Salud bucodental

Dolor de muelas en el embarazo, ¿qué puedo hacer?

Desgraciadamente no hay mucho que se pueda hacer porque los medicamentos están contraindicados durante la gestación, pero sí se puede limitar el problema cuidado al máximo la higiene bucal y la dieta.

Embarazada en el dentista
Embarazada en el dentista (Foto: depositphotos)

Una de las paradojas de la vida es que durante una de las etapas en las que más pendiente se está de la salud, y encima por partida doble, el embarazo, es también el momento en el que menos puede ayudar la medicina. Las contraindicaciones afectan a prácticamente todos los medicamentos, de manera que no se puede recurrir a ellos para atajar cualquiera de los dolores más habituales entre las mujeres gestantes, uno de ellos el que afecta a la boca, tanto a las encías como a las muelas.

Posibles causas

El sangrado de encías es muy habitual durante los nueve meses de embarazo. Es una de las muchas formas en las que el organismo expresa los múltiples cambios que se producen en él durante este proceso natural. Es muy incómodo también, y en algunos casos puede derivar incluso en dolor de muelas, que también puede aparecer por los motivos comunes que suelen provocar este tipo de dolencias.

La causa de que duelan las muelas es importante, y para eso habrá que ponerse en manos del especialista, pero en el caso de que la paciente sea una mujer gestante, el dentista está pillado de manos y pies. Poco puede hacer más allá de controlar que no se deba a otro problema de salud grave y de recomendar a la embarazada que sea muy responsable con la higiene bucal y su dieta.

Estas, y la paciencia para sobrellevar de la mejor forma posible los picos de dolor, son las dos únicas herramientas a las que se puede recurrir para paliar el dolor de muelas durante los nueve meses que dura el embarazo. No es mucho, pero el impacto de ambas es notable si se hacen bien las cosas. 

El cuidado de la higiene es fundamental

En lo que respecta a la higiene, es importante  cepillarse después de las comidas los dientes y repasar con cuidado y delicadeza también las encías por dentro y por fuera. La técnica es más importante de lo que parece, ya que es necesario saber cómo cepillarse para no dañar más la dentadura y las encías y para que el cepillado penetre por todos los recovecos. Si sabes usarlos, los cepillos eléctricos con sensor de aviso en caso de que ejerzas demasiada presión son ideales porque impiden que seas agresiva en el cepillado. 

Además, la mayoría tienen sensor de tiempo, de forma que te avisa a los dos minutos, el tiempo que debe durar cada limpieza de la boca. Recuerda también que, de usar cepillo eléctrico, no se trata de arrastrarlos por la boca ni de hacer círculos con él, sino de posar el cepillo sobre cada diente y papila durante unos segundos antes de pasar al siguiente. Completa tu rutina de higiene bucal con la ayuda de algún antiséptico bucal apto y con cepillos interdentales o en su defecto hilo dental, que al menos debes utilizar una vez al día, justo antes de acostarte.

La alimentación también influye

Por otro lado, ajusta tu dieta para que no incluya alimentos que sean difíciles de triturar en la boca o que puedan generar más daño a tus encías y muelas. En el caso de productos saludables y recomendables para embarazadas como los frutos secos, puedes triturarlos antes de ingerirlos, y así evitarás riesgos. Por supuesto, limita al máximo los dulces, que no traen nada bueno consigo, tampoco para la salud de la boca, y no dejes de acudir al odontólogo si tienes alguna revisión pendiente o si la situación se hace insostenible.

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