5 formas de crear el vínculo de apego en el embarazo

¿Qué es el vínculo de apago, y cómo puedes crear un vínculo saludable en el embarazo? Te lo explicamos.

Los niños pequeños necesitan desarrollar un vínculo afectivo con una persona que le dé protección, seguridad, atención y amor. En este sentido, por lo general, la figura de apego principal para el niño será la madre, aunque haya otras personas en su entorno importantes para él (padre, abuelos, hermanos). Por ello, los niños pequeños necesitan pasar mucho tiempo con su madre.

Apego seguro en el embarazo
Foto: Istock

El vínculo de apego es la relación que crean los niños con esa persona de referencia que les proporciona protección y seguridad. En función de cómo sea la relación con esa persona, el niño podrá desarrollar un tipo de apego seguro o no.

¿Por qué es importante que los niños creen un vínculo de apego seguro?

Según estudios psicológicos, cuando un niño no tiene una figura de apego principal con la que relacionarse de manera estable y segura, desarrolla comportamientos de inseguridad, rechazo, demandas excesivas y falta de apego hacia las personas de su entorno. Esto puede ocurrir si el niño tiene varios cuidadores o si se encuentra en un centro de acogida, pero también en casos menos extremos: un niño con una madre poco disponible afectivamente, distante, que no atiende sus necesidades de contacto físico y le ayuda a sostener sus estados emocionales, también generará dificultades de apego.

Por el contrario, el niño que tiene una relación de apego segura y estable con su cuidador principal se muestra más independiente, con buena autoestima, seguro de sí mismo y confiado. Este es el tipo de apego saludable que debes fomentar con tu hijo.

¿Cómo fomentar un vínculo de apego seguro?

Una de las creencias más extendidas es que el vínculo de apego se empieza a creer en el momento del parto. Nos hecho mucho hincapié en lo importante que es en esos primeros momentos no separar al niño de la madre, del “piel con piel” ... pero la realidad es que empieza a crearse mucho tiempo antes. Te diría que incluso antes de quedarte embarazada: en el momento empiezas a desear ser madre, a buscar ese embarazo, ya estás soñando a ese bebé, y de alguna manera, vinculándote con él.

Pero si a mi modo de ver hay un período olvidado, es el embarazo. Algunas mamás, por temor a sufrir si pierden al bebé, evitan incluso pensar en el bebé durante los primeros meses. Sin embargo, son muchos los estudios que avalan la importancia de vincularse afectivamente al bebé durante la gestación, esto sienta las bases de manera fuerte y sólida, y un estilo de apego que posiblemente se mantendrá tras el nacimiento.

Consejos útiles para crear un vínculo de apego seguro durante el embarazo

1. Cuida tu salud física

Durante tu embarazo no dejes de atender tu salud. Acude a todas tus visitas y sigue todas las recomendaciones médicas. Recuerda que tu organismo es el que está dando vida a tu bebé dentro de ti y debe estar en condiciones óptimas. Cuando eliges tomar comida sana, salir a caminar o beber mucha agua, estás cuidando de ti, pero sobre todo de él.

2. Cuida tu salud mental

Los cambios hormonales propios del embarazo es posible que te causen desajustes emocionales y que te sientas en una montaña rusa: intenta tener bajo control el estrés y la ansiedad. A veces también se reviven conflictos o traumas de la infancia, o aparecen miedos y temores. La pareja a menudo se remueve. Cuando la mamá dedica tiempo a cuidarse emocionalmente, a escucharse y a pedir ayuda si lo necesita, está cuidado de su bebé.

3. Relaciónate con él a través de tus sentidos

Cierra los ojos mientras acaricias tu barriga, para poder centrarte en sentir a tu bebé y visualizarlo. Toma tiempo para hablarle, cantarle, susurrarle, o simplemente, pensar en él.

4. Prepara su "nido"

Todos los preparativos previos a su nacimiento también son maneras de generar un vínculo de apego con tu hijo: desde arreglar su habitación, hasta comprar su ropita o preparar las canastillas.

5. Ponle nombre e imagínalo.

El hecho de poner nombre a tu bebé supone un paso más en vuestro vínculo de apego. Una vez escogido su nombre ya puedes mencionarlo al hablar de él.

Creando un apego seguro en la gestación
Foto: Istock

Una vez haya nacido, recuerda que la primera etapa de tu bebé es determinante para su desarrollo, por lo que es recomendable que pase el mayor tiempo posible contigo. Tu bebé necesita que le cojas en brazos, le abraces, le acaricies y le beses.

Sin embargo, también es bueno que tu hijo poco a poco se relacione y cree lazos con otras personas, con el fin de favorecer su desarrollo emocional y social. En este caso, al tener varias figuras de apego que se han ido incorporando de manera estable y continua, su base de apego seguro será más amplia.

Te puede resultar difícil no hacer caso a algunos consejos antinaturales que escuches en tu entorno que, además de no favorecer el desarrollo de tu bebé, pueden ser perjudiciales para él. Por ello es necesario que la maternidad y la paternidad favorezcan una crianza consciente y responsable.

Debes buscar lo mejor para tu bebé, pero con sentido común y acorde con tus circunstancias. No es imprescindible que abandones tu trabajo para dedicarte en exclusiva al cuidado de tu hijo, pero tampoco conviene el extremo contrario de llevarlo a la guardería toda la jornada desde el primer día, si existe la posibilidad de que lo cuiden sus abuelos, por ejemplo.

En conclusión, busca el equilibrio y el bienestar de ambos: si tú te sientes feliz, criarás a tu hijo feliz. “Cuidar es una forma de amar”.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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