Libido y deseo sexual

Deseo sexual en el embarazo: ¿por qué no me apetece?

Durante el embarazo es normal que el estado de ánimo de la futura mamá varíe enormemente. Y al igual que el estado de ánimo puede cambiar, también lo hace la libido o el deseo sexual. Te explicamos qué influye en la disminución de la libido, y cuáles son las causas principales.

Deseo sexual disminuido en el embarazo
Foto: Istock

Existe una creencia popular que indica que, durante el embarazo, la libido de la futura mamá, o el deseo sexual en sí, aumentará de manera inherente a medida que van pasando los meses. Pero la realidad es muy diferente a lo que se puede pensar en un primer momento, ya que en muchas ocasiones suele ocurrir absolutamente todo lo contrario.

Si bien es cierto que el aumento de flujo sanguíneo tanto en los genitales como en los senos puede aumentar la sensibilidad en el área, así como una mayor excitación, existen algunos factores que pueden afectar negativamente al deseo sexual de una mujer durante el embarazo.

No en vano, son varias las razones por las que los diferentes cambios que una mujer experimenta a lo largo de su embarazo no solo tienden a afectar a su estado físico y emociona. También puede afectar positiva o negativamente a su libido (deseo sexual).

Causas principales de la disminución de la libido durante el embarazo

Diferentes investigaciones sugieren que, en la mayoría de las ocasiones, la disminución del deseo sexual suele notarse más durante el último trimestre de embarazo, dado que algunos síntomas molestos (como el dolor de espalda), la incomodidad y el mayor tamaño del vientre pueden hacer que cualquier tipo de movimiento acabe siendo bastante incómodo. Además, los planes de un parto casi inminente pueden hacer que las relaciones sexuales sean lo último en lo que la futura mamá piense. 

Si tienes falta de libido, y te preguntas por qué no te apetece practicarlo tanto como antes, debes tener presente que algunos de los síntomas más incómodos que surgen durante las primeras semanas pueden ser una causa directa y evidente. Las náuseas matutinas, la fatiga, el cansancio extremo y una mayor sensibilidad en los senos pueden afectar al sexo.

¿Y cuáles son las principales “culpables” de esa disminución de la libido? Efectivamente, las hormonas del embarazo, así como las emociones igualmente complicadas por las que navega la futura mamá desde el momento en el que se queda embarazada.

Problemas digestivos como la hinchazón abdominal y los gases, o la presencia de unos genitales hinchados y unos senos demasiado sensibles pueden también acabar influyendo bastante.

El deseo sexual durante el primer trimestre de embarazo

Falta de deseo sexual en el primer trimestre de embarazo
Foto: Istock

Con la finalidad de prepararse para la llegada del bebé, el embarazo desencadena importantes cambios hormonales, que pueden determinar el estado anímico de la futura mamá. De esta forma, es común que estos mismos cambios puedan ocasionar sentimientos de enorme felicidad un día, y a la jornada siguiente todo lo contrario. Este tipo de fluctuaciones son absolutamente normales, aunque también pueden hacer que la embarazada se sienta más agotada que de costumbre.

Durante el primer trimestre, en lo que se refiere al propio deseo o impulso sexual, es cierto que el aumento repentino de las principales hormonas del embarazo (tanto la progesterona como los estrógenos), pueden hacer que, en un principio, la mujer se sienta más nerviosa, a lo que también debemos sumarle algunos síntomas poco agradables que comúnmente aparecen a lo largo de las primeras semanas, como es el caso de la fatiga constante y las náuseas matutinas. Todo ello hará que el deseo sexual no aumente precisamente.

La libido y el deseo sexual durante el segundo trimestre

A medida que el cuerpo se hace a las fluctuaciones hormonales, y sobre todo al gran incremento de las hormonas, es posible que las cosas puedan empezar a cambiar ligeramente. Hacia la semana 10 de embarazo, las hormonas comenzarán a disminuir, por lo que muchos de los síntomas más molestos que han surgido hasta el momento (entre los que destacan fundamentalmente las náuseas matutinas, los vómitos y los mareos), podrían empezar a desaparecer.

Esto puede ayudar también a que la futura mamá se sienta con mayor energía, y por tanto menos fatigada. Lo que, a su vez, podría influir positivamente en el propio deseo sexual y en la sensación de bienestar. A todo ello se le unen algunos cambios que pueden predisponer a un aumento de la libido: se produce un aumento de la lubricación vaginal, que se acompaña de la congestión de la vagina y del clítoris.

Todos estos cambios pueden ayudar a que tanto la calidad como la frecuencia de las relaciones sexuales mejoren a lo largo del segundo trimestre de embarazo, debido principalmente a los distintos cambios fisiológicos que se experimentan a partir de entonces. 

Cambios en el tercer trimestre y disminución de la libido

A pesar de ese incremento de la libido a lo largo del segundo trimestre, en el tercer trimestre las cosas pueden volver a variar un poco. Por ejemplo, las molestias que comúnmente surgen en los tres últimos meses de embarazo tienden a influir de forma negativa en el deseo sexual, lo que origina una disminución evidente de la libido. El dolor de espalda, los problemas para dormir con normalidad, el aumento de peso y otros síntomas pueden hacer que la futura mamá no se sienta muy animada, especialmente a medida que se acerca la fecha de parto.

Pero, nuevamente, nos encontramos con una situación que no ocurre en todas las mujeres. Aunque es cierto que durante esta etapa la frecuencia de las relaciones sexuales puede disminuir, muchas embarazadas disfrutan igualmente del sexo en las últimas etapas de la gestación, como por ejemplo lo hacían a lo largo del segundo trimestre.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

Continúa leyendo