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Preparándose para el parto

Síntomas de un encajamiento del bebé en el embarazo

Aunque parezca que no es posible notar un simple cambio de posición del feto, existen varias formas de detectarlo de manera más o menos rápida, ya que hasta la tripa suele cambiar su forma cuando esto se produce.

La colocación del bebé
La colocación del bebé (Foto: depositphotos)

Si el embarazo sigue su proceso natural sin sobresaltos, hacia el octavo mes, a partir de la semana 33 o 34 aproximadamente y hasta el momento del parto, tendrá lugar el proceso por el cual el bebé se coloca poco a poco en la pelvis hasta “encajarse”, término común con el que se conoce esta acción del feto, clave para prepararse para el expulsivo. Lo frecuente, y lo recomendable, es que sea la cabeza la parte que primero se coloque en la pelvis y abra camino en el parto, pero también puede producirse lo contrario, que el bebé se coloque de nalgas, encajando esta parte del cuerpo en la cavidad del hueso pélvico de su mamá

El síntoma principal que indica que el bebé se ha encajado es el descenso de la barriga. Habrás oído a mujeres con experiencia en embarazos, propios o ajenos, hablar de que “esa mujer está cerca de parir porque tiene la tripa muy baja”. Pues exactamente es eso lo que ocurre cuando el feto se coloca en la fase final del embarazo, y es lógico que al estar ya completamente formado y pesar varios kilos, se haga notar su nueva posición intrauterina. De hecho, como ya te explicamos en el texto que dedicamos a ello, es de las pocas causas relacionadas con el feto que implican una forma concreta de la barriga. 

Principales síntomas

De forma interna, un síntoma que solo la futura mamá puede sentir y está relacionado con que el bebé se ha encajado en su pelvis, es la sensación de alivio sobre el diafragma. Cuando avanza el embarazo y todavia no se ha colocado el bebé, es habitual que se produzca una sensación de asfixia, o en su defecto de empacho, como si la comida estuviera siempre muy arriba y no bajara. Esto puede deberse a la presión del útero y del feto sobre esta parte del cuerpo, presión que se relaja con el cambio de posición preparto

Sin embargo, no todos son buenas noticias, porque como es lógico, si el feto sigue todavía en el interior de la barriga, lo normal es que esa presión no desaparezca, sino que cambie de punto. Y efectivamente así ocurre. Ahora la presión se desplaza hacia la vejiga y la zona perineal, pudiendo provocar incluso calambres o pinzamientos en la zona, y ganas casi permanentes de orinar. Además, la presión baja puede complicar también una acción tan básica como la de caminar, ya que el centro de gravedad del cuerpo se ve ligeramente afectado y el peso se deja notar más a la hora de moverse. 

Preparación para el parto

De igual forma que hemos explicado diferentes pistas que pueden estar indicando que el bebé se ha encajado, también puede darse el caso, aunque no es tan habitual, de que el feto lo haga sin que la gestante se percate. En estos casos será la ginecóloga la que lo confirme tanto en la última ecografía como en exploraciones posteriores, inminentes a la fecha marcada como la “salida de cuentas”. 

En cualquier caso, que el bebé se encaje siempre es una buena noticia, sobre todo si lo hace de cara, ya que tendrá una parte del camino ya recorrido y eso solo puede traer noticias positivas de cara al parto.

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