Prepararse para el gran dia

Curso de preparación al parto: ¿en qué fijarse?

Aunque el objetivo principal es aliviar el dolor, un buen curso de preparación al parto debe abarcar mucho más.

La sanidad pública ofrece estos cursos de forma gratuita en sus ambulatorios y centros de salud. Los coordina e imparte la matrona, y a veces participan otros profesionales (tocólogos, psicólogos, pediatras).

También se realizan cursos en numerosos centros privados, muchos de ellos financiados parcial o totalmente por los seguros médicos. El precio depende del centro y el número de clases.

El contenido suele ser similar en ambos casos: están divididos en clases teóricas (cambios propios del embarazo, cómo reconocer las señales de parto, la anestesia epidural, la monitorización, qué ocurre en cada una de las fases del parto...) y clases prácticas, en las que se incluye gimnasia prenatal, técnicas de relajación, entrenamiento para las distintas fases del parto, control de la respiración y medidas posturales.

5 puntos básicos

  1. Antes de apuntarse a un curso de preparación al parto conviene comparar la oferta de varios centros (no todos ofrecen la misma calidad), preguntar a otras madres recientes por el que ellas hicieron y, una vez elegido, proponer asistir a una clase de prueba
  2. Para que realmente sea productivo conviene comprobar que la orientación del centro coinciden con nuestro planteamiento del embarazo y asegurarse de que los especialistas que atienden son personas experimentadas.
  3. Las clases teóricas ha de incluir, como mínimo, información sobre anatomía y concepción, cambios de del embarazo, preparación al parto, lactancia y cuidados del recién nacido y del puerperio. También es interesante que haya un psicólogo que responda a los miedos y preocupaciones de los futuros padres
  4. La gimnasia preparto debe contemplar ejercicios de relajación, de respiración, de pujo y entrenamiento de la zona del periné.
  5. Otros aspectos a tener en cuenta: que no esté masificado, que las instalaciones sean adecuadas y que haya luz natural y buena iluminación. Conviene empezar en torno al cuarto o quinto mes.

 

 

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