los mismos, entonces sí puede ser motivo de consulta al ginecólogo, pero si solo es un resfriado, no queda más remedio que aguantar y tratar de limitar el malestar durante todo lo que dure con consejos como los que hemos acabamos de compartir.

Lo que sí se puede hacer, en cambio, es mejorar en la prevención, algo que no es tan difícil, y menos ahora con toda la experiencia que estamos adquiriendo en ello por la pandemia actual que vivimos: lavados de manos constantes, no tocarse la cara con las manos sucias, evitar espacios masificados y tener cerca a personas con síntomas de resfriado y evitar los cambios de temperatura bruscos son algunos de los cortafuegos más efectivos a este tipo de virus. 

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