Enfermedades en el embarazo

¿Es seguro tomar antibióticos durante el embarazo?

Los antibióticos son indispensables a la hora de tratar y curar infecciones bacterianas. Pero algunos pueden suponer un riesgo para la salud del bebé durante el embarazo, por lo que en caso de infección causada por bacterias en la gestación es común que el médico tenga en cuenta los posibles riesgos.

Después de una prueba de embarazo positiva el cuerpo comenzará a experimentar muchos cambios. Y, después de tantos cambios, es común que el sistema inmunológico de la futura mamá tienda a debilitarse, lo que hace que sea más susceptible a enfermarse. 

Por este motivo, por ejemplo, es necesario mantener ciertas precauciones ante el consumo de determinados alimentos, que, si bien es cierto que antes del embarazo no pueden producir problemas, durante la gestación sí pueden ser peligrosos al aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias.

Un estudio publicado hace algunos años, y llevado a cabo en más de 13000 mujeres embarazadas, encontró que alrededor del 30 por ciento de las mujeres se sometían a al menos un ciclo de tratamiento con antibióticos entre los tres meses previos a la concepción y el final de sus embarazos, sobre todo durante el cuarto mes de gestación.

¿Qué son los antibióticos y para qué sirven?

Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para prevenir o tratar una infección bacteriana. Son fármacos que ayudan a combatir las infecciones, ya sea restringiendo el crecimiento y la multiplicación de las bacterias (bacteriostático), o matándolas (bactericida).

Durante el embarazo, como en cualquier otra etapa o momento de la vida, las mujeres pueden recibir una receta de antibióticos con la finalidad de tratar o prevenir posibles infecciones causadas por bacterias. 

Sin embargo, tal y como han mostrado algunos estudios científicos, la exposición materna a determinados antibióticos podría tener posibles efectos adversos en el feto. Por suerte, existen opciones seguras disponibles.

Las infecciones y el tratamiento a base de antibióticos

Debemos recordar que las infecciones virales no deben nunca ser tratadas con antibióticos, puesto que no eliminarán la infección. Y, además, el uso excesivo de antibióticos genera bacterias resistentes a los medicamentos, por lo que en aquellos momentos en los que sí sean necesarios los antibióticos, es posible que no funcionen.

Durante el embarazo, existen una serie de infecciones bacterianas que son consideradas como más comunes. Es el caso, por ejemplo, de las infecciones del tracto urinario, comúnmente causada por la bacteria Escherichia coli, la cual es resistente a la penicilina, y estreptococos del grupo B.

Para tales infecciones, los antibióticos se convierten en los únicos medicamentos útiles para tratar la infección, y es necesario tomarlos a pesar del riesgo potencial para el bebé, puesto que, en algunos casos, no tratar la enfermedad bacteriana podría acabar siendo más peligroso para la salud del bebé que exponerlo al fármaco.

Por ejemplo, las infecciones tanto del tracto urinario como las de transmisión sexual no tratadas pueden causar complicaciones graves, como aborto espontáneo, parto prematuro y bajo peso al nacer.

¿Es verdaderamente seguro tomar antibióticos durante la gestación?

Si bien es prudente tener cuidado, debemos tener en cuenta que los antibióticos son una parte importante de la práctica clínica diaria. Por tanto, si surge una infección bacteriana durante el embarazo, el médico elegirá de forma cuidadosa qué antibiótico recetar, puesto que todos los antibióticos son diferentes.

Aunque muchos medicamentos son completa y totalmente seguros durante el embarazo, se ha encontrado que otros pueden causar anomalías graves en el nacimiento. La seguridad de los antibióticos puede variar en función del tipo de antibiótico, la duración del tratamiento, la dosis, la edad gestacional y el estado de salud de la futura mamá.

Por ejemplo, no se ha encontrado que la penicilina, que es considerado como uno de los antibióticos comúnmente más utilizado durante el embarazo, así como otros antibióticos ampliamente recetados, estén asociados con un mayor riesgo de defectos de nacimiento.

Y, como manifiestan los expertos, aún cuando un antibiótico se haya relacionado con un riesgo elevado de malformaciones congénitas, las posibilidades todavía continúan siendo pequeñas. Por ejemplo, el riesgo de tener un hijo con síndrome del corazón izquierdo hipoplásico es de alrededor de 1 en 4.200.

Aunque los antibióticos son medicamentos útiles, únicamente deben ser tomados cuando sea necesario. Por ejemplo, pueden causar efectos secundarios dañinos, como reacciones alérgicas, malestar estomacal y defectos de nacimiento. De hecho, mientras luchan contras las bacterias causantes de infecciones, también pueden matar algunas bacterias beneficiosas del cuerpo. Y algunas bacterias pueden volverse resistentes a ellos ante un uso poco responsable.

Cuando se recetan antibióticos en aquellos momentos en los que originalmente no son necesarios, los pacientes pueden estar expuestos a riesgos innecesarios. Y esto es especialmente cierto durante el embarazo, puesto que tanto la futura mamá como el bebé están expuestos.

Por todo ello, es importante recordar que la elección de un determinado antibiótico o no depende de una amplia diversidad de factores, incluyendo el potencial de efectos adversos sobre el embarazo y la lactancia, el organismo objetivo y las posibilidades de resistencia.

Por tanto, será el médico quien deba explicar por qué ha escogido ese antibiótico, y descubrir cuáles son sus posibles riesgos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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