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Salud en el embarazo

¿Es seguro utilizar un repelente de insectos durante el embarazo?

Aunque en cualquier otro momento o etapa de la vida el uso de un repelente de insectos no puede suponer ningún tipo de problema, en el caso del embarazo puede conllevar algunas dudas.

Es seguro utilizar un repelente de insectos durante el embarazo
Foto: Istock

Hace algunos años, con la aparición del conocido como virus Zika, muchas embarazadas y futuras mamás se preguntaban hasta qué punto podría ser seguro para el bebé utilizar un repelente de insectos, como opción preventiva para intentar, al menos, mantener alejados a mosquitos y otros insectos.

No obstante, después de que los casos se controlaran y, finalmente, disminuyeran, es evidente que cuando el embarazo transcurre en una época tan calurosa como podría ser el verano, es normal continuar preguntando si es posible usar, o no, repelentes.

¿Qué repelentes de insectos serían seguros para las mujeres embarazadas?

Aunque, al menos por el momento, la investigación existente acerca del uso de varios productos químicos durante la gestación no ha sido todo lo sólida que en realidad nos gustaría, sí hay distintos estudios que respaldarían la seguridad de muchos de los productos químicos que, comúnmente, tendemos a encontrar en los conocidos como repelentes de insectos.

Podemos mencionar, por ejemplo, un estudio publicado en el año 2001 (concretamente un ensayo aleatorizado doble ciego) en el que participaron alrededor de 900 mujeres embarazadas, quienes utilizaban con regularidad durante el segundo y tercer trimestre el DEET (N,N-diethil-m-toluamida), un repelente de insectos muy común.

Aunque se encontró que este repelente era capaz de atravesar la placenta, sin embargo, no ocasionó ningún efecto adverso en el crecimiento, desarrollo o supervivencia del bebé, ni tampoco a lo largo de su primer año de vida.

Si bien es cierto que ese estudio no incluyó a ninguna mujer que utilizara este tipo de repelente al comienzo del embarazo, los investigadores indicaron que ya en el año 1994 se había llevado a cabo un experimento con animales, por separado, que ofrecería cierta evidencia tranquilizadora en este sentido, considerando al DEET como un repelente seguro en el primer trimestre.

En cualquier caso, sí es cierto que algún estudio en animales mostró algún vínculo entre DEET y defectos cardíacos congénitos, pero en realidad solo sería tóxico en niveles elevados, con una exposición constante.

Es más, podríamos mencionar, por ejemplo, algunas de las recomendaciones establecidas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), quienes indican que el DEET sería seguro para las mujeres embarazadas en cualquier etapa de la gestación, incluyendo las madres lactantes (siempre y cuando este agente activo tuviera una concentración máxima del 30 por ciento), el biopesticida IR3535 (20 por ciento) o compuesto sintético picaridina (20 por ciento).

Repelentes en el embarazo
Foto: Istock

Sin embargo, algunas autoridades sanitarias incrementan esta concentración hasta el 50 por ciento, considerándose igualmente como seguro durante el embarazo y la lactancia.

A su vez, la ropa tratada con permetrina (otro repelente de insectos) también se considera seguro. De hecho, debemos recordar que este agente activo suele ser un ingrediente habitual en muchos champús anti-piojos.

No obstante, como ocurre con cualquier otro producto, aún cuando sea considerado seguro, todos los repelentes tendrían cierta capacidad tóxica, por lo que la clave es usarlos únicamente en pequeñas cantidades, evitando “bañarse” en ellos.

¿Y qué ocurre con los repelentes de insectos naturales?

Si, a pesar de ello, te preocupa el uso de cualquier repelente de insectos que contenga ingredientes químicos, otra opción disponible es utilizar en casa algún repelente de insectos natural.

En este sentido, por ejemplo, los repelentes de insectos que contienen únicamente ingredientes no químicos, pero de reconocida acción repelente, como podría ser el caso del crisantemo, cítricos o la citronela son igualmente adecuados, aunque pueden no ser tan efectivos como el DEET.

Entonces, ¿serían seguros? Otras opciones útiles

Atendiendo a los estudios científicos realizados hasta el momento, la respuesta debe ser afirmativa, pero con precaución. Pero si te preocupa usar un repelente de insectos químico durante el embarazo, debes saber que existen otras opciones sencillas para protegerte frente a la picadura de los insectos.

La ropa ligera, que cubre la mayor parte de la piel, es considerada como una de las mejores protecciones que existen, aunque es cierto que sería posible necesitar un repelente en cualquier otra área no cubierta, como el cuello, los pies o los tobillos. 

En caso de disfrutar de una noche fuera en la terraza, otra opción disponible a la hora de mantener a raya a los insectos (y en especial a los mosquitos), podría ser encender una vela de citronela, u optar por un repelente de insectos natural, de venta en farmacias.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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