Embarazo tardío

Cómo tener un embarazo saludable a los 40 años

Cada vez son más las mujeres -y las parejas- que deciden tener hijos después de los 35 años de edad. Aunque es perfectamente posible, no está exento de riesgos.

Las estadísticas lo confirman: cada vez es más común que las mujeres decidan tener a sus hijos más tarde. Los estudios, el trabajo, o simplemente por decisión personal propia son las causas principales. De hecho, de acuerdo a una nota publicada a comienzos de este año, en nuestro país ya hay más madres de 40 años que de 25. Y, además de los factores mencionados anteriormente, los expertos también son claros en señalar otro evidente: la precariedad.

De hecho, de acuerdo a los principales expertos en la materia, “dado que se está retrasando la edad al tener el primer hijo, si quieres tener al menos dos se aplaza a los 35 y 36 años. Así que cada vez más mujeres tienen hijos más tarde, con las complicaciones asociadas”.

En cualquier caso, es cierto que no existe un momento perfecto para quedarse embarazada. Sin embargo, a muchas personas se les ha dicho, a menudo, que tener un bebé después de los 35 años de edad aumenta mucho algunos riesgos.

¿Cuántas mujeres están teniendo bebés a los 40 años de edad?

La realidad es que la tasa de mujeres que tienen bebés a partir de los 40 años de edad ha ido en aumento en las últimas décadas. De acuerdo a los últimos datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística), mientras que en 2013 nacieron 9.244 bebés de madres de 25 años, un total de 12.993 fueron de madres de 40. 

Y, en general, aunque es cierto que la tasa de natalidad esté disminuyendo, esta categoría de edad está resistiendo la tendencia, lo que significa que muy posiblemente te encuentras a otras madres con esta edad en tu clase de parto, grupos prenatales o círculos de crianza.

Quedarse embarazada a los 40 años

Una de las principales barreras a la hora de conseguir un embarazo a la edad de 40 años es la fertilidad. Aunque es cierto que cada cuerpo es diferente, estadísticamente hablando es menos probable conseguir la concepción de manera natural, por lo que sn muchas las mujeres que acuden a algún tratamiento de fertilidad.

No en vano, se estima que alrededor de un tercio de las mujeres mayores de 35 años buscarán la ayuda de un especialista en fertilidad, y ese número va aumentando con la edad: la mitad de las mujeres que intenten concebir a los 40 años también lo harán.

En cualquier caso, no hay duda que a los 40 años el cuerpo ha cambiado un poco. Por ejemplo, las mujeres que han experimentado algún embarazo en una etapa temprana de sus vidas, admiten que un embarazo a esta edad tiende a ser muchísimo más desafiante físicamente que cuando tenían 20 o 30 años. 

De hecho, uno de los mayores riesgos asociados a la comodidad de tener un embarazo en esta etapa es, sobre todo, la condición física en general que tenga. Por ejemplo, si la mujer ha estado muy activa y tiene muy pocas molestias o dolores diarios, por lo general es más probable que los síntomas físicos relacionados con el embarazo sean por normales.

Pero si ya ha empezado a sentir algunas molestias comunes relacionadas con la edad, es posible que algunos de los síntomas físicos habituales en la gestación tiendan a ser un poco más complicados.

Es posible que tenga más molestias y dolores, debido a que, con la edad, tanto las articulaciones como los huesos empiezan a perder masa. Además, también podría ser más susceptible a la diabetes gestacional y a la presión arterial elevada. A ello se le suma la fatiga relacionada con la gestación, que puede ser muchísimo más pronunciada a medida que se envejece.

La práctica de ejercicio físico es imprescindible

Para reducirlos, la práctica de algún tipo de actividad física es siempre fundamental y por lo general, no existe ninguna razón para dejar de hacerlo. Mantener un programa saludable de ejercicio, por ejemplo, es útil para disfrutar de un embarazo muchísimo más sencillo y seguro. Y, además, será especialmente útil para aliviar el estrés y la tensión en el cuerpo.

Incluso si no se ha realizado ninguna actividad física con anterioridad, hay varias pautas que se pueden seguir para disfrutar de los beneficios: la natación, caminar o trotar, así como el yoga son las actividades más recomendadas por profesionales a las mujeres que no han hecho ejercicio antes de la gestación.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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