Embarazo

Cigoto y embrión: principales diferencias

Al comienzo del embarazo tienen lugar una serie de procesos imprescindibles para que ocurra la fecundación, la implantación y, finalmente, su desarrollo posterior.

Cigoto y embrión
Foto: Istock

También conocido como óvulo fecundado u óvulo fertilizado, un cigoto consiste en la unión de un óvulo con un espermatozoide. Comienza con una única célula, pero se divide muy rápidamente en los días posteriores al momento de la concepción. Esa única célula contiene los 46 cromosomas necesarios, obteniendo 23 del óvulo y 23 del espermatozoide.

Esta fase dura en realidad muy pocos días, concretamente apenas cuatro. Así, alrededor del quinto día, la masa de células es conocida con el nombre de blastocito.

¿Cómo se forma el cigoto?

Para que tenga lugar la concepción, es necesario que un único espermatozoide deba penetrar la superficie exterior de un óvulo, en un proceso que se conoce como fecundación o fertilización

Durante el ciclo reproductivo, un único óvulo es liberado del folículo a la trompa de Falopio, algo que ocurre en el momento de la ovulación.

Si durante este proceso hay espermatozoides presentes, miles de ellos intentarán introducirse en este único óvulo. Una vez que esto ocurra, suceden una serie de cambios químicos en la superficie del óvulo que evitan que otros espermatozoides entren. A partir de ese momento se forma el cigoto.

Cuando la fecundación se produce de forma asistida (por ejemplo, mediante la fecundación in vitro o mediante la inseminación intrauterina), el proceso es algo diferente. Por ejemplo, durante la inseminación intrauterina, el semen es insertado en el útero mediante la ayuda de un catéter, y la fecundación se realiza dentro del cuerpo. Sin embargo, con la FIV (fecundación in vitro), los óvulos son extraídos de los ovarios y son fertilizados en el laboratorio. Posteriormente, el blastocito es implantado en el útero.

Cuando el cigoto pasa a convertirse en embrión

Los cigotos se dividen mediante un proceso que se conoce con el nombre de mitosis. Durante este proceso, cada célula se duplica sucesivamente. Es lo que se denomina como período germinal de desarrollo, y abarca desde la concepción hasta que tiene lugar la implantación del blastocito en el útero

Mientras que el óvulo contiene información genética de la madre, el espermatozoide contiene información genética del padre. Dado que cada célula contiene la mitad del material genético, cada célula es conocida con el nombre de célula haploide. Cuando ambas se unen, forman una única célula diploide que contiene todos los cromosomas necesarios.

Embrión
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Luego, el cigoto viaja por la trompa de Falopio, hasta alcanzar el útero. Pero mientras dura el viaje, sus células continúan dividiéndose rápidamente, convirtiéndose así en un blastocito. Una vez se encuentra en el útero, el blastocito se implanta en el revestimiento uterino, algo esencial para poder obtener los nutrientes que necesita para crecer, desarrollarse y sobrevivir. 

Después de la concepción, el conocido como período embrionario dura desde dos semanas hasta la octava semana, tiempo durante el cual este organismo es conocido con el nombre de embrión. Así, en la novena semana posterior a la concepción, es cuando empieza el período fetal, que va hasta el momento del nacimiento. Es decir, el embrión pasa a denominarse feto.

Pero no todos los cigotos pasan a la siguiente etapa. De hecho, los expertos estiman que entre un 30 a un 70 por ciento de todas las concepciones naturales fallan antes o incluso en el momento de la implantación. Y sospechan que estas pérdidas se encuentran especialmente relacionadas con la existencia de ciertas anomalías. No en vano, en los casos de abortos espontáneos recurrentes, a menudo se debe a la existencia de una anomalía cromosómica de los padres.

En la mayoría de las ocasiones, sobre todo cuando ocurren abortos espontáneos muy tempranos, es bastante posible que la mujer nunca se llegue a dar cuenta de que se ha producido la concepción, principalmente porque puede experimentar un sangrado similar al período menstrual, en las fechas en las que el período debería llegar. 

Solo cuando la mujer se ha realizado una prueba de embarazo, y esta ha dado positivo, es cuando puede ser realmente consciente del aborto espontáneo temprano (que recibe el nombre de embarazo químico). Esto es debido a que algunas pruebas de embarazo caseras son capaces de detectar la concepción cuatro o cinco días antes de la llegada del día esperado de la menstruación.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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