Cuidados del embarazo

Cómo mantener una placenta sana

Cuidar la placenta es fundamental para disfrutar de un embarazo sano y saludable, pero en muchas ocasiones las embarazadas tienden a olvidarse de ella, a pesar de ser un órgano fundamental, además de imprescindible.

Tu cuerpo experimenta cambios fascinantes cuando estás embarazada y logra crear un ambiente perfecto para que, a lo largo de los nueve meses siguientes, crezca un bebé, evolucione y se desarrolle. Uno de estos cambios importantes es la formación de la placenta, esencial para que el embarazo pueda desarrollarse correctamente y con absoluta normalidad. Mantenerla en buen estado es imprescindible, siendo fundamental saber cómo cuidarla.

¿Sabes qué hace la placenta?

La placenta se convierte en la conexión crucial entre el feto y la madre. Así, a lo largo de todo el embarazo, lleva a cabo todas las funciones biológicas necesarias, que en definitiva el feto no es capaz de hacer por sí mismo. De esta manera, una vez se empieza a formar y se une a la pared uterina, la placenta se conecta al feto a través del cordón umbilical. 

Entre sus funciones más importantes se encarga de suministrar nutrientes y oxígeno, eliminar los desechos producidos por el feto (como el ácido úrico y la urea, los cuales son absorbidos nuevamente en la sangre de la madre mediante un proceso de difusión), y producir las hormonas propias del embarazo, las cuales juegan un papel importante en la gestación.

Es el caso de la hormona hCG, que mantiene el cuerpo lúteo temporalmente; la progesterona que ayuda en la implantación del feto y crea un revestimiento uterino rico en vasos sanguíneos para proporcionar al feto los nutrientes necesarios; el estrógeno que promueve el desarrollo del conducto mamario y posteriormente la leche materna; así como el lactógeno placentario humano, que estimula el crecimiento y el desarrollo del feto.

¿Por qué es tan importante mantener la salud de la placenta?

A lo largo del embarazo, la placenta desempeña un papel crucial, dado que permite que el bebé crezca y se desarrolle normalmente. Como hemos visto, proporciona nutrición y oxígeno, protege al feto de las infecciones, y además transfiere los desechos.

Pero es necesario tener en cuenta algo fundamental: detrás de un bebé sano también hay una placenta saludable. De esta forma, si la placenta está en buen estado, el embarazo seguirá su curso con normalidad (siempre y cuando no exista ningún otro problema). Y se evitarían algunas complicaciones habituales, como por ejemplo podría ser el caso de la placenta envejecida.

Algunos consejos útiles para mantener una placenta saludable durante el embarazo:

1. Sigue una dieta sana y equilibrada

Es fundamental seguir una dieta lo más saludable y equilibrada posible. Y esto es algo no solo fundamental para la mamá, sino también para el bebé, ya que de esta manera le estaremos aportando al pequeño todos los nutrientes necesarios para una correcta evolución, crecimiento y desarrollo.

Por ejemplo, desde un punto de vista nutricional, se aconseja un consumo de muchas verduras y frutas frescas, legumbres, frutos secos y cereales integrales. 

Por otro lado, es fundamental evitar los alimentos procesados, azucarados y fritos, dado que no serán muy adecuados, ni saludables.

2. Practica ejercicio físico regularmente

La práctica de ejercicio físico es fundamental, además de imprescindible. Eso sí, es necesario que la actividad física sea la más adecuada en función de las posibilidades de la mamá, de manera que es aconsejable que ésta sea suave y nunca intenso.

Es más, hacerlo con regularidad a lo largo del embarazo ayuda a aumentar el suministro de oxígeno de tu cuerpo

Puedes optar por nadar, caminar enérgicamente o practicar ejercicios aeróbicos de bajo impacto. Estas son actividades físicas generalmente seguras durante la gestación, siempre y cuando no exista ningún tipo de contraindicación médica que impida su realización.

3. Aléjate del estrés

El estrés puede ser sumamente negativo para la correcta evolución del embarazo, además de la ansiedad y las tensiones nerviosas. Por tanto, una buena opción es participar en actividades relajantes que puedan ayudar a la hora de liberar el estrés.

Es el caso de la meditación, o pasar tiempo con tus seres queridos. Distintas investigaciones han demostrado que las hormonas del estrés pueden pasar de la madre al bebé a través de la placenta, por lo que es de vital importancia tratar de mantenerte relajada el mayor tiempo posible.

4. Evita el alcohol y fumar

Muchos estudios han relacionado el tabaco con la mala salud de la placenta, además de otras complicaciones y problemas, como por ejemplo bajo peso al nacer, enfermedades respiratorias infantiles, y un riesgo mayor de que el bebé sufra el síndrome de muerte súbita infantil. 

Por otro lado, el alcohol es igualmente perjudicial. Se ha demostrado que aumenta el riesgo de desprendimiento de la placenta, lo que puede privar al bebé del oxígeno y de los nutrientes tan necesarios para su desarrollo, perjudicando por tanto su salud.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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