Depresión antes del parto

Depresión prenatal: cuando aparece antes del parto

Aunque la depresión posparto (la que ocurre después del parto) es muy conocida, no ocurre lo mismo con la depresión prenatal, que es aquella que cursa antes del nacimiento del bebé. Te explicamos en qué consiste y todo lo que necesitas saber sobre ella.

Se estima que la depresión posparto presenta una prevalencia mundial de entre un 10 a un 20 por ciento, la cual tiende a manifestarse entre 2 a 8 semanas después del parto, y suele ser una continuación de lo que los expertos identifican como tristeza o melancolía posparto, que afecta a entre un 30 y un 80 por ciento de las mujeres, y ocurre principalmente entre el tercer y sexto día tras el nacimiento del bebé.

Suele cursar con la presencia de distintos síntomas más o menos típicos, como: estado de ánimo inestable, sentimiento general de desánimo, y lo que los expertos conocen como “fobias de impulso”, que consiste en una obsesión que se impone en la conciencia del individuo, que teme perder el control sobre sus acciones y cometer gestos inapropiados o incluso peligrosos para sí mismo o para los demás. 

Es común que las madres con depresión posparto tiendan a aislarse. Y, en ocasiones, pueden aumentar el número de consultas pediátricas por diferentes motivos, como trastornos del sueño del niño o dificultades para comer. 

Aunque, como vemos, la depresión que aparece después del parto tiende a ser bastante conocida por la mayor parte de la población, existe un tipo de depresión que puede ocurrir antes, y que, sin embargo, no es tan común.

¿En qué consiste la depresión prenatal?

Es cierto que el embarazo es, por lo general, un momento feliz para muchas mamás. Pero, como señalan las estadísticas, las embarazadas no son inmunes a la depresión. A pesar de ello, algunas pueden tener cierto temor a admitir que se sienten deprimidas, o evitan pedir ayuda ante el temor de sentirse juzgadas.

Debemos tener en cuenta que la depresión relacionada con el embarazo puede manifestarse en diferentes momentos, y no aparece o surge únicamente tras el nacimiento del bebé. Según muchos estudios, alrededor del 18 por ciento de las embarazadas experimentan una depresión leve durante la gestación, y entre un 7 a un 12 por ciento pueden experimentar depresión moderada a grave. 

Además, se ha encontrado que, si una mujer embarazada ya ha sufrido depresión en el pasado, si experimenta mucha ansiedad o estrés durante la gestación, o tiene dificultades en su relación conyugal, el riesgo de desarrollar depresión durante el embarazo es muy elevado.

La depresión prenatal es aquella que surge antes del nacimiento del bebé, la cual no debe ser confundida con la depresión posparto ni con la tristeza o melancolía posparto (la cual, dicho sea de paso, se encuentra en realidad muy extendida y suele durar apenas unos pocos días). 

Síntomas de la depresión prenatal
Foto: Istock

En el caso de la depresión prenatal, puede ocurrir en cualquier momento de la gestación, antes del nacimiento del bebé. Y, al igual que la depresión posparto, cursa con una tristeza intensa y duradera, fatiga severa y falta de energía (la cual suele surgir sobre todo por la mañana), y una pérdida de vitalidad e interés en actividades diarias agradables

Esto puede originar que la futura mamá no muestre interés en su embarazo, al igual que las que presentan depresión después del parto pueden no sentir placer al cuidar a su bebé, o temen lastimar al niño. 

¿Cuáles son sus síntomas?

Para poder hablar de depresión prenatal, al igual que ocurre con cualquier otro tipo de depresión, es necesario que estos trastornos del estado de ánimo se manifiesten casi de manera permanente durante el embarazo (o después del nacimiento del bebé en caso de tratarse de una depresión posparto).

Además de los síntomas y señales mencionadas anteriormente, también puede ir acompañada de otros, como: falta de apetito, alteraciones significativas del sueño, pérdida de la confianza en sí misma y falta de autoestima, culpa injustificada y excesiva, disminución de la concentración y la atención, sensación de soledad y disminución o pérdida de la libido.

¿Cómo se trata?

Una vez que el trastorno ha comenzado, contar con la ayuda y el asesoramiento de un especialista vuelve a estar en el centro el proceso de curación. Aunque, dependiendo del caso y la evolución, la psicoterapia puede ir asociada al tratamiento farmacológico.

Como manifiestan muchos expertos, no existen contraindicaciones para tomar determinados antidepresivos durante el embarazo y la lactancia (aunque algunos pueden afectar al desarrollo del cerebro del bebé). En cualquier caso, no se debe interrumpir el tratamiento preexistente sin consultar siempre con el médico.

Esto es debido a que la depresión durante el embarazo puede mejorar de forma espontánea, pero en casos graves puede acabar empeorando. De ahí que sea esencial que la embarazada reciba tratamiento rápidamente, para evitar consecuencias nocivas tanto para ella como para el niño.

¿Se puede prevenir?

Identificar los síntomas durante el embarazo es fundamental a la hora de prevenir la depresión prenatal. En términos generales, los profesionales se esfuerzan por detectar un historial de depresión, malas relaciones familiares, aislamiento o, por ejemplo, la existencia de un estrés crónico o intenso (que nada tiene que ver con la ansiedad que normalmente suele acompañar al embarazo).

La entrevista prenatal temprana, con el ginecólogo o la matrona, son fundamentales. Es más, se recomienda encarecidamente que, durante las primeras consultas, las embarazadas expresen todos sus miedos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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