Ecografías en el embarazo

¿Son seguras las ecografías del embarazo?

La ecografía es, durante el embarazo, una técnica que usa ultrasonidos para ver al bebé en el interior del útero materno. Es un momento único para ambos padres, y es útil para seguir la evolución del desarrollo y crecimiento del bebé por parte del médico.

Se recomienda hacerse una ecografía entre la semana 11 y 14 de embarazo, ya que a partir de ese momento es posible no solo determinar cuándo fue concebido el bebé (lo que ayudaría a estimar una fecha probable de parto), sino a escuchar el latido del corazón. Aunque es cierto que esta ecografía puede ser mucho más precisa cuando se lleva a cabo entre la semana 7 y 12 del embarazo.

Se trata, por tanto, de un ultrasonido particularmente útil cuando la futura mamá no es capaz de recordar la fecha exacta de su último período, o cuando el ciclo menstrual es irregular. No en vano, conocer con precisión el momento de la concepción permite determinar con mucha mayor certeza la fecha prevista de parto

La ecografía del primer trimestre de embarazo

La ecografía del primer trimestre de embarazo es un momento importante, ya que es muy útil a la hora de determinar cuándo pudo producirse la concepción del bebé, lo que ayudará a su vez a determinar una fecha probable o prevista de parto.

También es común que se realice con la finalidad de medir la translucencia nucal, que es el espacio ubicado entre la piel del cuello y la columna vertebral del feto), e intentar detectar y encontrar ciertas anomalías. 

Ecografías en el embarazo
Foto: Istock

Si el resultado es más elevado de lo normal, podría ser una señal de que el bebé corre riesgo de tener trisomía 21, otras anomalías cromosómicas o defectos del corazón. 

Sin embargo, a la hora de obtener resultados muchísimo más precisos sobre el cálculo del riesgo de tener un bebé con esta trisomía, es necesario añadir un examen de sangre, que permite medir la cantidad de distintas hormonas, o buscar ADN del feto.

La ecografía del segundo trimestre de embarazo

Se trata de una ecografía que suele realizarse entre la semana 18 y la 22 de embarazo. Su principal objetivo es visualizar y comprobar la mayoría de las extremidades y órganos del bebé (lo que incluye corazón, riñones, hígado, estómago, vejiga, cerebro, etc.), para detectar anomalías

Además, también es posible comprobar la edad gestacional del bebé, el número de bebés, la posición tanto del bebé como de la placenta, su crecimiento y desarrollo (en función de la edad estimada) y la longitud del cuello del útero.

¿Es seguro el ultrasonido?

En ocasiones, es normal que a la embarazada le surja la duda de si las distintas ecografías que se llevan a cabo durante el embarazo son seguras, tanto para su salud como para la del bebé en desarrollo.

Durante el ultrasonido, la ecografía de baja energía se dirige al feto. No obstante, en humanos, no se han asociado ni encontrado efectos negativos a largo plazo, ya sean físicos o cognitivos, con la prueba.

Debido a los diferentes beneficios que proporciona, los expertos coinciden en que esta técnica es segura, siempre que se lleve a cabo en las siguientes condiciones: solo es utilizada cuando es médicamente necesario; el nivel de energía está ajustado al mínimo; el número y la duración de las sesiones son limitados.

No en vano, los expertos también señalan que no es aconsejable utilizar el ultrasonido con la única finalidad de determinar el sexo del bebé o como medio para obtener vídeos o fotos de recuerdo del feto, ya que este tipo de prácticas tienden a aumentar innecesariamente la exposición del pequeño a los ultrasonidos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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