Anemia en el embarazo

Anemia por deficiencia de hierro antes, durante y después del embarazo

Es habitual que durante el embarazo surja anemia por deficiencia de hierro. Pero lo que pocas embarazadas saben es que también podría surgir poco antes de la gestación, o incluso después, durante el período posparto. La clave está en aplicar un tratamiento rápidamente, puesto que el hierro es fundamental para la adecuada evolución del embarazo.

La anemia por deficiencia de hierro puede ser muy común no solo durante el embarazo, sino antes e incluso después, una vez haya nacido el bebé. Consiste, como veremos detenidamente en un próximo apartado, en una afección sanguínea que se desarrolla cuando no se tiene la suficiente cantidad de glóbulos rojos, los cuales contienen hemoglobina, una proteína que se encarga de transportar el oxígeno por todo el cuerpo, y también hasta el bebé.

Independientemente de que se esté intentando conseguir el embarazo, ya se esté embarazada o te encuentres en medio del período posparto, es común que el médico controle los niveles de hierro en sangre, sobre todo si se corre el riesgo de desarrollar anemia por deficiencia de hierro. La cual, dicho sea de paso, se convierte en uno de los tipos más comunes de anemia.

¿Qué es y en qué consiste la anemia por deficiencia de hierro?

La anemia por deficiencia de hierro consiste en una condición médica causada por niveles bajos de hierro en el organismo. Ocurre habitualmente cuando el cuerpo no es capaz de producir la suficiente cantidad de glóbulos rojos sanos. Aunque es cierto que también puede ocurrir cuando estas células sanguíneas no funcionan de forma adecuada.

Por este motivo, cuando se tiene anemia, significa que la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos sanos para poder transportar el oxígeno tanto a los diferentes tejidos como al propio bebé.

¿Por qué la anemia por deficiencia de hierro es tan común durante el embarazo?

Debemos tener en cuenta que, durante el embarazo, el cuerpo tiende a producir una mayor cantidad de sangre con la finalidad de apoyar el desarrollo y crecimiento constante del bebé. Sin embargo, si no se obtiene la suficiente cantidad de hierro (y también de otros nutrientes), es posible que el organismo no sea capaz de producir la cantidad de glóbulos rojos necesarios para la producción de esta sangre adicional.

Debido a ello, es muy común tener anemia durante la gestación, la cual se caracteriza, en la mayoría de las ocasiones, por ser leve. No obstante, es posible que se tenga una anemia mucho más grave a consecuencia de niveles bajos de hierro, o de vitaminas, sobre todo por otras razones.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de la anemia por deficiencia de hierro?

La anemia, especialmente durante el embarazo, puede hacer que se sienta cansancio, debilidad y fatiga. Pero si es grave y no es tratada debidamente, el riesgo de sufrir complicaciones graves (como por ejemplo un parto prematuro) aumentan considerablemente. 

Los síntomas más comunes suelen ser: cansancio y debilidad, mareos, dificultad para respirar y para concentrarse, sensación de tener dolor en el pecho, arritmia, dolor de cabeza, temperatura corporal baja, manos y pies fríos y uñas quebradizas (además de color de la piel pálida).

No obstante, es necesario tener en cuenta que en las primeras etapas de la anemia es posible que no se tengan síntomas tan obvios. Y que, incluso, muchos de estos síntomas surjan durante el embarazo aún cuando no se tenga anemia (por ejemplo, el cansancio y la fatiga suelen ser muy habituales, en particular durante el primer trimestre de gestación).

Por otro lado, es posible experimentar uno o más de estos síntomas cuando el cuerpo no produce la suficiente cantidad de hemoglobina, con la finalidad de transportar el oxígeno a todas las partes del cuerpo.

¿Cuáles son las causas?

En la mayoría de las ocasiones, especialmente durante la gestación, una ingesta baja de hierro suele ser la causa más común. Y esto suele ser debido a la no obtención de la suficiente cantidad de hierro a través de la dieta, o a través de suplementos.

De hecho, durante el embarazo tanto la futura mamá como el bebé necesitan mucho más hierro para la suficiente producción de glóbulos rojos. Y puede ocurrir cuando no se ingieren suficientes alimentos ricos en hierro.

La pérdida de sangre o ciertas condiciones de salud, como la enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca, también pueden hacer que el cuerpo tenga dificultades a la hora de absorber el hierro a partir de los alimentos.

También es posible que surja anemia durante el embarazo cuando se sigue una alimentación vegetariana o vegana, si se ha sufrido anemia con anterioridad, se tienen antecedentes de períodos abundantes, se trata de un embarazo múltiple o se está embarazada nuevamente después de haber tenido un bebé en el último año.

¿Cómo puede afectar el embarazo a la anemia por deficiencia de hierro?

El embarazo requiere de una gran cantidad de hierro, esencial para el desarrollo y el crecimiento normales del bebé, sobre todo a lo largo de la segunda mitad del embarazo. 

Durante el embarazo, la anemia por deficiencia de hierro puede desarrollarse porque el volumen sanguíneo se expande de forma considerable, lo que diluye los niveles de hierro. O, bien, cuando la anemia ya estaba presente antes del embarazo, lo que requerirá un control mucho más cercano por parte del médico.

¿Cómo se trata la anemia por deficiencia de hierro antes, durante y después del embarazo?

Si la anemia es diagnosticada antes del embarazo, es muy posible que el médico trate de averiguar cuál sea la causa. Así, es posible que lleve a cabo algunas pruebas con la intención de buscar causas relacionadas, como por ejemplo podría ser el caso de deficiencias de folato o vitamina B12, o mutaciones de los glóbulos rojos (como la anemia falciforme o la talasemia). El sangrado menstrual abundante suele ser otra causa común, especialmente en mujeres en edad reproductiva que no se encuentran embarazadas.

Cuando la anemia se diagnostica antes de la gestación, el tratamiento es prácticamente el mismo que el que se sigue durante el embarazo: dieta y suplementos de hierro por vía oral

Durante el embarazo, es común que los especialistas médicos evalúen la anemia tanto al comienzo del embarazo como en el segundo y tercer trimestre. Las vitaminas prenatales se convierten en una opción aconsejada, especialmente también las que contienen yodo y ácido fólico, por ser otros nutrientes esenciales tanto antes como durante el embarazo.

Cuando la anemia por deficiencia de hierro se encuentra presente durante el segundo trimestre, es muy probable que el médico recomiende un suplemento de hierro, el cual tiende a absorberse mejor con el estómago vacío, y tomado conjuntamente con un jugo de naranja o pomelo (esto es debido a que la vitamina C ayuda positivamente a que el hierro pueda ser mejor absorbido).

Solo en caso de que la anemia empeore o no mejore, es posible que el médico considere la administración intravenosa de hierro.

Durante el período posparto la anemia por deficiencia de hierro puede mejorar en la mayoría de las ocasiones. De hecho, tanto después del parto como durante las primeras semanas tras el nacimiento del bebé, muchas mujeres notan una mejora en los síntomas relacionados.

No obstante, como coinciden en señalar muchos médicos, continúa siendo importante complementar la administración de hierro con hierro oral, para maximizar la energía, reducir el riesgo de depresión posparto y apoyar la lactancia materna.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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