Vitaminas prenatales

Cuándo comenzar con las vitaminas prenatales

Las conocidas como vitaminas prenatales son suplementos multivitamínicos de vital importancia no solo durante el embarazo, sino incluso antes de que se produzca la concepción. Sin embargo, es común que muchas mujeres tengan dudas acerca de cuándo sería el mejor momento para empezar a tomarlas.

Cuándo comenzar con las vitaminas prenatales
Foto: Istock

Si seguir una alimentación variada, y saludable, se convierte en una opción indispensable a la hora de nutrirnos adecuadamente y disfrutar, generalmente, de una buena salud, durante el embarazo es todavía más importante. Y es que aunque en realidad sea falso que haya que comer por dos, sí es imprescindible cuidar mucho lo que se consume.

No obstante, existen determinadas vitaminas y minerales cuyo consumo debe siempre asegurarse no solo durante el propio embarazo, sino incluso antes, ya que una cantidad inadecuada puede conllevar un riesgo para el desarrollo normal de la gestación (tanto del bebé en sí como del propio embarazo).

Es el caso, por ejemplo, de la vitamina B9 (o ácido fólico), cuyo déficit puede aumentar el riesgo de que se produzcan malformaciones congénitas, como por ejemplo podría ser el caso de la espina bífida; y que podrían prevenirse fácilmente asegurando una cantidad adecuada incluso desde unos meses antes de la concepción.

Ocurre algo similar con el hierro, un mineral esencial que se caracteriza por ser el componente básico de las células del bebé, y que el cuerpo de la futura mamá necesita más que nunca, dado que el riesgo de anemia es muchísimo mayor durante la gestación.

El yodo es otro de los nutrientes fundamentales en el embarazo, ya que ayuda al desarrollo tanto de la tiroides como del cerebro del bebé.

¿Qué son las vitaminas prenatales?

Las vitaminas prenatales son multivitamínicos especialmente diseñadas para proporcionar a las mujeres una serie de nutrientes claves tanto durante la concepción como durante el embarazo y, posteriormente, durante la lactancia después del nacimiento del bebé.

Son importantes porque ayudan a mantener las vitaminas y minerales que el cuerpo necesita para que el bebé se desarrolle saludable y adecuadamente bien, así como para el mantenimiento de la propia gestación.

Eso sí, es necesario tener presente que no sustituyen al seguimiento de una dieta saludable, y tienden a funcionar muchísimo mejor cuando se ingieren junto con una buena nutrición.

Sin embargo, a diferencia de lo que habitualmente suele pensarse, las necesidades nutricionales que surgen durante la gestación no son del todo exclusivas de los nueve meses de embarazo, de ahí que sea ideal empezar a tomarlas mucho antes del embarazo.

¿Cuándo se deberían empezar a tomar las vitaminas prenatales?

El mejor momento para empezar a tomar las vitaminas prenatales es antes de la concepción. Esto es sumamente importante, dado que el tubo neural del bebé, que acabará por convertirse tanto en el cerebro como en la médula espinal, tiende a desarrollarse a lo largo del primer mes de embarazo.

Incluso podría llegar a ocurrir antes de que la mujer descubra o sepa que está embarazada, por lo que, si no existen cantidades suficientes de algunos nutrientes esenciales en este sentido, es posible que el riesgo de malformación acabe siendo bastante elevado.

Cuándo empezar a tomar las vitaminas prenatales
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Por este motivo, la mayoría de especialistas aconsejan empezar a tomar las vitaminas prenatales al menos tres meses antes de la concepción, sobre todo cuando el embarazo es más o menos programado (entendiendo por “programado” que se mantienen relaciones sexuales sin ningún tipo de protección anticonceptiva con la intención de conseguir la gestación).

En este sentido, por ejemplo, sería recomendable empezar a tomarlas una vez que la mujer deja de usar anticonceptivos, y comience a intentar la concepción en serio.

¿Qué hacer cuando el embarazo no es planeado?

Debemos tener en cuenta que una de las razones más importantes por las que una futura mamá toma vitaminas prenatales antes y durante el embarazo es la obtención de una mayor cantidad de ácido fólico. Y es que, como ya te hemos mencionado, cuando se consume antes de la concepción pueden ayudar a reducir drásticamente la incidencia de defectos del tubo neural, como podría ser el caso de la anencefalia o la espina bífida.

No obstante, alrededor de la mitad de todos los embarazos no son planeados, lo que puede significar que la mujer no ha tomado ninguna vitamina prenatal hasta que se ha enterado de que está embaraza, o bien hasta que su médico se lo recomendó.

Por este motivo, se aconseja un multivitamínico (o, al menos, un suplemento a base de ácido fólico) para todas las mujeres en edad fértil, incluso cuando no estén tratando de conseguir el embarazo.

Sus beneficios no solo serán útiles para prevenir defectos del tubo neural, sino que podrían reducir el riesgo de determinados defectos congénitos (como el paladar hendido y el labio leporino), la anemia por deficiencia de hierro, preeclampsia, deficiencia de calcio, parto prematuro y bajo peso al nacer.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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