Complicaciones del embarazo

Eclampsia: qué es, síntomas, causas y tratamiento. ¿Por qué es tan grave?

La eclampsia es una afección grave que ocurre al final del embarazo (en el tercer trimestre). Da lugar a convulsiones y cursa con presión arterial elevada.

La eclampsia es considerada, desde un punto de vista médico, como una complicación grave de la preeclampsia, la cual es una afección en la que se presenta presión arterial elevada y posiblemente proteinuria durante la gestación o después del parto, además de estar acompañada de plaquetas bajas o indicadores alterados de la función renal y hepática.

En lo que a la eclampsia se refiere, consiste en una afección rara pero grave, en la que la existencia de una presión arterial elevada puede provocar convulsiones durante el embarazo.

Cuando ocurren, las convulsiones son períodos de alteración de la actividad cerebral. Y se estima que afecta a 1 de cada 200 mujeres embarazadas con preeclampsia. Es más, es posible tener eclampsia incluso sin haber tenido con anterioridad antecedentes de convulsiones.

¿Qué es la eclampsia?

La eclampsia consiste en un trastorno hipertensivo gestacional grave, que se caracteriza por convulsiones y, en los casos más graves, coma. Se suele presentar entre la semana 20 de gestación y el final de la primera semana de embarazo.

Se trata, por tanto, de una complicación muchísimo más grave de la hipertensión arterial gestacional, la cual se observa entre el 0,5 al 4 por ciento de todos los embarazos. Se estima que alrededor del 25 por ciento de las convulsiones ocurren dentro de las primeras 72 horas después del nacimiento del bebé. Y se calcula que la mortalidad perinatal es de alrededor del 20 por ciento.

No debe ser confundida con la preeclampsia, la cual es una condición que se observa durante el embarazo y que, en esencia, se trata de la etapa previa a la eclampsia. De hecho, debido a sus síntomas característicos, es muy común que la eclampsia sea prevenida a tiempo.

¿Cuáles son los síntomas de la eclampsia?

Es importante recordar que es posible no notar los síntomas de la preeclampsia. Pero cuando surge, y se desarrollan, estos pueden incluir:

  • Hinchazón anormal en manos y pies;
  • Cambios en la visión;
  • Dolor de cabeza persistente;
  • Dolor en la parte superior derecha del pecho;
  • Aumento repentino de peso.

Durante el examen clínico, es posible que el médico encuentre que la presión arterial sea de 140/90 mm Hg o superior. Además, es común que los análisis tanto de sangre como de orina muestren proteinuria (presencia de proteínas en la orina), plaquetas disminuidas y niveles anormales de enzimas hepáticas.

Principales causas de la eclampsia

Causas de la eclampsia
Foto: Istock

Los médicos no pueden identificar la causa de la preeclampsia, pero se están investigando algunas causas, como, por ejemplo, factores genéticos, trastornos autoinmunes y problemas vasculares.

También existen algunos factores que pueden predisponer y aumentar el riesgo de preeclampsia. Es el caso del exceso de peso (sobrepeso y obesidad), antecedentes de trastornos renales, historial de presión arterial elevada, diabetes, embarazo múltiple, primer embarazo, o tener una edad mayor de 35 años de edad.

Lo cierto es que no es posible prevenir la preeclampsia. En algunos casos los médicos recomiendan seguir un tratamiento a base de ácido acetil-salicílico después del primer trimestre, lo que podría ayudar a prevenirlo de alguna forma. 

Por suerte, el control prenatal oportuno, y el seguimiento del embarazo en sí, contribuye a la detección temprana de la enfermedad, así como a la prevención de las posibles complicaciones que puedan surgir. 

¿Cómo se trata?

El tratamiento recomendado para la preeclampsia es el parto, ya que esto evitará que la enfermedad progrese a eclampsia. Para ello, si la futura mamá tiene ya 37 semanas de embarazo, es posible que el médico recomiende el parto, ya que es la etapa en la que el feto se ha desarrollado lo suficiente, y no se considera prematuro.

Antes de las 37 semanas de embarazo, el médico examinará tanto la salud de la mamá como del feto, para determinar cuándo podría ser el momento idóneo. Dependerá de una serie de factores, como la semana de embarazo, si los dolores de parto han empezado o no, y qué tan grave es la preeclampsia.

En algunos casos, también es posible la prescripción de fármacos útiles para bajar la presión arterial y prevenir las convulsiones. Además, es posible que la futura mamá deba ser tratada en el hospital, mediante la administración de medicamentos para la presión arterial por vía intravenosa, o esteroides para ayudar a que los pulmones del feto crezcan más rápido.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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