Primer trimestre

Cuándo y cómo comunicar que estás embarazada

Algunas parejas anuncian que esperan un hijo cuando ven que el test es positivo, en cambio otras prefieren esperar al tercer mes para asegurarse de que el embarazo sigue adelante.

Cuándo y cómo comunicar que estás embarazada

El embarazo es una noticia que, por muy esperada que sea, siempre nos deja estupefactos, sobre todo, si la vivimos en primera persona. Descubrir que albergamos un nuevo ser en nuestro interior es toda una revelación. Tanto es lo que significa que el primer impulso es, en la mayoría de los casos, compartirlo. “Antes de alegrarme, antes de saber siquiera lo que sentía, nada más ver el resultado de la prueba fui a por el teléfono y llamar a mi pareja”, nos cuenta Marina.

El padre suele ser el primero

Como en su caso, el padre suele ser el elegido en primer lugar, aunque no siempre. Nuria estaba tan nerviosa que solo se le ocurrió llamar a su hermana, antes que a su marido. “Lo hice sin pensar, instintivamente. El cuerpo me pedía hablar con ella y no tanto con el padre. Igual es porque necesitaba que me tranquilizaran y sabía que él se iba a poner más nervioso que yo”, nos confía.

Sin embargo, pensar en el otro progenitor en primer lugar suele ser lo más habitual: junto con la madre, es el principal interesado. Aunque tampoco siempre es la madre la primera en saberlo, como nos recuerda Laura. “Un día, quedé con mi amiga Cristina y, nada más saludarme, lo primero que me dijo fue “nena, tú estás embarazada”. Yo lo negué de inmediato. Tenía los síntomas habituales del síndrome premenstrual un poco exagerados tal vez, y estaba esperando que me llegara la regla. Ni se me había pasado por la mente que pudiera estar embarazada, ese mes solo lo habíamos intentado una vez sin protección y yo tenía entendido que esas cosas llevaban tiempo. Pero la regla no me llegó. Cristina lo había adivinado antes que yo”.

En cualquier caso, una vez pasado el primer momento de sorpresa y aceptación de la buena nueva, nos enfrentamos a otra cuestión. Igual tenemos la urgencia de contárselo a todo el mundo, al fin y al cabo, somos seres sociales y no podemos evitarlo, pero ¿cuándo es mejor hacerlo? Muchos aconsejan esperar al tercer mes, para asegurarnos de que la gestación va a seguir su curso y protegernos de tener que dar explicaciones si no es así. También nos lo recomienda Isabel, que lo comunicó a sus amigos y compañeros de trabajo a los días de saberlo. “Tuve un aborto espontáneo en la quinta semana, pero lo peor fue que durante muchos días la gente me preguntaba qué tal iba el bebé, me felicitaban… y cada vez que tenía que explicar que ya no estaba embarazada me resultaba más difícil superarlo”, afirma.

 

Además, es la clase de noticia que se propaga a toda velocidad, por mucho que pidamos a nuestros amigos discreción. “Yo quería esperar al tercer mes para anunciarlo. Mi marido se lo contó a su hermano y yo se lo conté solo a mi mejor amiga en el pueblo donde vivimos, que es muy pequeño. Los dos nos prometieron que nos iban a guardar el secreto. Sin embargo, alguien se fue de la lengua porque en dos o tres semanas la gente empezaba a felicitarme por la calle. Como decía mi abuela, la única manera de que algo no se sepa es no contárselo a nadie”, apunta Ana.

 

Al principio, le chocó que algunas personas se enteraran por boca ajena pero, poco a poco, fue acostumbrándose a las felicitaciones. “Estaba tan contenta con mi bebé que me gustaba aprovechar cualquier oportunidad para hablar del tema. No me molestaba que me preguntaran cómo iba todo, ni si iba a ser niño o niña o qué nombre le iba a poner. Me encantaba, y cada vez fui soltándome más, contándoselo a todo el mundo, sobre todo, después de la primera ecografía”. En este sentido, la psicóloga Leonor Monterrey destaca la función terapéutica de comunicar el embarazo a las personas de nuestro entorno. “Hablar sobre ello, compartir miedos o deseos, dejar que nos pregunten, recibir consejos o felicitaciones… todo ello nos ayuda a asimilar la enormidad de lo que nos está pasando y a hacernos a la idea de que vamos a ser padres”, señala.

 

Y es que, en el tercer mes, después de ver la ecografía o escuchar el coranzoncito de nuestra criatura, es muy posible que ya no seamos capaces de seguir guardando el secreto. ¿Por dónde empezar a divulgarlo? Como los embarazos ajenos son uno de los chismes más jugosos, una vez que decidamos dar luz verde a la noticia, deberíamos pensar en cierto orden de prioridades. ¿Cómo se sentiría nuestra madre si se entera por una amiga que se encuentra en el supermercado?

Los futuros abuelos, tíos y hermanos tienen derecho a saberlo, cuando estemos preparados. “El que haya un nuevo ser en camino afecta a toda la familia y genera muchas expectativas y sentimientos intensos de todo tipo, positivos y negativos. Por ejemplo, es posible que los futuros abuelos, sobre todo si son primerizos, estén emocionados, aunque igual si hay otro hijo no le hace tanta gracia, depende de la edad que tenga”, señala Leonor Monterrey. “Mi hermana mayor estaba rara conmigo, me huía, como si yo le hubiera hecho algo. Creo que no lo encajó bien al principio porque ella llevaba años buscando un bebé. Mi madre, sin embargo, se puso pesadísima. Se inventaba cualquier excusa para venir a visitarme, cada vez con un nuevo modelito de ropa para bebé, y se peleaba con mi marido para poder acompañarme a las ecografías”, recuerda Macarena.

 

¿Cómo se lo contamos a nuestros hijos?

Los niños suelen tomarlo como todo un acontecimiento y, según la edad, les gusta explorar distintas dimensiones de lo que va a significar para ellos. Así, cuando supo que iba a tener un hermanito, Esther, de seis años, aprovechó para bombardear a sus padres con todo tipo de preguntas sobre el origen de los niños. “También quería que, a menudo, le repitiera la historia de cómo había nacido ella, de cómo había conocido a su padre y, sobre todo, de lo mucho que la quise nada más verla”, recuerda María, su madre.

Diego tenía nueve años cuando se enteró de la noticia y su reacción fue convertirse en el protector de su mamá. “Nadie me cuidaba mejor que él”, nos confía la afortunada en cuestión. Respecto a cuánto tiempo es aconsejable esperar, los expertos vuelven a hablarnos del primer trimestre. En opinión de la psicóloga perinatal Diana Sánchez, “es sano y bueno decirlo en cuánto podamos, ya que es la manera de darle tiempo también al pequeño para que se vaya haciendo una idea de lo que va a ocurrir. Si se espera mucho, tendrá poco tiempo de asimilar y darle forma (en su inconsciente) a lo que viene. Aunque, en la mayoría de los casos y, sobre todo, si es el primogénito, les resulta muy difícil valorar realmente lo que va a suponer para ellos. Esto es diferente si ya tienen más hermanos, pues en ese caso pueden hacerse una idea de lo que les espera”, señala. Sin embargo, el momento oportuno depende de cada caso. “Por ejemplo, las familias que han sufrido abortos o pérdidas perinatales suelen esperar, ya que suele existir mucho miedo a que vuelva a repetirse y tendrán más reticencia a la ahora de compartirlo con los hermanos”, apostilla Sánchez.

Podemos esperar las reacciones más dispares en nuestros amigos y allegados al saber la noticia. Puede que a tu jefe no le haga gracia. Es posible que un antiguo novio te mire con resentimiento (o con deseo, quién sabe). O que tu vecina tenga envidia o compasión. Puede que tu amiga se alegre mucho, sobre todo, porque su bebé podrá jugar con el tuyo cuando crezca. El anuncio de una nueva vida es capaz de abrir muchas cajas de Pandora que, a veces, no tienen nada que ver con los futuros padres, sino con los sentimientos que esas terceras personas albergan hacia la maternidad. Quizá, nunca llegue la enhorabuena de esa persona que tanto esperabas o, al revés, igual te felicita de corazón alguien a quien creías indiferente. Lo que es seguro es que el mundo ya nunca volverá a ser como era, al menos, para ti.

 

¿Cómo es recomendable actuar en el trabajo?

La decisión de comunicar o no que estamos esperando un hijo y cuándo hacerlo depende solo de nosotras, la ley no nos obliga a hacerlo. “Ni siquiera existe la responsabilidad legal de informar de ello en una entrevista de trabajo, previa a la contratación”, asegura José María F. Mota, abogado colaborador de la Fundación Madrina. Por otra parte, las trabajadoras embarazadas se encuentran en situación protegida, según el artículo 55.5 del Estatuto de los Trabajadores, y no pueden ser despedidas en su estado, lo hayan comunicado en la empresa o no. “Un despido durante esos nueve meses sería nulo, incluso si ocurre cuando la trabajadora todavía ignora su embarazo”, apunta Mota. Esa situación protegida incluye, además, el derecho a faltar al trabajo para ir a las visitas médicas oportunas, aunque para justificar estas ausencias sí deberíamos comunicar al jefe que estamos en estado de buena esperanza.

 

 

Etiquetas: anunciar el embarazo, embarazada, embarazo, maternidad, padre, paternidad

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