Diabetes y embarazo

Diabetes antes del embarazo: todo lo que debes saber

Aunque la diabetes gestacional es una complicación del embarazo muy conocida, poco se habla acerca de cómo debe ser el seguimiento del embarazo en aquellas mujeres ya diabéticas.

Diabetes antes del embarazo
Foto: Istock

En España, como en muchos otros países, el número de mujeres tanto con sobrepeso como con obesidad va en aumento, lo que, a su vez, incrementa los riesgos de desarrollar diabetes tipo 2 antes del embarazo, y de desarrollar diabetes gestacional durante el mismo. 

En el caso de la diabetes gestacional, se trata de un tipo muy particular de diabetes que únicamente surge durante el embarazo, lo que significa que, en la mayoría de las ocasiones, tiende a desaparecer cuando el bebé nace y el cuerpo de la mamá se estabiliza.

En cualquier caso, muchas mamás conocen cuáles son las posibles complicaciones que pueden surgir cuando son diagnosticadas de diabetes gestacional durante la gestación, de forma que saben la importancia que supone el adecuado y correcto control del nivel de glucosa en sangre. Pero, ¿qué ocurre cuando la diabetes se encuentra presente antes del embarazo?

Cuando el diagnóstico se produce mucho antes del embarazo, es normal que la mujer tenga muchas dudas: ¿es peligroso para la futura mamá o para el bebé? ¿De qué forma se pueden evitar las complicaciones? Como manifiestan los especialistas, antes incluso de concebir al bebé, es recomendable comentarlo con el médico. A partir de ese momento, únicamente se trata de vigilancia y del correcto monitoreo médico.

¿Cómo es el embarazo de una mujer diabética?

Hace pocos días te hablábamos acerca de los embarazos de alto riesgo. Y la diabetes gestacional se encontraba entre uno de los factores que influían en el diagnóstico de una gestación como de riesgo. Efectivamente, el embarazo en una mujer diabética se considera un embarazo de riesgo.

Sin embargo, siempre y cuando el control del azúcar en sangre sea lo más perfecto posible, tanto en el momento de la concepción como durante el embarazo, no tiene por qué surgir ningún problema. Al contrario, aunque se requerirá un control riguroso de la glucosa en sangre, y un control médico más regular, la gestación de una mujer con diabetes puede evolucionar y terminar sin contratiempos. Y, sobre todo, sin riesgos para el bebé.

El embarazo puede empeorar la diabetes

Durante la gestación, el cuerpo de la futura mamá sufre muchos cambios, algunos de los cuales tienden a ser bastante profundos. La placenta, por ejemplo, secreta una hormona, llamada hormona lactogénica placentaria, que aumenta la resistencia a la insulina del cuerpo.

Se trata de una hormona que se produce a partir de la quinta semana de embarazo, y en cantidades crecientes a lo largo de los 9 meses que dura la gestación.

La diabetes antes del embarazo
Foto: Istock

En mujeres sin diabetes, el páncreas es capaz de adaptarse y la secreción de insulina, por tanto, aumentará durante el embarazo. Sin embargo, es cuando la adaptación es insuficiente cuando aparece la diabetes gestacional, la cual acaba desapareciendo una vez ha nacido el bebé.

Sin embargo, en el caso de las mujeres que ya tenían diabetes antes del embarazo, lo más común es que se produzca un agravamiento de los trastornos. Y, de forma espontánea, también es habitual que surja un aumento del desequilibrio glucémico.

Precauciones a tener en cuenta

A la hora de mantener el nivel de azúcar en sangre lo más estable posible, los expertos recomiendan controlar el nivel de glucosa en sangre entre cinco a seis veces al día. Especialmente porque, en el primer trimestre, a menudo se produce una hipoglucemia con efectos de rebote. Mientras que, en el tercer trimestre, lo habitual es que surjan fuertes necesidades de insulina.

Es muy útil que, con la ayuda de un dietista, la futura mamá diabética adopte su dieta. En todos los casos es aconsejable seguir una dieta equilibrada y variada. En este sentido, la ingesta calórica debe continuar siendo normal, pero la ingesta de carbohidratos en cada comida debe ser perfectamente regular. Además, también puede ser de utilidad optar por las comidas fraccionadas, un proceso eficaz a la hora de suavizar y controlar mejor los niveles de azúcar en sangre.

Realizar ejercicio físico de manera regular es también importante, además de consultar al médico con regularidad, y seguir los controles médicos recomendados en todo momento.

Eso sí, no debe en absoluto cundir el pánico: unos pocos resultados demasiado altos, o un período corto de tiempo en el que la glucosa es difícil de equilibrar, no tiene por qué ser dramático. De ahí la importancia de seguir los consejos del especialista.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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