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Salud en el embarazo

Tener la regla estando embarazada: todo lo que debes saber

¿Es normal tener un período menstrual en el embarazo? La respuesta en un primer momento debería ser negativa. No obstante, dependiendo del momento en el que surja el manchado, es posible conocer sus causas. En la mayoría de las ocasiones, cuando se produce al comienzo de la gestación, lo habitual es que se deba al sangrado de implantación.

Si en algún momento, estando embarazada, has observado alguna mancha de sangre en tu ropa interior, es normal que en un primer momento te preocuparas. Especialmente cuando es la primera vez que te ocurre, ya que es común temer que pueda tratarse de una señal de que algo no va bien. Y, posteriormente, cuando la cosa se quedo ahí, te preguntaras acerca de si se trataba de una nueva regla o período. 

Lo cierto es que, al comienzo del embarazo o unas pocas semanas después, es posible experimentar un ligero manchado. Habitualmente esta mancha suele ser de color rosa claro, o de tonalidad marrón oscura. En algunos casos este sangrado se produce por la implantación, y suele ocurrir una única vez.

No obstante, cuando has tenido una prueba de embarazo positiva, y la gestación se ha confirmado, en caso de sangrar demasiado es fundamental acudir rápidamente al médico, dado que podría ser una señal de aborto espontáneo.

Eso sí, aún cuando existen muchas personas que puedan pensar que, en algún momento, es posible tener alguna menstruación durante el embarazo, la realidad es bien diferente: no es posible tener un período en la gestación. Por ello, a continuación descubrimos cuáles son las causas que pueden influir en la aparición del sangrado. 

De hecho, como opinan muchos especialistas, no es posible tener un verdadero período menstrual durante la gestación. Los niveles hormonales a lo largo de todo el embarazo cambian, precisamente para evitar que el cuerpo pueda volver a menstruar de nuevo. Además, no es posible que el cuerpo elimine todo el revestimiento uterino a la vez que se mantiene la gestación. Pero esto no significa que no sea posible que surja algún tipo de sangrado.

Eso sí, es imprescindible diferenciar el momento exacto en el que el sangrado se produce, ya que sus causas varían enormemente en función del trimestre en el que la embarazada se encuentre.

El sangrado de implantación

Se trata posiblemente de una de las causas menos conocidas de sangrado vaginal al comienzo del embarazo. Se conoce médicamente como sangrado de implantación, y suele ser similar a un período leve. De hecho, puede convertirse en una señal de que la mujer está embarazada, ya que ocurre durante las primeras etapas.

Suele aparecer como una mancha ligera de sangre, en la ropa interior o en el papel higiénico, especialmente unos días antes o después del momento en el que la prueba de embarazo puede dar positivo por primera vez.

Es un tipo de sangrado que ocurre una o dos semanas después de la concepción, justo en un período cercano a cuando se esperaría la llegada de la menstruación. Por este motivo es común que muchas mujeres lo confundan con un período menstrual extremadamente ligero, sobre todo cuando es habitual tener períodos menstruales leves.

Cuando se produce, es una señal clara de que el óvulo fecundado se ha adherido o implantado en la pared del útero. No obstante, no tenerlo no debe convertirse en un motivo de preocupación, puesto que igualmente todo estará bien.

De hecho, cuando se tiene un sangrado inusualmente leve en el momento en el que debería llegar el período menstrual, puede ser interesante hacerse una prueba de embarazo.

Embarazo ectópico

El embarazo ectópico ocurre cuando el óvulo fecundado no se adhiere al útero, sino que se adhiere a la cavidad abdominal, al cuello uterino o a la trompa de Falopio. 

Suele surgir un sangrado vaginal ligero o intenso, unido a otros síntomas como dolor en el abdomen y/o en la pelvis, mareos o desmayos, y sensación de cierta presión en el recto. Es imprescindible buscar un tratamiento médico de inmediato, dado que puede ser una emergencia médica.

Embarazo molar

Consisten en un tipo de enfermedad trofoblástica gestacional, causada por anomalías cromosómicas durante la concepción. 

Se calcula que entre un 15 a un 20 por ciento de las mujeres que han sufrido un embarazo molar pueden desarrollar un lunar invasor o coriocarcinoma, por lo que es imprescindible no solo el tratamiento temprano, sino continuar con las revisiones en el año siguiente.

Aborto espontáneo

Se trata de la pérdida del feto antes de las 20 semanas de embarazo. Se calcula que hasta un 50 por ciento de todos los embarazos acaban en un aborto espontáneo. 

De hecho, la mayoría de las veces ocurre antes de que la mujer sepa que está embarazada, por lo que lo más probable es que piense que se trate de un período menstrual más intenso. Es común el sangrado abundante, calambres severos, dolor abdominal, fiebre y dolor de espalda intenso.

Cuello uterino incompetente

Se trata de una pérdida de embarazo tardía, que habitualmente ocurre en el segundo trimestre de embarazo. Es conocida bajo el nombre de insuficiencia cervical, o cuello uterino incompetente, y se caracteriza por la dilatación prematura y el adelgazamiento del cuello del útero antes de que el embarazo haya llegado a término.

Es causada por irregularidades en el útero o en el cuello uterino, las cuales pueden ser congénitas (lo que significa que están presentes en el momento del nacimiento), o como consecuencia de un traumatismo (por ejemplo, por un procedimiento quirúrgico).

Si el problema es detectado lo suficientemente temprano, la intervención médica puede ayudar a que el embarazo pueda evolucionar y seguir normalmente. No obstante, dado que a menudo suele ser completamente asintomático -es decir, no surgen síntomas-, es ciertamente difícil de diagnosticar.

Desprendimiento de la placenta

Ocurre cuando parte o la totalidad de la placenta se separa de manera inesperada del útero después de la semana 20 de embarazo. Cuando se produce de forma severa, se convierte en un factor de riesgo importante de muerte fetal, o de parto prematuro.

Suele ocurrir sobre todo en el tercer trimestre de embarazo, y se calcula que ocurre en el 1 por ciento de todos los embarazos. Cuando se produce, existen algunos síntomas como sangrado vaginal, contracciones frecuentes y dolor o sensibilidad en el abdomen.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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